viernes, 12 de octubre de 2012

Oferta de viaje

Adelante. Suba sin más demora al viaje. Este viaje le llevará, presumiblemente, a ninguna parte. Enrólese en proa, popa, las alas... eso ya es decisión suya, pero va a tener que trabajar. Nuestros objetivos no están fijos. Ni siquiera queremos que lo estén. Por lo pronto nos interesaría quemar unos cuantos copos de nieve al vuelo. Pisar ese centímetro oculto de tu casa que nadie ha pisado y no cansarnos demasiado. No busques conductor, sin motor ni timón es nuestro avance el que abre más caminos. El capitán se elige cada mañana. Es el primero que se levanta. En realidad no tiene potestad para dar ninguna orden. Sólo para cantar mientras los demás atamos las amarras y engrasamos los frenos. Esto es muy importante, no tenemos motor, pero si frenos. No queremos arruinarnos las sorpresas y dosificamos los descubrimientos, aunque nunca los hemos usado.Como no hay objetivo, no hay vigías que nos avisen de él, cuando tocamos tierra, nuestro vehículo desarrolla patas y comienza andar hasta que toquemos aire, plasma o agua. Si nos atascamos explotamos en mil pedazos (ni uno más, ni uno menos) y reaparecemos unos metros más adelante para seguir la jornada de viaje. Nunca nos perdemos porque nunca nos hemos encontrado. Y quien ha llegado aquí, prosigue su viaje con nosotros.

Mi experiencia no podría ser más buena, he visto ninfas hechas de cerezo que bailaban de forma que te podías enamorar de diez personas a la vez. Y ancianos-nutria que saben los secretos más ocultos del agua. He volado en los caparazones que alguna vez tendrán las larvas de escarabajo. Cortamos las hemorragias a todos los Lactarius sanguifluus que vimos y ayudé a una corchea transformarse en una fusa.

Así que tiene la opción de quedarse sentado, tumbado, de pie, o como quiera estar ahora y la opción de levantarse, encontrar el impulso nervioso más cercano, agarrarse a él e intentar alcanzarnos. No prometemos tesoros, sólo aventuras.

martes, 25 de septiembre de 2012

25 S. Aparco mi fe.

Dicen que Nerón quemó Roma para no verla envejecer y destruirse. Que no quería que perdiese su esplendor. Era su punto álgido. Nada podría ir a peor. Deberíamos hacer lo mismo con España. Tras siglos de esfuerzos para hundirnos poco a poco en el barro, lo hemos conseguido. Hemos tocado fondo. Cualquier acción no puede hundirla más. Hagamos una cosa. Quemémosla. Hemos visto cumplido nuestro sueño.

Nadie sabe cómo empezó todo. Pero supongo que es la teoría del frutero. Coloca una manzana podrida en un frutero de fruta espléndida, en tres días estará toda podrida. Pues bien, la podredumbre se extendió en España como una jauría de perros hambrientos en un nicho no explorado. ¿Y cuál es esta podredumbre? No es nada más y nada menos que la fobia a la modernización. Ha sido así desde que el mundo es mundo, o, mejor dicho, desde que España no era más que unos reinos separados. Alfonso X, Enrique IV de Castilla, Carlos V, Amadeo de Saboya, Árabes, Judíos... todos aquellos que traían modernidad a España fueron expulsados... los que tenían suerte. Otros, lo último que podían ver antes de morir, era un fusil apuntándolos por ser "maricón". Un fusil lleno de moho, orgulloso y que contagiaría a muchos más.

Pero ahora hemos cumplido nuestro cometido. Mentiras, horas de falsificación de documentos y una moral tan retorcida como la raíz del árbol más viejo del mundo han conseguido, finalmente, llevarnos a un abismo. Y diréis "HANTES HESTAVAMOS PEÓR" (añado las faltas de ortografía, porque, si decís eso, supongo que la inteligencia no ha llamado a vuestra casa o que estáis podridos ya). Muy bien, pero comparemos con nuestros vecinos norteños. Precios/sueldos mínimos, paro, paro joven, niveles de corrupción, mentalidad, poder de asociaciones "no políticas" en la política... Señores, por cierto, llegados a este punto si recurren al "podría ser peor", pueden dejar de leer, me podría dar vergüenza que me leyesen. Está bien ¿sacan alguna diferencia notoria? Porque yo sí. Y eso que no he tenido que estudiar ciencias políticas. Curioso ¿verdad?

La cuestión. Podría empezar por hablar de mí en todo esto. Soy un estudiante de una carrera masificada. De 19 años recién cumplidos, hijo de 3 sitios distintos y, de padres que poseen una de las profesiones más importantes y más odiadas, profesores. No recibo ningún tipo de beca porque mis padres son multimillonarios a ojos del estado. Mis opciones de futuro son nulas, ya que soy un alumno medio. Aquí se contrata a los excepcionales o a los malos (estos últimos son baratos). Todos tenemos a una persona a la que queremos ver, pues bien, la mía está a 400 Km (apróx.), y, con unos precios en el transporte público realmente abusivos, no puedo permitirme viajar mucho para verla. Aunque debería ¿verdad? Soy multimillonario. Éste año no tengo eso de navidad. Ese dinero se ha gastado en ponerme los dientes largos. He viajado a Alemania. Ese país que tanto nos odia y nos quiere hundir... es una pena que no sea así. El nacionalismo es una buena excusa política ¿verdad catalanistas? Qué malos son estos andaluces que no trabajan....

Bueno, pues yo, ese estudiante hijo de tres sitios y que divaga casi tanto como un político ha perdido la fe en este país. No pienso dar nada por un barco que se hunde.  Es curioso porque escribo esto con el carnet de identidad al lado. Muy bonito, con banderitas y tal... si no me pusiesen una multa que iría a pagar dietas a los antidisturbios lo destruiría abiertamente.

Gracias si has llegado hasta aquí, eso significa que no es malo malísimo, sólo malo. Pero oye, después de ver cabezas abiertas, son las únicas cosas que se me ocurren fuera de la ira.

Así que aquí se queda la poca fe que me quedaba en España. En las banderitas de mi carnet de identidad.

miércoles, 22 de agosto de 2012

#60

Hola:

¿Cómo te atreviste a irte de esa manera? ¿Cómo pudiste dejar todo tras de ti y desaparecer? ¿Cómo evitaste pensar en los demás? ¿Cómo lo hiciste? ¿De dónde sacaste fuerzas para ser tan egoísta? ¿Por qué me dejaste sólo y me privaste de conocer al padre de una de las personas a las que más he admirado?

Perdona que empiece así (porque supongo que quieres que te tutee, a fin de cuentas, eres mi bisabuelo) pero es que de algún modo u otro tenía que gastar mi rabia. Y esta carta no va sólo para ti. Esta carta se "caga en todos mis muertos". Quiero saber de ti. Las historias disparatadas que me han contado no son tú. Necesito sentarme a hablar y despotricar de los gobiernos ¿Cómo puedes ser tan egoísta para tener recuerdos sobre mi y que el único que yo tenga sea de comer gambas contigo, en la mesita pequeña, al lado de la ventana mientras veo la semana santa lucentina? Aunque, después de todo, debería darte las gracias, ese recuerdo me tranquiliza. Por lo demás no te preocupes. Me saco mi carrera. He roto con la tradición de letras. Intentaré ser biólogo o algo que se le parece. No respondas, sé que no puedes. Dale recuerdos a todos. Y, siendo como somos, seguro que te preocupan mis compañías. Para nada. Son todos gente maja. Aunque, claro, la ciencia es ensayo y error. Pero cada día estoy más cerca de la teoría.
Hasta que os vuelva a escribir.






