Si usted pone a infinitos monos a escribir, harán algo sublime. Si pone a tres, harán esto.
viernes, 12 de octubre de 2012
Oferta de viaje
Mi experiencia no podría ser más buena, he visto ninfas hechas de cerezo que bailaban de forma que te podías enamorar de diez personas a la vez. Y ancianos-nutria que saben los secretos más ocultos del agua. He volado en los caparazones que alguna vez tendrán las larvas de escarabajo. Cortamos las hemorragias a todos los Lactarius sanguifluus que vimos y ayudé a una corchea transformarse en una fusa.
Así que tiene la opción de quedarse sentado, tumbado, de pie, o como quiera estar ahora y la opción de levantarse, encontrar el impulso nervioso más cercano, agarrarse a él e intentar alcanzarnos. No prometemos tesoros, sólo aventuras.
martes, 25 de septiembre de 2012
25 S. Aparco mi fe.
miércoles, 22 de agosto de 2012
#60
¿Cómo te atreviste a irte de esa manera? ¿Cómo pudiste dejar todo tras de ti y desaparecer? ¿Cómo evitaste pensar en los demás? ¿Cómo lo hiciste? ¿De dónde sacaste fuerzas para ser tan egoísta? ¿Por qué me dejaste sólo y me privaste de conocer al padre de una de las personas a las que más he admirado?
Perdona que empiece así (porque supongo que quieres que te tutee, a fin de cuentas, eres mi bisabuelo) pero es que de algún modo u otro tenía que gastar mi rabia. Y esta carta no va sólo para ti. Esta carta se "caga en todos mis muertos". Quiero saber de ti. Las historias disparatadas que me han contado no son tú. Necesito sentarme a hablar y despotricar de los gobiernos ¿Cómo puedes ser tan egoísta para tener recuerdos sobre mi y que el único que yo tenga sea de comer gambas contigo, en la mesita pequeña, al lado de la ventana mientras veo la semana santa lucentina? Aunque, después de todo, debería darte las gracias, ese recuerdo me tranquiliza. Por lo demás no te preocupes. Me saco mi carrera. He roto con la tradición de letras. Intentaré ser biólogo o algo que se le parece. No respondas, sé que no puedes. Dale recuerdos a todos. Y, siendo como somos, seguro que te preocupan mis compañías. Para nada. Son todos gente maja. Aunque, claro, la ciencia es ensayo y error. Pero cada día estoy más cerca de la teoría.
Hasta que os vuelva a escribir.
Pepe
#61
Un hombre sabio había conseguido hablar con los ríos. De tal modo que se enamoró de aquel en el que siempre refrescaba sus pies, a cambio, el río, joven como era, sólo le pedía historias y que lo acompañase por las noches. Noche tras noche bajaba a beber y a refrescarse. Pero el hombre rozaba ya las dos dobles docenas de años y su piel mostraba surcos, sin embargo, el río, era siempre joven y pronto vería partir al sabio. Los dioses, conmovidos, convirtieron al sabio en la montaña. Y cada año el río se encajona un poco más en la montaña. Y esta lo abrazará, hasta el fin de los tiempos.
Todos los niños del pueblo que había abajo conocían la historia. A todos les parecía romántica. Pero Cron podía entender la historia de verdad, tenía una moraleja. No hablar con los ríos. Una vez te enamoras de un río no podrás marcharte. Pero Cron había caído muy bajo. Cron se había enamorado de un hijo del sabio. Sabía de los peligros de los ríos. Pero no los del fruto. Un joven boj. Siempre valiente y suspicaz ocupaba ahora las horas de Cron. Por eso cron vivía allí arriba. Ese boj no podía ser tocado. Ese boj era puro. Era la belleza del mundo. Cada hoja era una lágrima de felicidad de los padres. Y esas hojas no se suicidaban. Esas hojas siempre rodeaban al boj lo alimentaban y se nutrían. Era más bello que el más bello de los líquenes. No tan cascarrabias y aún así más sabio. Cron se quedaría allí parado. Rogando al sabio que los convirtiese a los dos en piedra. Y quedar allí para siempre. Sentados uno frente a otro. Hablando sobre las noticias del otoño.