Pepe

#61

Cron esperaba sentado en una rama a que el otoño le trajese noticias. Siempre lo hacía. Algunos años sólo le contaba el parte de nacimientos y muertes de los pueblos y otros cosas interesantes de verdad, como la migración floral o algún que otro árbol caduco que se le había puesto en contra y se había negado a perder las hojas. El otoño era amable. Esa amabilidad ambiciosa que puede tener un hombre de mediana edad. Solían cambiar cosas. Cron le daba alguna piel de un animal y el otoño castañas y bellotas. A Cron le gustaba sentarse en frente de las grandes hayas comiendo castañas asadas y oír sus historias mientras las hojas se suicidaban por medio de la gravedad por amor al tronco. Los árboles lo tranquilizaban. Los ratones eran demasiado inquietos y miedosos y los zorros timadores y sagaces. Sin embargo, hasta las violetas del arriate veían más cosas que nadie. Y las encinas con esa voz tan rasgada, tan cortada, la misma voz que tenía la Celestina cuando invocaba al Diablo contaban historias de cómo la montaña había sido erguida. Cron sabía la leyenda. La había oído miles de veces, pero le encantaba.

Un hombre sabio había conseguido hablar con los ríos. De tal modo que se enamoró de aquel en el que siempre refrescaba sus pies, a cambio, el río, joven como era, sólo le pedía historias y que lo acompañase por las noches. Noche tras noche bajaba a beber y a refrescarse. Pero el hombre rozaba ya las dos dobles docenas de años y su piel mostraba surcos, sin embargo, el río, era siempre joven y pronto vería partir al sabio. Los dioses, conmovidos, convirtieron al sabio en la montaña. Y cada año el río se encajona un poco más en la montaña. Y esta lo abrazará, hasta el fin de los tiempos.

Todos los niños del pueblo que había abajo conocían la historia. A todos les parecía romántica. Pero Cron podía entender la historia de verdad, tenía una moraleja. No hablar con los ríos. Una vez te enamoras de un río no podrás marcharte. Pero Cron había caído muy bajo. Cron se había enamorado de un hijo del sabio. Sabía de los peligros de los ríos. Pero no los del fruto. Un joven boj. Siempre valiente y suspicaz ocupaba ahora las horas de Cron. Por eso cron vivía allí arriba. Ese boj no podía ser tocado. Ese boj era puro. Era la belleza del mundo. Cada hoja era una lágrima de felicidad de los padres. Y esas hojas no se suicidaban. Esas hojas siempre rodeaban al boj lo alimentaban y se nutrían. Era más bello que el más bello de los líquenes. No tan cascarrabias y aún así más sabio. Cron se quedaría allí parado. Rogando al sabio que los convirtiese a los dos en piedra. Y quedar allí para siempre. Sentados uno frente a otro. Hablando sobre las noticias del otoño.

martes, 19 de junio de 2012

#59

Música.

El que diga que la música no huele o no sabe, no tiene ni idea. Os podría decir a qué huele exactamente un "Wish you were here" o un "Paradise". Podría decir lo ácido que es cualquir cosa de Crahe o el incienso que carga el "Clave Bientemperado". Y podría también contaros a qué huele un "Little talks" mañanero, las fresas y dulces del desayuno que desentraña; o un "Stairway to Heaven" rodeado de colegas, y el olor a cerveza, sudor y madera de instrumentos usados. Podría deciros que la frase "I will follow you into the dark" me sabe a un café muy dulce y huele a lluvia en los cristales. O el ristretto que encarnan "Love, love, love" o cualquier cosa de Alice in Chains. Podría también hablaros de lo agrio que huele "Boiler" o "It never ends". Podria hablar del olor a marihuana preparándose y a alcohol que entra en el ambiente cuando oigo a Enter Shikari, menos "Adieu", eso huele a gasoil y a estación de autobuses. Seguramente os recordaría a lo que huele System of a Down, a sangre y metal. Podría quedarme toda una noche hablando de los distintos tipos de tabaco, el blues, el jazz, el country, y el whisky. Podría oler "In the end" y olería cloro. O, si prestáis atención e intentáis escuchar de verdad, Emilie Autumn suena a viaje, al olor del coche al meterse en un bosque mientras abres las ventanillas. O cómo los Beatles o los Rolling Stones huelen a papá. Y Luz Casal a Mamá. Podría deciros que "How to disappear completely" huele a filo de platino, a altura o a bañera con agua caliente. Podría deciros no sin algo de nudo en la garganta que la banda sonora de Cinema Paradiso huele a palomitas y sabe a lágrimas. O cómo Iron Maiden huele a tierra mojada y sabe a Coca-cola y a Rol. Podría deciros que The Gazette huele a ese espacio que se forma entre el colchón y la camá, ahí donde me encierro. Y Nirvana, que sabe a sangre y huele a humo.

Podría deciros todo eso, pero cada uno tiene sus olores o sabores. No es recíproco del todo; no siempre que viajo por un bosque aparece Emilie Autumn. Pero sí que suele hacerlo. Y, por supuesto, algunos olores y sabores me los quedo sólo para mi. Faltaría más.

Así que saboread a Chopin (que a mi me sabe a sopa en pan Polaco y huele a río), u oled a Red Hot Chili Peppers (claramente a sudor y a playa), pero no bajéis a la música del trono que le corresponde.

Hasta más ver, prometo terminar lo pendiente pronto.

Yo. Porque tú eres tú.

miércoles, 30 de mayo de 2012

#58

 Té verde sencha con cerezas.

Puedes tener el mejor té del mundo, pero no serás capaz de saborearlo.
Podrás beberlo, sorbo a sorbo, poco a poco, pero lo estás bebiendo solo. No tienes ni idea de tés. Sólo sabes que pierde. Lo que podría tener. Un 90% de todo eso, lo pierde.

Puedes "espachurrarlo" lentamente y ver cómo se amontonan las hojas. Puedes quedarte mirando a ese color de resina recién sangrada. Puedes pensar en 7000 cosas. Pero van a ser 7000 cosas que sepan a nada.

Y es lo que es. Se convierte en una bebida sacada del extracto de esencias de la  Camelia sinensis con un alto contenido en teína y epigallocatequina. Nada más. E, igual que anoche sí, ya no más, hasta la eternidad.

Pero a pesar de todo eso. Sabes que cuando la eternidad se acabe, el té volverá a ser té, y todo volverá a ser, de un modo u otro.

Yo. Porque tú eres tú.



P.D.: Esta entrada no iba aquí, pero bueno, si apetece y no se te ocurren ideas con lo que tiene que ir... tiras de tópicos.

lunes, 28 de mayo de 2012

#57

Grito en el aire.

El mundo está loco. Bueno, no, los locos mantienen su lógica extraña. Mejor sería si digo que el mundo se está convirtiendo en un gran pedazo de mierda olorosa que rezuma por nuestros poros. La gente dice "si enciendes la televisión sólo oyes cosas tristes" refiriéndose a los asesinatos, la crisis... No está mal del todo, pero hay cosas más tristes. Por poner un ejemplo, si habéis tenido el acierto de leer los periódicos o ver las noticias hoy, seguro que os habéis enterado de lo de Bankia. Es una mierda. Es para estar furioso. Furioso y triste. Pero más furioso y triste me pone saber que en Lavapiés, hoy, han detenido a un chaval que vendía cosas en un "top-manta". Y ante la negativa de sus compañeros el policía ha sacado su arma. A lo mejor, si fuese blanco, el hombre no lo habría hecho. Pero bueno, la estupidez y prejuicios de los cuerpos de seguridad del estado (que no seguridad de las personas) es otro tema. Lo que jode de esa noticia, es que el señor Rodrigo Rato se lleve una subvención de la hostia, que rescatemos sus cagadas nosotros, que nos digan que "no hay otra solución posible" y encima a gente que intenta ganarse la vida vendiendo baratos unos discos que están inflados de precio les detengan y enseñen el arma llegando a dar tiros "al aire". Que no tengan otra opción salvo morirse de hambre mientras en este país mundo vive gente que no sabe qué hacer con el dinero.

Joder ¿estamos tontos o qué? Además de toda esta cagada, nuestra amada emperatriz, doña Ángela Merkel no sabe dónde está Berlín. Joder, no sabe dónde está el centro de Europa. La señora que hace que suban las tasas y que todos tengamos un futuro incierto, no sabe dónde está la sede de su gobierno. Esa señora es quién nos gobierna. Joder, en serio ¡Joder! Y mientras tanto, mientras partidos sin ideología, mientras sindicatos subvencionados, mientras congregaciones religiosas que gastan un 2% en caridad (subvencionada por el gobierno) y se creen la polla no pagan el IBI, enjuician a Krahe por ofrecer un vídeo humorístico.

Así que pongo mi grito en el aire, porque, por lo menos, estoy seguro de lo que no quiero, y no, no quiero esto. Así que pongo mi grito en el aire y os pregunto:

¿Es que vosotros sí queréis?


Yo. Porque tú eres tú.

sábado, 26 de mayo de 2012

#56

 Un romance: Plantas y agua.


Está bien, no intento que os metáis en mi, posiblemente no podáis y, posiblemente, por eso tenga que explicarlo y pedir que, por favor, el lector confíe en que le estoy contando la verdad.


Supongo que a todo el mundo le gustan los sábados ¿verdad? Bueno, debo ser la excepción que confirma la regla. Es muy fácil:


Un sábado con una opresión en el pecho que supera la de cualquier día. Un sábado en el que me puede la desgana y no encuentro sentido a nada. Un sábado en el que todo me va a sentar como un ataque personal y sábados en los que, generalmente, suelo cagarla. Supongo que no lo entendéis, pero es muy fácil. Imaginad que los sábados podrías estar tomando la mejor cerveza del mundo. O el mejor dulce. Algo que llenase tu paladar, algo que nunca te agota. Ahora pensad que ese dulce/brebaje está muy lejos. Ahora pensad en ese dulce/néctar y multiplicadlo por diez, diez veces. Se queda corto. Mucho. Ahora pensad que es una persona. Ahora pensad que, en todo momento en que esa persona es feliz, no estás ahí. Es condicionamiento clásico. Si esa persona no te relaciona con la felicidad, dejas de serle necesario. Así que decides darte una vuelta por la historia. Decides darte un paseo por las fotos, canciones, memorias y relacionarlas entre sí. Y te das cuenta de que no has hecho ni eres nada. No haces nada que no hagan mejor los otros. Ese es el momento en el que te das cuenta de que todo puede desaparecer muy rápido. Cualquiera puede hacerlo muy bien, curiosamente, cualquiera menos tú. Porque tú estás ahí, en el sillón, viendo fotos y viviendo memorias que no llenan. Y, para más INRI, te sentiste especial, sentiste que hacías cosas únicas. Te sientes un iluso ¿Acaso eres más? Si acaso eres menos, haz la inversa de la distancia.


 ¿Y que nos queda? La calle no consuela, las típicas distracciones no consuelan, las personas no consuelan, tú no te consuelas, es más, te incordias. No quieres ser tú. Cualquier otra persona, alguna que pueda hacer algo, alguna que sea algo. Así que entras en la zona más profunda de la fosa de las Marianas. Para que me entendáis, no puedes levantarte, tus ojos están cargados, te cansas a pasos agigantados sin poder dormir, te ríes de tus razonamientos, te ríes de lo que sientes, te ríes de ti, el pecho te deja respirar lo justo para que alguna vez necesites suspirar, recuerdas cualquier momento en el que temblabas, miras al reloj, el reloj también se ríe de ti, todo ruido te molesta, todo te molesta. Quieres desaparecer, y justamente no puedes. Ni siquiera forzándote a ello. Nada sale, no puedes hacerte salir porque te has metido ahí y has tirado la llave muy lejos. ¿Sabéis qué es lo que pasa cuando no regáis a vuestra planta? Exacto, pierde la turgencia, comienzan a decaer las hojas, y, si no la riegas pronto se empiezan a caer. Pues esa es exactamente la moral. Posiblemente les pase eso a las plantas porque están enamoradas del agua, no lo sé.


La cuestión es que recuerdas frases como "cuando pase, habrá pasado", "si algo no tiene solución ¿por qué te preocupas? y si la tiene ¿por qué te preocupas?", y te ríes de ellas. Tiras tu filosofía por el retrete y le das varias veces a la cadena por si vuelve a asomar. No quieres contradecirte. Es tremendamente incómodo el verte obligado a ser tú. A no abandonarte en ningún momento. Quieres arrancarte la piel a tiras. Como mayor protesta mantienes el silencio, no te atreves a sonreír, no quieres prestar atención a nada.


Así que te agazapas en tu sillón/cama/silla, mantienes el contacto mínimo con los humanos y ves las fotos.


¿Y qué es una foto? Es un arma horrible, que tiene dos direcciones, en la de entrada te da la vida, te alegras y recuerdas, vives en ese momento, en cuanto pasan dos segundos le salen espinas, te pincha por todo el cuerpo y te clava al pasado.


Así que ahí estás, en un luga y siendo tú. Justamente lo que no quieres. ¿Y qué haces? Nada. ¿Qué puedes (quieres) hacer?

Yo. Porque por desgracia, soy yo.

Tú. Porque puedes llegar hacer que yo quiera ser yo.

Yo. Porque tú eres tú.

¿A quién no le gusta la ficción? Por suerte es sólo ficción


¿Y qué somos todos sino ficción mal escrita?

viernes, 18 de mayo de 2012

#55

Caballos.


"Escucha, chico, nada huele mejor que un papel recién escrito con pluma. Los tachones y el olor del papel rasgado, de la tinta secándose, y del sudor es lo que evoca otros mundos, no lo que cuentas."
Con esa premisa cogí mi estilográfica, una Visconti Van Gogh transparente, y comencé a escribir. En ese momento me di cuenta de cómo se siente un caballo mongol en las praderas. Está todo vacío y frío. El verdadero escritor, el audaz, el que crea, escribe a mano. Ha de ser valiente. Los ordenadores y las máquinas de escribir no muestran la hoja completa hasta que está escrita. No hace falta que diga que la pluma da personalidad, solo tuve que recordar la cancioncilla de bic para darme cuenta de que la estilográfica escribe, el bic imprime. Y, como ese día resulté ser un caballo mongol, comencé a correr por la estepa. Corren para salir, para ver cuándo salen de la hoja. Al igual que hice yo. Corres, corres y corres hasta que te das cuenta de que la estepa es tu hogar, eres el rey de la estepa y escribes el destino de esa estepa. Es cierto que la estepa tiene espinas, pero tú las conocerás todas. Y tú decidirás todo.
Yo. Porque tú eres tú.

lunes, 7 de mayo de 2012

#54

Faigt #1: Girasol.