martes, 19 de junio de 2012
#59
El que diga que la música no huele o no sabe, no tiene ni idea. Os podría decir a qué huele exactamente un "Wish you were here" o un "Paradise". Podría decir lo ácido que es cualquir cosa de Crahe o el incienso que carga el "Clave Bientemperado". Y podría también contaros a qué huele un "Little talks" mañanero, las fresas y dulces del desayuno que desentraña; o un "Stairway to Heaven" rodeado de colegas, y el olor a cerveza, sudor y madera de instrumentos usados. Podría deciros que la frase "I will follow you into the dark" me sabe a un café muy dulce y huele a lluvia en los cristales. O el ristretto que encarnan "Love, love, love" o cualquier cosa de Alice in Chains. Podría también hablaros de lo agrio que huele "Boiler" o "It never ends". Podria hablar del olor a marihuana preparándose y a alcohol que entra en el ambiente cuando oigo a Enter Shikari, menos "Adieu", eso huele a gasoil y a estación de autobuses. Seguramente os recordaría a lo que huele System of a Down, a sangre y metal. Podría quedarme toda una noche hablando de los distintos tipos de tabaco, el blues, el jazz, el country, y el whisky. Podría oler "In the end" y olería cloro. O, si prestáis atención e intentáis escuchar de verdad, Emilie Autumn suena a viaje, al olor del coche al meterse en un bosque mientras abres las ventanillas. O cómo los Beatles o los Rolling Stones huelen a papá. Y Luz Casal a Mamá. Podría deciros que "How to disappear completely" huele a filo de platino, a altura o a bañera con agua caliente. Podría deciros no sin algo de nudo en la garganta que la banda sonora de Cinema Paradiso huele a palomitas y sabe a lágrimas. O cómo Iron Maiden huele a tierra mojada y sabe a Coca-cola y a Rol. Podría deciros que The Gazette huele a ese espacio que se forma entre el colchón y la camá, ahí donde me encierro. Y Nirvana, que sabe a sangre y huele a humo.
Podría deciros todo eso, pero cada uno tiene sus olores o sabores. No es recíproco del todo; no siempre que viajo por un bosque aparece Emilie Autumn. Pero sí que suele hacerlo. Y, por supuesto, algunos olores y sabores me los quedo sólo para mi. Faltaría más.
Así que saboread a Chopin (que a mi me sabe a sopa en pan Polaco y huele a río), u oled a Red Hot Chili Peppers (claramente a sudor y a playa), pero no bajéis a la música del trono que le corresponde.
Hasta más ver, prometo terminar lo pendiente pronto.
Yo. Porque tú eres tú.
miércoles, 30 de mayo de 2012
#58
Puedes tener el mejor té del mundo, pero no serás capaz de saborearlo.
Podrás beberlo, sorbo a sorbo, poco a poco, pero lo estás bebiendo solo. No tienes ni idea de tés. Sólo sabes que pierde. Lo que podría tener. Un 90% de todo eso, lo pierde.
Puedes "espachurrarlo" lentamente y ver cómo se amontonan las hojas. Puedes quedarte mirando a ese color de resina recién sangrada. Puedes pensar en 7000 cosas. Pero van a ser 7000 cosas que sepan a nada.
Y es lo que es. Se convierte en una bebida sacada del extracto de esencias de la Camelia sinensis con un alto contenido en teína y epigallocatequina. Nada más. E, igual que anoche sí, ya no más, hasta la eternidad.
Pero a pesar de todo eso. Sabes que cuando la eternidad se acabe, el té volverá a ser té, y todo volverá a ser, de un modo u otro.
Yo. Porque tú eres tú.
P.D.: Esta entrada no iba aquí, pero bueno, si apetece y no se te ocurren ideas con lo que tiene que ir... tiras de tópicos.
lunes, 28 de mayo de 2012
#57
El mundo está loco. Bueno, no, los locos mantienen su lógica extraña. Mejor sería si digo que el mundo se está convirtiendo en un gran pedazo de mierda olorosa que rezuma por nuestros poros. La gente dice "si enciendes la televisión sólo oyes cosas tristes" refiriéndose a los asesinatos, la crisis... No está mal del todo, pero hay cosas más tristes. Por poner un ejemplo, si habéis tenido el acierto de leer los periódicos o ver las noticias hoy, seguro que os habéis enterado de lo de Bankia. Es una mierda. Es para estar furioso. Furioso y triste. Pero más furioso y triste me pone saber que en Lavapiés, hoy, han detenido a un chaval que vendía cosas en un "top-manta". Y ante la negativa de sus compañeros el policía ha sacado su arma. A lo mejor, si fuese blanco, el hombre no lo habría hecho. Pero bueno, la estupidez y prejuicios de los cuerpos de seguridad del estado (que no seguridad de las personas) es otro tema. Lo que jode de esa noticia, es que el señor Rodrigo Rato se lleve una subvención de la hostia, que rescatemos sus cagadas nosotros, que nos digan que "no hay otra solución posible" y encima a gente que intenta ganarse la vida vendiendo baratos unos discos que están inflados de precio les detengan y enseñen el arma llegando a dar tiros "al aire". Que no tengan otra opción salvo morirse de hambre mientras en este país mundo vive gente que no sabe qué hacer con el dinero.