La vida de los humanos no «mola». Es, realmente, aburrida. Estando atados siempre por la misma cuerda que es el pensar. Son libres menos de elegir. Se levantan, y eligen que se ponen (si no han sido aburridos y previsores). Se encuentran con un igual y deciden si decir «hola», «buenos días», «¿qué tal?»... Nunca automatizados, en realidad, esclavos de la elección.


Por eso, hace cinco meses, cuando me encontraba retozando en la panza de Budda, y, este me dio a elegir qué existencia tomar, contesté, sincera, y, orgullosamente: «quiero ser, de nuevo, un girasol». Entonces, la grasa que cubría su cuello y sus grandes orejas se iluminaron de un intenso color dorado: «Sea así pues, volverás a ser la más perfecta de las formas de vida. Reencuéntrate con tu trabajo, "Descubridor de Soles"».


Entonces sucedió lo que tantas otras veces me había pasado (como estáis vivos, no lo entendéis, pero cuando estáis con Budda, recordáis todas vuestras vidas, para elegir con cabeza [y parece mentira que queráis seguir siendo humanos]), Entré en aquella espiral de colores indescriptibles, tonos infrarrojos y ultravioletas que hacían que mi alma se transformase en mi existencia. Esto duró, como siempre, la eternidad varias veces. Y entonces desperté.


La emocionante y dura vida del Girasol. Afirmo que es dura porque tenemos una fecha de caducidad muy temprana. Estar en «ninguna parte» es cómodo, el problema es que llegar no lo es tanto. Además de nuestra corta vida (somos herbáceas), tenemos una serie de nombres bastante tristes. Nadie puede tomarte en serio si te llamas: «Helianthys annuus». ¡Annuus! Nunca habéis oído a un Sauce llorón reírse de vuestro nombre ¡Y se llama Sauce Llorón! Para más inri, los nombres que nos han otorgado los humanos y, no sólo los «científicos», son bastante feos, por poner ejemplos, destacaré aquí «tlapololote» o «maíz de teja». Comparado con la denominación de Budda, son, cuanto menos, hirientes.


Pero bueno, es la vida más emocionante posible. No duermes, no lo necesitas, las neuronas son de seres inferiores. Seres que descansan. Para que os hagáis una idea del esfuerzo y la diversión que produce ser un girasol, os relataré mi día a día:


00:00 ~ Me encuentro haciendo la fase oscura de la fotosíntesis, así como tomando nutrientes del suelo. Mi ATP explota en grandes orgías energéticas mientras noto entrar los proyectos de vida en mi cuerpo. Suben mágicamente por todos mis vasos. El xilema difruta de manera desmedida. El fluoema arde, quiere explotar también.
06:30 ~ Esto parece no acabar. El orgasmo prosigue, necesito que prosiga, pero necesito encontrar un Sol. De lo contrario moriré como mueren los ratones marsupiales. Henchido de placer y cansancio.
7:17 ~ Al fin, una luz comienza a despuntar pero... ¡Oh, orondo Budda! Está en la dirección contraria a la que estaba apuntando yo. Rápìdo, maquinaria al 200%. Apuntemos a esa masa de vida y sintamos lo que es existir.
07:30 ~ Al fin lo he enfocado, no es fácil, pero intento seguirle el ritmo. Auxina en algunas zonas. Parece que lo he cazado, hoy, lo tengo.
 12:05 ~ Mierda, problemas, justo cuando lo tengo arriba y bien cogido empiezan a picarme los parásitos ¿Es que nunca se cansan? Bueno, en unos minutos me acostumbraré.
17:53 ~ Joder, justo cuando ahora parezco acostumbrarme al picor el Sol que había cazado parece querer extinguirse pronto. ¡Tan sólo unos fotones más!
 20:00 ~ Al fin, me he ganado otra noche de esfuerzo y placer. No es fácil, pero siempre puedo asegurarme de crear las mejores biomoléculas de toda esta zona. Por eso siempre puedo elegir y ser otra vez yo.

Ahí lo tenéis y no sólo puede pasar eso. Estamos sujetos a humanos, vacas, insectos, eclipses, producción de semillas, búsqueda de vectores... (El orgasmo humano, bonobo o de delfín no es nada comparado al de un vegetal consiguiendo vectores).

Y como podéis ver. Yo no tomo el camino fácil y aburrido, yo no me sujeto a elegir. Yo, soy, el «Descubridor de Soles».

domingo, 6 de mayo de 2012

#53

Miedo.

Pum, pum, pum, pum... Miedo. El corazón comienza a latir con una arritmia característica de cada persona. Interesante el hecho de que el miedo nos afecte a todos de forma distinta, podría utilizarse como DNI. Pum, pum, pum ,pum. Miedo. Pasos, voces, palabras, verdades. Cosas que pueden entrar por los ojos, oído, tacto... E incluso, a veces, vienen sin ninguna otra sensación. Pum, pum, pum, pum. Miedo. Contienes la respiración, luchas contra ti, te aplicas dosis ingentes de racionalidad, pero poco se puede hacer contra un rival que sabes que ha ganado de antemano. Pum, pum, pum, pum. Miedo. Te plantas, dices «basta», pero vas de farol, y el miedo siempre juega hasta el final. El miedo es la banca. El miedo nunca pierde dinero. Pum, pum, pum, pum. Miedo. Huyes, buscas tu mundo, contacto, algún rincón incorrupto. Pero no hay manos más frías, ni mundos a los que él no pueda llegar. Todo está podrido desde que te toca por primera vez. Crack. Miedo. Al fin para, deja de acosarte, sientes calor, puedes quitarte todo, puedes ser tú, concentrarte en lo que quieras. Eres libre. Pum, pum, pum, pum. Miedo. No puedes huir. No hay muro que no traspase ni mente que no se coma. Pum, pum, pum, pum. Miedo. Lo que más te aterra es que quieres vivir con él. Mientras exista, nada debería estar perdido. Pum, pum, pum, pum. Miedo. Crack. Mientras exista, todo está podrido. Pum, pum, pum, pum, pum, pum...


Yo. Porque tú eres tú.

jueves, 26 de abril de 2012

#52

Rika.


Rika se pasaba las tardes hablando con su amigo imaginario, a veces se llamaba Tom, a veces Mario, otras Pierre... Puede que Rika fuese algo mayor para tener un amigo imaginario, pero era feliz. Su amigo aparecía siempre de siete de la tarde a nueve de la noche, era un reloj perfecto. Rika vivía sola. Rika era feliz. Un día, hablando con el que ese día era Kazu, se le planteó una pregunta:


—Oye, Rika ¿eres feliz?
—Claro, te lo cuento siempre de siete a nueve, todos los días.
—Pero no ves a nadie.
—¿Y?
—Ya sé que está sacado de «Los Simpsons», pero ¿cómo suena un árbol que cae y no lo oye nadie?
—No te entiendo.
—¿Qué felicidad es posible si no se puede notificar o compartir?
—La mía.
—Y me lo cuentas a mi, un confidente que no es más que un amigo imaginario, o, quién sabe, una alucinación.
—El otro día, leí en un libro —Rika era feliz leyendo y viendo el tiempo, de reloj y meteorológico, ir degradando poco a poco su ventana—  que puede que no seamos seres sociales.
—¿Y por qué me lo cuentas a mi?
—Porque a nadie le interesa, nunca nadie se interesó por mis palabras, ni siquiera mi profesora de lengua.
—Pero esto es como si te lo contases a ti, recuerda que no existo fuera de ti, además, cada día soy una persona distinta ¿quién sabe? a lo mejor mañana soy una mujer y me llamo «Venancia».
—Sabes que nunca saldría de mi un nombre tan raro.
—Sueles tener buen gusto, pero ¿te acuerdas de hace dos años, tres meses y cuatro días? Me llamaba Calígula.
—Ese día fue extraño del todo, sin más.
—No fue extraño, fue increíblemente raro, y, magnífico pero... ¿qué pasó ese día que no pasase ningún otro?
— Me levanté como todos, fui a comer una magdalena de chocolate con un «capuchino» como todos los días, leí unas cuantas páginas, del libro, que creo que era, «Bichos y demás parientes» de Durrel, vine a ca... —Kazu irrumpió de repente.
—¡¿Entre eso e irte a casa qué pasó?!
—Pues... que pagué, como siempre, pero no es relevante.
—¿Ah, no? Creo recordar que la camarera, muy guapa, por cierto, te dijo que «ojalá algún día pasases tiempo con ella hablando de libros, que estabas sola siempre y, que ella, sirviendo cafés con su carrera de filología eslava se aburría.
—¿Y?
—Nunca antes nadie había visto que existías. Ese día yo era ridículo, no hacías más que hablar tú, casi no me dejaste existir. Casi no miraste la ventana.
—Lo siento.
—Nada, nada, pero ¿lo entiendes ahora? El monólogo que no lleva a ninguna parte, la conversación que autorrespondes, nunca te hará feliz. Aunque sea sólo porque seamos sociales, tu felicidad será real cuando alguien la conozca.
—Pero la gente da miedo.
—Y ¿no te da miedo hablar siempre contigo misma un día tras otro y, que cuando salgas a la calle, el sol te queme tanto que mueras?
—La vida me hará daño.
—Es un riesgo que te haré asumir.
—Y desaparecerás.
—Pues lo asumiré de mala gana. Pero alguien como tú, alguien tan indispensable, capaz de transmitir la felicidad no debería fundirse con una ventana.
—Hoy me da pereza salir, pero ¿cómo se llamaba la camarera?
—...




Yo. Porque tú eres tú.




¿Cuantas camareras vemos al día y no nos damos cuenta? ¿Cuantos Kazus, Calígulas, Venancias y compañía tendremos que aguantar? Ya está bien, hombre.

lunes, 23 de abril de 2012

#51

Bendigo a aquel primer homínido (1)(2) que inventó lo de alzarse sobre las dos patas traseras para poder ver (3) por encima de las hierbas altas de la sabana. Su filosofía es aplicable a todos los aspectos de la vida. En mi caso, hoy, levantarme de la cama (hasta que he cogido valor han pasado física y estadística) y ver el mundo con algo más garra y fuerza. Pequeñas cositas, supongo. Aunque, a lo mejor, por no haberse levantado ese homínido antes, la cagó. Vuesa merced me entenderá.

1(toma patada a la biología evolutiva)
2(no reconoce el corrector del chrome «homínido» como palabra)
3(es la teoría más aceptada)

Anhelos.

Miedo, esperanza. Hay una frase, de una conocida serie artística de moda, que enuncia algo así como que la esperanza es más fuerte incluso que el miedo.

Maticemos, ambas son lo mismo, bajo distintos puntos de vista. Un ejemplo, el suicida:

«Un suicida aguarda en la silla intentando atreverse a tirarse. Claro está, para ahorcarse.
En esto anda cuando lo hace.
El suicida tiene la esperanza de que con su muerte todo se solucione.
El suicida tiene miedo a vivir.»

En realidad el miedo es esperanza de que no pase una cosa. Y la esperanza es miedo a que pase todo lo demás. El único matiz es la concentración de anhelo. Ambos son específicos.

El miedo es un anhelo unidireccional negativo y multidireccional positivo.

La esperanza es un anhelo unidireccional positivo y multidireccional negativo.

Así pues, ambo es lo mismo, con diferente concentración. Se supone que tienen la misma fuerza, pero, entonces

¿Por qué es más fácil vivir con un anhelo multidireccional negativo? ¿Cómo puede ser que uno sea más fuerte que el otro? ¿Cómo se puede vivir mejor si sólo quieres que pase una cosa y no todas las demás?

Yo. Porque tú eres tú.

P.D. Y demases cagadas y demenoses findes.

martes, 17 de abril de 2012

#50

Ü 1.

Ü se acostó anoche tarde. Tuvo que haberle puesto sábanas a la cama, pero no quiso y se acostó sobre el colchón, en calzoncillos y se echó el nórdico por encima. La alarma, cómo no, a las ocho. Cuando sonó esta mañana, Ü seguía oyendo la ducha. Decidió esperar hasta que estuviese libre, aunque le costase no desayunar. Luego Ü fue a la universidad para constatar los dos hechos que constata todos los días, siempre que va, si es que va. Ü constató que ciertas persona habían firmado su cruzada personal contra él. Ü lo entendía, lo que Ü no entendía es por qué no lo declaraba. Ü también constató que daba igual cuánto faltase, cuánto dejase de atender, sus asignaturas más difíciles seguían sin ofrecer reto, sin enganchar.

Todo esto, unido al ataque de misantropía que tenía desde que hizo su examen (para el que había estudiado 25 minutos durante otra clase) hizo que esa conexión neuronal que tenemos todos y que juega a ser equilibrista se balancease y cayese al suelo. Ü no quiso volver a casa, Ü se fue a tomar una cerveza. Ü se daba asco, cada vez la sensación de la ebriedad le gustaba más. Posiblemente, esa pronta ebriedad vendría dada por la falta de aporte de nutrientes fruto de esos "20 minutitos más" en la cama.

Ü llegó a casa, tras mandar un mensaje, y comió. Confit de pato y patatas fritas. Más tarde decidió acudir, como hace religiosamente desde hace tiempo al ordenador y, revisar ciertas frases de las que se había apropiado. Viendo que alguna había sido borrada se tuvo que desprender de "tres dospuntostreses" que se había autoadjudicado. Algo que hizo que el equilibrista volviese a caer. Ü manda otro mensaje y piensa en qué hacer mientras recupera su página de Spotify, ya que le permiten oír ciertas cosas antes prohibidas.

Ü no entiende nada, Ü escribe, Ü comprende que algo no funciona bien en él, Ü conoce sus fallos, Ü escribe, Ü va a ir a hacerse una cuenta de Pottermore o algo así. Ü tiene que hacer trabajos. Ü quiere corregir sus fallos. Ü no puede. Ü cree que lo hará. Ü no sabe nada. Ü quiere. Ü es, hasta nuevas noticias. Ü, aún así, sabe que no todo va mal. Ü confía. Ü espera. Ü escribe.

Yo. Porque tú eres tú.

domingo, 15 de abril de 2012

#49

....Cuando los puntos cardinales son jóvenes no sabemos qué hacer. Cuando los puntos cardinales son jóvenes hay un total desequilibrio y tendemos a buscar al sur o al norte en exceso. Creemos que al final del camino nos encontraremos a nosotros mismos, pero allí no nos espera nada. Lo importante de los puntos cardinales no es encontrar el final, ya que la Tierra es redonda, es saber adónde vamos. Saber que no iremos tanto al norte que pudiésemos acabar en el sur. Los puntos cardinales nacen cada día, dentro de nosotros, y, como toda vida, sufren mutaciones. Por eso tenemos días malos. Deleción desde el par de bases 38 al 56 del gen Citocromo. Pérdida del suroeste. Desestabilidad, búsqueda incesante de otros caminos... Llamadlo como queráis, pero todo sufre selección natural si se ve sometido a una presión natural, y, por lo tanto, si deseamos continuar, mejoraremos....