Joder ¿estamos tontos o qué? Además de toda esta cagada, nuestra amada emperatriz, doña Ángela Merkel no sabe dónde está Berlín. Joder, no sabe dónde está el centro de Europa. La señora que hace que suban las tasas y que todos tengamos un futuro incierto, no sabe dónde está la sede de su gobierno. Esa señora es quién nos gobierna. Joder, en serio ¡Joder! Y mientras tanto, mientras partidos sin ideología, mientras sindicatos subvencionados, mientras congregaciones religiosas que gastan un 2% en caridad (subvencionada por el gobierno) y se creen la polla no pagan el IBI, enjuician a Krahe por ofrecer un vídeo humorístico.
Así que pongo mi grito en el aire, porque, por lo menos, estoy seguro de lo que no quiero, y no, no quiero esto. Así que pongo mi grito en el aire y os pregunto:
¿Es que vosotros sí queréis?
Yo. Porque tú eres tú.
sábado, 26 de mayo de 2012
#56
Está bien, no intento que os metáis en mi, posiblemente no podáis y, posiblemente, por eso tenga que explicarlo y pedir que, por favor, el lector confíe en que le estoy contando la verdad.
Supongo que a todo el mundo le gustan los sábados ¿verdad? Bueno, debo ser la excepción que confirma la regla. Es muy fácil:
Un sábado con una opresión en el pecho que supera la de cualquier día. Un sábado en el que me puede la desgana y no encuentro sentido a nada. Un sábado en el que todo me va a sentar como un ataque personal y sábados en los que, generalmente, suelo cagarla. Supongo que no lo entendéis, pero es muy fácil. Imaginad que los sábados podrías estar tomando la mejor cerveza del mundo. O el mejor dulce. Algo que llenase tu paladar, algo que nunca te agota. Ahora pensad que ese dulce/brebaje está muy lejos. Ahora pensad en ese dulce/néctar y multiplicadlo por diez, diez veces. Se queda corto. Mucho. Ahora pensad que es una persona. Ahora pensad que, en todo momento en que esa persona es feliz, no estás ahí. Es condicionamiento clásico. Si esa persona no te relaciona con la felicidad, dejas de serle necesario. Así que decides darte una vuelta por la historia. Decides darte un paseo por las fotos, canciones, memorias y relacionarlas entre sí. Y te das cuenta de que no has hecho ni eres nada. No haces nada que no hagan mejor los otros. Ese es el momento en el que te das cuenta de que todo puede desaparecer muy rápido. Cualquiera puede hacerlo muy bien, curiosamente, cualquiera menos tú. Porque tú estás ahí, en el sillón, viendo fotos y viviendo memorias que no llenan. Y, para más INRI, te sentiste especial, sentiste que hacías cosas únicas. Te sientes un iluso ¿Acaso eres más? Si acaso eres menos, haz la inversa de la distancia.
¿Y que nos queda? La calle no consuela, las típicas distracciones no consuelan, las personas no consuelan, tú no te consuelas, es más, te incordias. No quieres ser tú. Cualquier otra persona, alguna que pueda hacer algo, alguna que sea algo. Así que entras en la zona más profunda de la fosa de las Marianas. Para que me entendáis, no puedes levantarte, tus ojos están cargados, te cansas a pasos agigantados sin poder dormir, te ríes de tus razonamientos, te ríes de lo que sientes, te ríes de ti, el pecho te deja respirar lo justo para que alguna vez necesites suspirar, recuerdas cualquier momento en el que temblabas, miras al reloj, el reloj también se ríe de ti, todo ruido te molesta, todo te molesta. Quieres desaparecer, y justamente no puedes. Ni siquiera forzándote a ello. Nada sale, no puedes hacerte salir porque te has metido ahí y has tirado la llave muy lejos. ¿Sabéis qué es lo que pasa cuando no regáis a vuestra planta? Exacto, pierde la turgencia, comienzan a decaer las hojas, y, si no la riegas pronto se empiezan a caer. Pues esa es exactamente la moral. Posiblemente les pase eso a las plantas porque están enamoradas del agua, no lo sé.