Maybe I should't be allowed to give you this, or maybe I shouldn't give you nothing, just for your safety. But I must be here just for me. And, if I can help you, just whistle. If you can. (If you cannot whistle, hit me like all the others times and all that stuff)


French Toast.

Sólo hay que encontrar el método para eliminar el estrés. Ya sea cogiendo el piano como nunca, trabajando, leyendo o cocinando unas tostadas francesas; incluso si te salen algo secas y tienes que remediarlo con leche condensada.

Y con la parte dorada de estas, producida por la desnaturalización conjunta de proteínas lácteas y de la ovoalbúmina, se puede ir todo, y llegar muchas más cosas. Como volver a recordar por qué estamos aquí. Por nada y para nada. Como recordar por qué estoy aquí. Por y para lo que quiera. Y para una vez que tengo claro el por y para, no tengo ni idea del cómo. Es lo de siempre con el coche, si tienes gasolina, el firme está mal. Si el firme está bien te fallan los frenos...

Pero habiendo coche y carretera puedes hacer el viaje. Con paradas, mala hostia y tal, pero al final llegas a casa, te echas una siesta y te permites lo que quieras.

Yo. Porque tú eres tú.

viernes, 13 de abril de 2012

#48

Concierto.

Porque podría estar en un concierto al que prometí ir, o esperar a que terminase tomándome alguna cerveza en algún archiconocido bar. Pero no. Peeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeero:
http://youtu.be/WlBiLNN1NhQ

A lo que me apetece hoy responder:

http://youtu.be/2cTRWXBcxnQ

Y sin más dilación, que os zurzan.

Yo. Porque tú eres tú.

jueves, 12 de abril de 2012

#47

Vuelta a las reflexiones.

No hablemos del destino, ya somos mayorcitos para ello, o eso creo. Pero ¿y si estamos determinados genéticamente (algunos) a vivir en la mediocridad, el hastío y el inconformismo y la dejadez? ¿Podría usarse en este caso como escusa? Y si algunos por más que se esfuercen nunca alcanzan un grado de satisfacción en algo que todo el mundo lo hace? ¿y si aunque queramos cambiarlo no tenemos elección? ¿y si estamos determinados a ser inútiles?

Personalmente no lo sé, por eso lanzo preguntas al aire, a lo mejor, dentro de un tiempo leo esto y me río de mi mismo. No lo sé. Espero.

#46

Cafetería.

La cafetería estaba a rebosar, era un pequeño lugar ataviado con muebles de madera y el olor característico de aquellos sitios en los que una chica «ReShUlOnA y CoN sTiiLo» no entraría. Por eso, cuando digo a rebosar, digo que había diez personas, contando al camarero, faltaría más.

Las mesas se organizaban de cuatro en cuatro, en cómodos sillones de dos plazas hechos con caoba y asientos de cuero. En la barra había dos taburetes, uno al que se le había estropeado la palanca y estaba totalmente bajado y otro perfecto. Ambos, de manera rudimentaria, habían sido forrados con un terciopelo azul. En la barra, yacían dos ceniceros que no se podían usar por una de las peripecias restrictivas del anterior gobierno. Detrás, sobre una estantería se asentaban una serie de botellas de alcoholes fuertes conocidos (Barceló, Jack Daniels, Larios...) y otros no tanto, que, además, tenían la facultad de estar todas medio vacías. Hablaba contigo sobre la existencia necesaria de Nietzsche en la evolución social mientras me preguntaba, para mis adentros, quién carajo bebería de esa botella de cristal color ambar, como las que se usan en microbiología, y cuyo licor tenía un nombre alemán tan raro que ni me atrevía a pronunciar (y mucho menos a escribir).

Como habrás recordado, o por lo menos deducido, nos sentábamos en la barra. Yo estaba en el taburete roto (cómo no) mirándote desde abajo y viendo como superabas mis argumentos una y otra vez (dichosa manía). Nuestra conversación me hubiese hecho sentir muy «moderno» de no ser porque los cuatro estudiantes que estaban sentados en una de las mesas estaban hablando de la influencia de las obras de Mozart en la literatura de Murakami y en la otra había tres personas, cada una con su respectivo «Apple» que sólo se dedicaban a, con el martillear del teclado, tapar ese blues suavón que inundaba el local de manera ambiental.

Era mi tercer ron y ya ni intentaba eludir la mirada de desprecio que me ofrecía la chica pelirroja que hablaba de la mierda esa de Mozart. Creo que le sentó mal que le corrigiese en un par de apuntes biográficos sobre Mozart, pero bueno, eso son minucias. Tú seguías con el mismo batido, aunque, te las habías apañado para tomar tres o cuatro chupitos de nosequé con melocotón.

En estos temas tan extraños estábamos cuando, de repente, la chica pelirroja desapareció y dejó tras de si un halo de pompas de jabón. Tras de sí, uno a uno, todos los cómodos tertulianos y proyectos de escritores de «best seller» fueron desapareciendo con una ráfaga distinta que inundó todo el local de colores. Conejos, humo, mariposas, globos de pintura, confeti... Desaparecían ellos y sus accesorios, pero, parecía que sólo yo me daba cuenta, el camarero seguía abrillantando una copa de «cognac» con un trapo, que, más que limpiarla, la ensuciaba y tú seguías afirmando disparates bien razonados sobre Nietzsche y su pensamiento.

Entonces te tocó a ti. No te fuiste con colores, simplemente sonó un chasquido, como cuando cruje un tobillo o la cadera y desapareciste dejando una nota. Yo ya sabía lo que ponía, algo así como:

«No me guardes rencor, tú ya sabías que esto pasaría y aún así lo quisiste».

El camarero me miró y me dijo:

-Los que cierran el café siempre tienen la cara más triste ¿le pongo algo?
-Un café solo, sin azucar.
-Marchando.

Y, mientras esperaba el golpe amargo, miré la nota. Ni siquiera palabras, te habías contentado con un:

«:3»

Y allí me quedé, con mi café, mi blues suavón, mi «dospuntostrés» y mi taburete roto. Tarde o temprano yo también me iría.

Yo. Porque tú eres tú.

martes, 10 de abril de 2012

#45

Viviendo en el vértice perfecto de una esfera.

1
Abrí los ojos, inspiré, tomé una última calada y apagué lo que fuese que me estaba fumando, decidí que ya era tiempo de cambiar algo. Pero ahí llega la sorpresa, el ponerme en pie me hizo recordar por qué me había sentado: «nada iba a cambiar». Me acerqué al poyo de la chimenea, cogí la cajetilla. Quedaban dos cigarros. Me los fumé a grandes bocanadas y me dormí.