La cuestión es que recuerdas frases como "cuando pase, habrá pasado", "si algo no tiene solución ¿por qué te preocupas? y si la tiene ¿por qué te preocupas?", y te ríes de ellas. Tiras tu filosofía por el retrete y le das varias veces a la cadena por si vuelve a asomar. No quieres contradecirte. Es tremendamente incómodo el verte obligado a ser tú. A no abandonarte en ningún momento. Quieres arrancarte la piel a tiras. Como mayor protesta mantienes el silencio, no te atreves a sonreír, no quieres prestar atención a nada.
Así que te agazapas en tu sillón/cama/silla, mantienes el contacto mínimo con los humanos y ves las fotos.
¿Y qué es una foto? Es un arma horrible, que tiene dos direcciones, en la de entrada te da la vida, te alegras y recuerdas, vives en ese momento, en cuanto pasan dos segundos le salen espinas, te pincha por todo el cuerpo y te clava al pasado.
Así que ahí estás, en un luga y siendo tú. Justamente lo que no quieres. ¿Y qué haces? Nada. ¿Qué puedes (
Yo. Porque por desgracia, soy yo.
Tú. Porque puedes llegar hacer que yo quiera ser yo.
Yo. Porque tú eres tú.
¿A quién no le gusta la ficción? Por suerte es sólo ficción
viernes, 18 de mayo de 2012
#55
"Escucha, chico, nada huele mejor que un papel recién escrito con pluma. Los tachones y el olor del papel rasgado, de la tinta secándose, y del sudor es lo que evoca otros mundos, no lo que cuentas."
Con esa premisa cogí mi estilográfica, una Visconti Van Gogh transparente, y comencé a escribir. En ese momento me di cuenta de cómo se siente un caballo mongol en las praderas. Está todo vacío y frío. El verdadero escritor, el audaz, el que crea, escribe a mano. Ha de ser valiente. Los ordenadores y las máquinas de escribir no muestran la hoja completa hasta que está escrita. No hace falta que diga que la pluma da personalidad, solo tuve que recordar la cancioncilla de bic para darme cuenta de que la estilográfica escribe, el bic imprime. Y, como ese día resulté ser un caballo mongol, comencé a correr por la estepa. Corren para salir, para ver cuándo salen de la hoja. Al igual que hice yo. Corres, corres y corres hasta que te das cuenta de que la estepa es tu hogar, eres el rey de la estepa y escribes el destino de esa estepa. Es cierto que la estepa tiene espinas, pero tú las conocerás todas. Y tú decidirás todo.
Yo. Porque tú eres tú.
lunes, 7 de mayo de 2012
#54
La vida de los humanos no «mola». Es, realmente, aburrida. Estando atados siempre por la misma cuerda que es el pensar. Son libres menos de elegir. Se levantan, y eligen que se ponen (si no han sido aburridos y previsores). Se encuentran con un igual y deciden si decir «hola», «buenos días», «¿qué tal?»... Nunca automatizados, en realidad, esclavos de la elección.
Por eso, hace cinco meses, cuando me encontraba retozando en la panza de Budda, y, este me dio a elegir qué existencia tomar, contesté, sincera, y, orgullosamente: «quiero ser, de nuevo, un girasol». Entonces, la grasa que cubría su cuello y sus grandes orejas se iluminaron de un intenso color dorado: «Sea así pues, volverás a ser la más perfecta de las formas de vida. Reencuéntrate con tu trabajo, "Descubridor de Soles"».
Entonces sucedió lo que tantas otras veces me había pasado (como estáis vivos, no lo entendéis, pero cuando estáis con Budda, recordáis todas vuestras vidas, para elegir con cabeza [y parece mentira que queráis seguir siendo humanos]), Entré en aquella espiral de colores indescriptibles, tonos infrarrojos y ultravioletas que hacían que mi alma se transformase en mi existencia. Esto duró, como siempre, la eternidad varias veces. Y entonces desperté.
La emocionante y dura vida del Girasol. Afirmo que es dura porque tenemos una fecha de caducidad muy temprana. Estar en «ninguna parte» es cómodo, el problema es que llegar no lo es tanto. Además de nuestra corta vida (somos herbáceas), tenemos una serie de nombres bastante tristes. Nadie puede tomarte en serio si te llamas: «Helianthys annuus». ¡Annuus! Nunca habéis oído a un Sauce llorón reírse de vuestro nombre ¡Y se llama Sauce Llorón! Para más inri, los nombres que nos han otorgado los humanos y, no sólo los «científicos», son bastante feos, por poner ejemplos, destacaré aquí «tlapololote» o «maíz de teja». Comparado con la denominación de Budda, son, cuanto menos, hirientes.