Despierto, estoy llorando. Intento imaginarme el sueño que he tenido. Decido que tenía que ser algo en lo que había gente, sólo eso. Busco entre mis cosas por algún cigarro olvidado. Ninguna colilla aprovechable. Me acerco al único armario de la casa. Saco una botella de algo que alguna vez pudo ser Ron. La bebo con pequeños sorbos. Me quema la garganta. Así durante una hora. A veces algún que otro verderón se posa en la ventana para, acto seguido seguir con su marcha a ninguna parte. En la televisión, gente que, por hacer cosas, informa o hace algo así. Me levanto. Busco calor en Brahms. El adagio de el concierto en re mayor despierta mi cuello y miro por la ventana. Hace viento. Bien podría nevar o llover, la cuestión es que la gente huye del viento como si fuese algo malo, como si el hecho de huir de él cambiase algo. Estoy algo borracho. Subo a trompicones por las escaleras y entro en el baño para vomitar lo poco que comí ayer y todo el alcohol ingerido durante esta tarde. Me acuesto vestido. Posiblemente los zapatos estén manchando la colcha. No sé qué hora es, el tiempo ha dejado de ser relevante, luz y oscuridad se alternan, pero tampoco paro a contar los meses. Mi último pensamiento no patrocinado por Morfeo recae en la compra que debo hacer, cuando sea.

Me levantaré. Bajaré y tomaré algo de «Ramen». Compraré tabaco, y, cuando salga me llamarás. Contestaré. Todo el día se borrará. Me prepararé. Dejaré todo por medio. Saldré corriendo a verte. Nos veremos. Nos abrazaremos y significará, como siempre, más aún que el anterior. Daremos vueltas. Hablaremos de cualquier serie de la infancia que recuperamos por medio de amigos o hermanos. Me pararás. Me besarás. Todo el mundo acabará en ese instante. Iremos a mi casa. Dormiremos, o, más bien, la versión oficial es que dormiremos. Me levanto. No estás. Tenías que hacer muchas cosas. Una nota.

«Hueles a tabaco, para».

Bajo por las escaleras y me siento. Abro la cajetilla de cigarros. Pongo uno y otro y otro en mis labios. Inspiro.

2
Abrí los ojos, inspiré, tomé una última calada y apagué lo que fuese que me estaba fumando, decidí que ya era tiempo de cambiar algo. Pero ahí llega la sorpresa, el ponerme en pie me hizo recordar por qué me había sentado: «nada iba a cambiar». Me acerqué al poyo de la chimenea, cogí la cajetilla. Quedaban dos cigarros. Me los fumé a grandes bocanadas y me dormí.



Yo. Porque tú eres tú.

martes, 3 de abril de 2012

#44

Duży piwo

¿Vivir del todo o vivir bien?

Una ley básica del mundo macromolecular es una que enuncia, en boca de Blasa: "Donde ná hay, ná se pué sacar".

Podemos tener todo, pero pagando algo a cambio, bien sea noches, tardes, días, un brazo, las uñas, morderte, intranquilidad, una pierna, dinero...

El problema es si vivir en el término medio y no arriesgar demasiado (sin tener demasiado) o arriesgarlo todo y poder tenerlo todo.


Pongo un ejemplo, Chopin sacrificó (involuntariamente, por supuesto) su capacidad de ligar y una larga vida por ser un pianista. Nietzsche su cordura, Mozart su juventud, Beethoven su cordura, Lorca su juventud, Goya su cordura...

Eso nos lleva a que el gran sacrificio que hacemos es aquél en el que damos juventud y cordura (no vale el ejemplo de Bach, alguien con 16 hijos no está cuerdo).

Ahora tocará el trabajo introspectivo de mirar si queremos vivir del todo o vivir bien.


Gracias.


Yo. Porque tú eres tú.

P.D: Días raros como ellos solos, síndrome de abstinencia nivel: "Superquite de energía"

lunes, 2 de abril de 2012

#43

Henos aquí reunidos de nuevo ¿dónde? en Cracovia, por supuesto. Pues bien ¿qué quiero contar? No lo sé.

No sé nada. No tengo ni idea de la durabilidad de nada. Si tú mantienes una casa con 4 pilares durante una semana y le quitas uno, puede que se sostenga con tres o puede que no. Por lo pronto, tiembla a ratos.


Fuego, fuego, todo arde, todo quema, todo rompe y todo borra, siempre. Pirófitas, me gustan las pirófitas.

Y por supuesto, necesito que quemes. Siempre.

Que te quemes para crecer, quemar para crecer... Nunca nos damos cuenta de ello, pero hay que quemar para crecer.

Polonia es bonita, pero quiero ver Polonia ardiendo, y Granada, y Toledo, y la Tierra. Quiero que todo arda.

sábado, 24 de marzo de 2012

#42


#


Me voy a tapar con mi manta infinita

Me voy a enterrar en nuevas tecnologías
Voy a sublimar té ardiente en mi garganta.
Encontraré ese algo en el camino y dejaré que me olvide.
Y voy a subir arriba, más arriba.
Donde no llegues tú.
Ni tú.
Ni tú.
Ni tú.
Ni yo.
¿Y entonces?
Te taparé con mi manta infinita.
Te sacaré de la pantalla del ordenador.
Voy a darte el primer aliento del día.
Me dejaré caer como algo en tu camino.
Y te haré subir muy arriba.
Donde no llegue yo.
¿Y entonces?
Yo seré yo.

Yo. Porque tú eres tú.

jueves, 22 de marzo de 2012

#41

Cerrado hasta que el autor eche menos de menos su utilidad.

Yo. Porque tú eres tú.

miércoles, 21 de marzo de 2012

#40

Y, como lo prometido es deuda, y confío en que pueda leer la otra parte de la promesa, aquí va algo improvisado y no revisado, repito "NO REVISADO"

La estación.


Aviso a lectores imprudentes, es una obra de ficción, no real. No tengo una casa cerca de un Sex-Shop, o no en Toledo. Todo es fruto de la ficción y mi cerebro. Si algo se parece a la realidad intentaréis comprenderme y os explotará el cerebro.




Anduve impacientemente una hora por el andén de la estación. Ella acostumbraba a llegar tarde ¿pero tanto?


Era verano, y, mi movimiento sólo provocaba que de mis axilas brotase ese sudor nervioso. La camiseta blanca pronto pasó a ser una vacuola de cualquier célula vegetal gigante. Mis pasos, en una proporción de dos a uno con los segundos, creaban la sensación de un frenazo en el tiempo. ¿Quería verla o no? Siete años era mucho tiempo, posiblemente había cambiado tanto... ¿seguiría teniendo las hendiduras de su sonrisa? ¿se seguiría mostrando insumisa ante la vida? ¿recordaría la promesa?...


No, definitivamente no se acordaría de ella, eso era imposible. Esa promesa la habría olvidado en cuatro años, tres no, ella no era así, pero tampoco se ataría a una promesa tanto tiempo como siete años.


Decidí sentarme, así dejaría de sudar. Abrí una lata de Pepsi (todavía la gente me seguía recriminando que la prefiriese a la Coca-Cola), y miré el paquete de Ducados, sólo quedaba uno. Hacía tres horas que había salido de mi casa, y, en ese tiempo me había gastado un paquete. Si hubiese tenido un cartón, también quedaría un cigarro.


El cigarro encajó perfectamente con la comisura de mis labios, 7 años hacía que no la veía, 6 desde que el hábito me retomó. Tomé una calada, aunque bien podría decirse que al fin respiraba, el aire viciado que «se limpiaba» en el filtro bañaba mis pulmones y salía por mi nariz provocándome un picor que siempre me atrajo. Estaba comenzando mi segunda calada cuando la voz volvió a sonar:


-¿Pero tú estás tonto o qué? Que deje de verte no implica que tengas que hacer todas las tonterías que conseguí que corrigieses... Seguro que has vuelto a ser un desorden... ¡Como tu coche huela a tabaco te juro que te mato!