Pero bueno, es la vida más emocionante posible. No duermes, no lo necesitas, las neuronas son de seres inferiores. Seres que descansan. Para que os hagáis una idea del esfuerzo y la diversión que produce ser un girasol, os relataré mi día a día:
00:00 ~ Me encuentro haciendo la fase oscura de la fotosíntesis, así como tomando nutrientes del suelo. Mi ATP explota en grandes orgías energéticas mientras noto entrar los proyectos de vida en mi cuerpo. Suben mágicamente por todos mis vasos. El xilema difruta de manera desmedida. El fluoema arde, quiere explotar también.
06:30 ~ Esto parece no acabar. El orgasmo prosigue, necesito que prosiga, pero necesito encontrar un Sol. De lo contrario moriré como mueren los ratones marsupiales. Henchido de placer y cansancio.
7:17 ~ Al fin, una luz comienza a despuntar pero... ¡Oh, orondo Budda! Está en la dirección contraria a la que estaba apuntando yo. Rápìdo, maquinaria al 200%. Apuntemos a esa masa de vida y sintamos lo que es existir.
07:30 ~ Al fin lo he enfocado, no es fácil, pero intento seguirle el ritmo. Auxina en algunas zonas. Parece que lo he cazado, hoy, lo tengo.
12:05 ~ Mierda, problemas, justo cuando lo tengo arriba y bien cogido empiezan a picarme los parásitos ¿Es que nunca se cansan? Bueno, en unos minutos me acostumbraré.
17:53 ~ Joder, justo cuando ahora parezco acostumbrarme al picor el Sol que había cazado parece querer extinguirse pronto. ¡Tan sólo unos fotones más!
20:00 ~ Al fin, me he ganado otra noche de esfuerzo y placer. No es fácil, pero siempre puedo asegurarme de crear las mejores biomoléculas de toda esta zona. Por eso siempre puedo elegir y ser otra vez yo.
Ahí lo tenéis y no sólo puede pasar eso. Estamos sujetos a humanos, vacas, insectos, eclipses, producción de semillas, búsqueda de vectores... (El orgasmo humano, bonobo o de delfín no es nada comparado al de un vegetal consiguiendo vectores).
Y como podéis ver. Yo no tomo el camino fácil y aburrido, yo no me sujeto a elegir. Yo, soy, el «Descubridor de Soles».
domingo, 6 de mayo de 2012
#53
Pum, pum, pum, pum... Miedo. El corazón comienza a latir con una arritmia característica de cada persona. Interesante el hecho de que el miedo nos afecte a todos de forma distinta, podría utilizarse como DNI. Pum, pum, pum ,pum. Miedo. Pasos, voces, palabras, verdades. Cosas que pueden entrar por los ojos, oído, tacto... E incluso, a veces, vienen sin ninguna otra sensación. Pum, pum, pum, pum. Miedo. Contienes la respiración, luchas contra ti, te aplicas dosis ingentes de racionalidad, pero poco se puede hacer contra un rival que sabes que ha ganado de antemano. Pum, pum, pum, pum. Miedo. Te plantas, dices «basta», pero vas de farol, y el miedo siempre juega hasta el final. El miedo es la banca. El miedo nunca pierde dinero. Pum, pum, pum, pum. Miedo. Huyes, buscas tu mundo, contacto, algún rincón incorrupto. Pero no hay manos más frías, ni mundos a los que él no pueda llegar. Todo está podrido desde que te toca por primera vez. Crack. Miedo. Al fin para, deja de acosarte, sientes calor, puedes quitarte todo, puedes ser tú, concentrarte en lo que quieras. Eres libre. Pum, pum, pum, pum. Miedo. No puedes huir. No hay muro que no traspase ni mente que no se coma. Pum, pum, pum, pum. Miedo. Lo que más te aterra es que quieres vivir con él. Mientras exista, nada debería estar perdido. Pum, pum, pum, pum. Miedo. Crack. Mientras exista, todo está podrido. Pum, pum, pum, pum, pum, pum...
Yo. Porque tú eres tú.
jueves, 26 de abril de 2012
#52
Rika se pasaba las tardes hablando con su amigo imaginario, a veces se llamaba Tom, a veces Mario, otras Pierre... Puede que Rika fuese algo mayor para tener un amigo imaginario, pero era feliz. Su amigo aparecía siempre de siete de la tarde a nueve de la noche, era un reloj perfecto. Rika vivía sola. Rika era feliz. Un día, hablando con el que ese día era Kazu, se le planteó una pregunta:
—Oye, Rika ¿eres feliz?
—Claro, te lo cuento siempre de siete a nueve, todos los días.
—Pero no ves a nadie.
—¿Y?
—Ya sé que está sacado de «Los Simpsons», pero ¿cómo suena un árbol que cae y no lo oye nadie?
—No te entiendo.
—¿Qué felicidad es posible si no se puede notificar o compartir?
—La mía.
—Y me lo cuentas a mi, un confidente que no es más que un amigo imaginario, o, quién sabe, una alucinación.
—El otro día, leí en un libro —Rika era feliz leyendo y viendo el tiempo, de reloj y meteorológico, ir degradando poco a poco su ventana— que puede que no seamos seres sociales.
—¿Y por qué me lo cuentas a mi?
—Porque a nadie le interesa, nunca nadie se interesó por mis palabras, ni siquiera mi profesora de lengua.
—Pero esto es como si te lo contases a ti, recuerda que no existo fuera de ti, además, cada día soy una persona distinta ¿quién sabe? a lo mejor mañana soy una mujer y me llamo «Venancia».
—Sabes que nunca saldría de mi un nombre tan raro.
—Sueles tener buen gusto, pero ¿te acuerdas de hace dos años, tres meses y cuatro días? Me llamaba Calígula.
—Ese día fue extraño del todo, sin más.
—No fue extraño, fue increíblemente raro, y, magnífico pero... ¿qué pasó ese día que no pasase ningún otro?
— Me levanté como todos, fui a comer una magdalena de chocolate con un «capuchino» como todos los días, leí unas cuantas páginas, del libro, que creo que era, «Bichos y demás parientes» de Durrel, vine a ca... —Kazu irrumpió de repente.
—¡¿Entre eso e irte a casa qué pasó?!
—Pues... que pagué, como siempre, pero no es relevante.
—¿Ah, no? Creo recordar que la camarera, muy guapa, por cierto, te dijo que «ojalá algún día pasases tiempo con ella hablando de libros, que estabas sola siempre y, que ella, sirviendo cafés con su carrera de filología eslava se aburría.
—¿Y?
—Nunca antes nadie había visto que existías. Ese día yo era ridículo, no hacías más que hablar tú, casi no me dejaste existir. Casi no miraste la ventana.
—Lo siento.
—Nada, nada, pero ¿lo entiendes ahora? El monólogo que no lleva a ninguna parte, la conversación que autorrespondes, nunca te hará feliz. Aunque sea sólo porque seamos sociales, tu felicidad será real cuando alguien la conozca.
—Pero la gente da miedo.
—Y ¿no te da miedo hablar siempre contigo misma un día tras otro y, que cuando salgas a la calle, el sol te queme tanto que mueras?
—La vida me hará daño.
—Es un riesgo que te haré asumir.
—Y desaparecerás.
—Pues lo asumiré de mala gana. Pero alguien como tú, alguien tan indispensable, capaz de transmitir la felicidad no debería fundirse con una ventana.
—Hoy me da pereza salir, pero ¿cómo se llamaba la camarera?
—...
Yo. Porque tú eres tú.
¿Cuantas camareras vemos al día y no nos damos cuenta? ¿Cuantos Kazus, Calígulas, Venancias y compañía tendremos que aguantar? Ya está bien, hombre.
lunes, 23 de abril de 2012
#51
martes, 17 de abril de 2012
#50
domingo, 15 de abril de 2012
#49
viernes, 13 de abril de 2012
#48
jueves, 12 de abril de 2012
#47
#46
martes, 10 de abril de 2012
#45
martes, 3 de abril de 2012
#44
lunes, 2 de abril de 2012
#43
sábado, 24 de marzo de 2012
#42
Me voy a enterrar en nuevas tecnologías
Voy a sublimar té ardiente en mi garganta.
Encontraré ese algo en el camino y dejaré que me olvide.
Y voy a subir arriba, más arriba.
Donde no llegues tú.
Ni tú.
Ni tú.
Ni tú.
Ni yo.
¿Y entonces?
Te taparé con mi manta infinita.
Te sacaré de la pantalla del ordenador.
Voy a darte el primer aliento del día.
Me dejaré caer como algo en tu camino.
Y te haré subir muy arriba.
Donde no llegue yo.
¿Y entonces?
Yo seré yo.
jueves, 22 de marzo de 2012
miércoles, 21 de marzo de 2012
#40
Era verano, y, mi movimiento sólo provocaba que de mis axilas brotase ese sudor nervioso. La camiseta blanca pronto pasó a ser una vacuola de cualquier célula vegetal gigante. Mis pasos, en una proporción de dos a uno con los segundos, creaban la sensación de un frenazo en el tiempo. ¿Quería verla o no? Siete años era mucho tiempo, posiblemente había cambiado tanto... ¿seguiría teniendo las hendiduras de su sonrisa? ¿se seguiría mostrando insumisa ante la vida? ¿recordaría la promesa?...
No, definitivamente no se acordaría de ella, eso era imposible. Esa promesa la habría olvidado en cuatro años, tres no, ella no era así, pero tampoco se ataría a una promesa tanto tiempo como siete años.
Decidí sentarme, así dejaría de sudar. Abrí una lata de Pepsi (todavía la gente me seguía recriminando que la prefiriese a la Coca-Cola), y miré el paquete de Ducados, sólo quedaba uno. Hacía tres horas que había salido de mi casa, y, en ese tiempo me había gastado un paquete. Si hubiese tenido un cartón, también quedaría un cigarro.
El cigarro encajó perfectamente con la comisura de mis labios, 7 años hacía que no la veía, 6 desde que el hábito me retomó. Tomé una calada, aunque bien podría decirse que al fin respiraba, el aire viciado que «se limpiaba» en el filtro bañaba mis pulmones y salía por mi nariz provocándome un picor que siempre me atrajo. Estaba comenzando mi segunda calada cuando la voz volvió a sonar:
-¿Pero tú estás tonto o qué? Que deje de verte no implica que tengas que hacer todas las tonterías que conseguí que corrigieses... Seguro que has vuelto a ser un desorden... ¡Como tu coche huela a tabaco te juro que te mato!
En ese mismo instante me dio un abrazo. Respondí. No era mejor abrazo que antes, ni peor, era un abrazo, como siempre los habíamos tenido. Tras este momento, me conseguí separar un poco de ella, y lo que vi incrementó mi nerviosismo. Los años la habían mantenido como en una cámara criogénica. El pelo rizado seguía cayendo sobre sus hombros y absorbiendo con la misma intensidad los rayos del sol, en la cara, además de seguir las hendiduras de su sonrisa, habían desaparecido todas las imperfecciones que la juventud nos hace pagar a todos por nuestros actos, y su voz, no contenta con haberse vuelto más segura, se había profundizado, tanto que en esos escasos veinte segundos volví a caer en lo que tardé tres años en recuperarme. Me armé de valor:
-Hace mucho que no pisas Toledo, ¿quieres ir a algún sitio? o...
-¡Qué va! Estoy molida, 5 horas de avión para luego media hora de tren, creo que me tengo ganado el sofá de tu casa.
Subimos al coche, me acusó de vejestorio y «vintage». Al parecer un Honda Civic no era lo suficientemente moderno para que ella fuese transportada. Le estaba hablando de que no es antigüedad sino buen gusto cuando me dijo:
-Llevaré mucho sin aparecer por Toledo, pero tu casa estaba hacia el otro lado...
-Joder, se me olvidó decírtelo, cambié de casa, ahora tengo una en el casco, entre la catedral y el Garcilaso, que ya no es Garcilaso. Creyendo que tendría éxito ponerle el nombre de un escritor moderno, le cambiaron el nombre a Lucía Etxebarría, con el consiguiente vaciado y cierre del local, ahora creo que han puesto un sex-shop o algo así.
-¿Y las cuevas?
-La nueva moda de Toledo, ahora todos los bares tienen cuevas, a la gente le dio por liarse a la luz del sol, total, todo el mundo ahora mira a sus cleverphones....
-Yo ya tengo uno, pero tengo desconectada la videollamada perpetua, es horrible.
-Supongo, yo me modernicé, el Nokia ya sólo lo uso para los viajes, ahora tengo un Samsung Galaxy S.
-¿Dejarás de vivir en el pasado?
-Jamás.
En aquel momento, en la radio empezó a sonar cierta canción a la que no nombraré en estas memorias. Pero para que se entere el lector, sería como... Somewhere over the Rainbow para José Manjón-Cabeza, o Mojo Pin, tal vez algo como Cassis o alguna de esas.
Me pasé toda la canción mirándola, esperando a que me devolviese la mirada y comprendiese la canción, nada. No sólo no se había acordado de la promesa, tampoco de esa canción. Estaba dolido.
-¿Así que esta es tu casa? Bien podrías echarle una mano de pintura, pero abre pronto, estoy muerta.
-El salón está en el último piso, deja allí las cosas y acuéstate, ya te llamaré para cenar.
-¿Cuánto tiempo hace que nos conocemos y cuánto tiempo vas a seguir negándome mi reticencia a dormir?
-Cinco años, más siete en el que recibía 3 cartas por año.
-Lo siento...
-¡No pasa nada, en serio!-Si pasaba.
Subió y se sentó a hablar conmigo de su viaje, era increíble, no había perdido su espíritu de lucha, Japón, EEUU, Canadá, China, Chile, Etiopía, Noruega, Brasil... ¡Y en ese orden! A los cinco minutos de ese silencio incómodo que se crea en las visitas se quedó dormida, bajé a preparar la cena.
Me esmeré, intenté no hacer Ramen e hice una pasta con un sofrito interesante, y de postre saqué las magdalenas de chocolate que había hecho el lunes anterior para celebrar mis 3 años trabajando. Tardé una hora y media, mi habilidad con la cocina, en siete años, no había cambiado nada.
-Pues no está malo para ser tú-dijo- parece que vivir solo te ha beneficiado en algo...
-Calla y come. Aunque bien podría ser un comentario «ebarrabajaé»
-¿El qué?
-¿No te acuerdas?
-No- sonrió y siguió comiendo.
Al acabar de comer, una cosa que no había cambiado es que yo me había comido casi todo, saqué una botella de vodka de melocotón. Me miró con ojos de gato, como ella los tenía y le llené un vaso.
-Sigues siendo un alcohólico- me dijo como si me hubiese hecho algún daño alguna vez- ni se te ocurra encender un cigarro...
-¿Y una cachimba?
-¿De qué?
-Melón
-Te lo permito, mujer.
El alcohol parecía hacerle recuperar la memoria, o, soltar su lengua.
A la una estábamos hablando de mitos eróticos de nuestra edad, a las dos, al pasar por Natalie Portman empezamos a hablar del cisne negro, sobre las tres y media el tema de conversación se desvaneció y sólo bebíamos y reíamos.
Entré en la cama a las cinco menos cuarto. Mierda. Al día siguiente tenía la presentación de un proyecto que conseguiría sacarme de España. Mierda. La casa está hecha un desastre. Mierda, no se acuerda de nada y dormirá en la habitación de invitados.
A las cinco y veinte entró en mi cama, me despertó con el ímpetu de quien despierta a las siete de la mañana:
-Oye, me acuerdo de todo, sigues vivo, y ahora viene mi parte.
Me besó. No fue un mejor beso, ni un peor, fue un beso, como siempre los habíamos tenido.
A la mañana siguiente, sobre eso de las 3 de la tarde (había desistido de presentar mi proyecto, ya lo haría en tres meses), la vi asomándose por la ventana hacia las callejuelas, saqué fuerza de algún sitio y dije:
-Tu parte está hecha ¿querrás quedarte? Hoy es domingo...
-Depende- dijo con un tono que no me permitió ser muy optimista.
Tragué saliva:
-¿De qué?
-De si tienes suficientes bolsas de palomitas como para mantenerme.- Se acercó a la cama, soltó la sábana y me besó.- ¡Ah! Y cómprate un gato.
Yo. Porque tú eres tú.
P.D: No está influido para nada en novelas recientemente leídas por mi, que va.
P.D2: Atención a la primera palabra del texto.
P.D3: Si no gusta «Austéalamierda».
martes, 20 de marzo de 2012
#39
lunes, 19 de marzo de 2012
#38
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#35
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#32
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#30
lunes, 5 de marzo de 2012
#29
domingo, 4 de marzo de 2012
#28
viernes, 2 de marzo de 2012
#27
viernes, 24 de febrero de 2012
#26

Y allí estaba yo, las farolas parecían no recibir los suficientes electrones para encenderse, el aire, a una presión superior a la atmósfera no dejaba respirar bien y, el cuerpo luminoso chocaba con el otro lado de la Tierra. La cuestión que me había llevado allí, un crimen. El payaso alegre había vuelto a atacar, y de nuevo, todo había sido en 5 minutos, y de nuevo, diez víctimas desmembradas. Pero esta vez había un testigo. Sir Isaac Newton. Su cabello, al viento, se asemejaba a una bacteria poliflagelada intentando demostrar su velocidad. El caso estaba resuelto, este hombre, era uno de los mejores observadores del mundo.
jueves, 23 de febrero de 2012
#25