En ese mismo instante me dio un abrazo. Respondí. No era mejor abrazo que antes, ni peor, era un abrazo, como siempre los habíamos tenido. Tras este momento, me conseguí separar un poco de ella, y lo que vi incrementó mi nerviosismo. Los años la habían mantenido como en una cámara criogénica. El pelo rizado seguía cayendo sobre sus hombros y absorbiendo con la misma intensidad los rayos del sol, en la cara, además de seguir las hendiduras de su sonrisa, habían desaparecido todas las imperfecciones que la juventud nos hace pagar a todos por nuestros actos, y su voz, no contenta con haberse vuelto más segura, se había profundizado, tanto que en esos escasos veinte segundos volví a caer en lo que tardé tres años en recuperarme. Me armé de valor:


-Hace mucho que no pisas Toledo, ¿quieres ir a algún sitio? o...


-¡Qué va! Estoy molida, 5 horas de avión para luego media hora de tren, creo que me tengo ganado el sofá de tu casa.


Subimos al coche, me acusó de vejestorio y «vintage». Al parecer un Honda Civic no era lo suficientemente moderno para que ella fuese transportada. Le estaba hablando de que no es antigüedad sino buen gusto cuando me dijo:


-Llevaré mucho sin aparecer por Toledo, pero tu casa estaba hacia el otro lado...


-Joder, se me olvidó decírtelo, cambié de casa, ahora tengo una en el casco, entre la catedral y el Garcilaso, que ya no es Garcilaso. Creyendo que tendría éxito ponerle el nombre de un escritor moderno, le cambiaron el nombre a Lucía Etxebarría, con el consiguiente vaciado y cierre del local, ahora creo que han puesto un sex-shop o algo así.


-¿Y las cuevas?


-La nueva moda de Toledo, ahora todos los bares tienen cuevas, a la gente le dio por liarse a la luz del sol, total, todo el mundo ahora mira a sus cleverphones....


-Yo ya tengo uno, pero tengo desconectada la videollamada perpetua, es horrible.


-Supongo, yo me modernicé, el Nokia ya sólo lo uso para los viajes, ahora tengo un Samsung Galaxy S.


-¿Dejarás de vivir en el pasado?


-Jamás.


En aquel momento, en la radio empezó a sonar cierta canción a la que no nombraré en estas memorias. Pero para que se entere el lector, sería como... Somewhere over the Rainbow para José Manjón-Cabeza, o Mojo Pin, tal vez algo como Cassis o alguna de esas.


Me pasé toda la canción mirándola, esperando a que me devolviese la mirada y comprendiese la canción, nada. No sólo no se había acordado de la promesa, tampoco de esa canción. Estaba dolido.


-¿Así que esta es tu casa? Bien podrías echarle una mano de pintura, pero abre pronto, estoy muerta.


-El salón está en el último piso, deja allí las cosas y acuéstate, ya te llamaré para cenar.


-¿Cuánto tiempo hace que nos conocemos y cuánto tiempo vas a seguir negándome mi reticencia a dormir?


-Cinco años, más siete en el que recibía 3 cartas por año.


-Lo siento...


-¡No pasa nada, en serio!-Si pasaba.


Subió y se sentó a hablar conmigo de su viaje, era increíble, no había perdido su espíritu de lucha, Japón, EEUU, Canadá, China, Chile, Etiopía, Noruega, Brasil... ¡Y en ese orden! A los cinco minutos de ese silencio incómodo que se crea en las visitas se quedó dormida, bajé a preparar la cena.

Me esmeré, intenté no hacer Ramen e hice una pasta con un sofrito interesante, y de postre saqué las magdalenas de chocolate que había hecho el lunes anterior para celebrar mis 3 años trabajando. Tardé una hora y media, mi habilidad con la cocina, en siete años, no había cambiado nada.


-Pues no está malo para ser tú-dijo- parece que vivir solo te ha beneficiado en algo...


-Calla y come. Aunque bien podría ser un comentario «ebarrabajaé»


-¿El qué?


-¿No te acuerdas?


-No- sonrió y siguió comiendo.


Al acabar de comer, una cosa que no había cambiado es que yo me había comido casi todo, saqué una botella de vodka de melocotón. Me miró con ojos de gato, como ella los tenía y le llené un vaso.


-Sigues siendo un alcohólico- me dijo como si me hubiese hecho algún daño alguna vez- ni se te ocurra encender un cigarro...


-¿Y una cachimba?


-¿De qué?


-Melón


-Te lo permito, mujer.


El alcohol parecía hacerle recuperar la memoria, o, soltar su lengua.


A la una estábamos hablando de mitos eróticos de nuestra edad, a las dos, al pasar por Natalie Portman empezamos a hablar del cisne negro, sobre las tres y media el tema de conversación se desvaneció y sólo bebíamos y reíamos.


Entré en la cama a las cinco menos cuarto. Mierda. Al día siguiente tenía la presentación de un proyecto que conseguiría sacarme de España. Mierda. La casa está hecha un desastre. Mierda, no se acuerda de nada y dormirá en la habitación de invitados.


A las cinco y veinte entró en mi cama, me despertó con el ímpetu de quien despierta a las siete de la mañana:


-Oye, me acuerdo de todo, sigues vivo, y ahora viene mi parte.


Me besó. No fue un mejor beso, ni un peor, fue un beso, como siempre los habíamos tenido.


A la mañana siguiente, sobre eso de las 3 de la tarde (había desistido de presentar mi proyecto, ya lo haría en tres meses), la vi asomándose por la ventana hacia las callejuelas, saqué fuerza de algún sitio y dije:


-Tu parte está hecha ¿querrás quedarte? Hoy es domingo...


-Depende- dijo con un tono que no me permitió ser muy optimista.


Tragué saliva:


-¿De qué?


-De si tienes suficientes bolsas de palomitas como para mantenerme.- Se acercó a la cama, soltó la sábana y me besó.- ¡Ah! Y cómprate un gato.


Yo. Porque tú eres tú.


P.D: No está influido para nada en novelas recientemente leídas por mi, que va.

P.D2: Atención a la primera palabra del texto.

P.D3: Si no gusta «Austéalamierda».

martes, 20 de marzo de 2012

#39

Poesía.

Hoy es el día de la poesía. Bien. Genial. Bellísimo. Supino. Anonadante.

Pero, aplicando la teoría del siguiente vídeo:


¿Para qué sirve la poesía?

Pues muy fácil, para nada. Para nada de nada de nada de nada de nada. Pero es increíble. Y, sin más, os dejo con mi poeta favorito.
Fe mía

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Ains mi Salinas...

Y una frase que inspira, de un familiar: «La lírica, la vida»

Yo. Porque tú eres tú.

lunes, 19 de marzo de 2012

#38

Hello world/Goodbye world.

No entenderéis nada si no programáis/habéis programado. (Sobre el título, of course)

Mmmm la cosa va sobre comportamientos ¿no? Si todo está muy bien cuando poseemos uno definido, algo claro en cuanto a ello y los ponemos en práctica, fantástico.

El problema viene cuando tienes completamente claras las ideas principales pero no tienes ni idea de cómo funciona la práctica. Pero nada nada nada, bueno, supongo que un poco sí.

Resumiendo ¿qué seré? ¿cómo seré? ¿cuándo lo haré? ¿dónde? ¿a qué huelen las nubes? sum sum.

Yo. Porque tú eres tú.

P.D: Y huellas, huellas, huellas. Toda pisada crea una.

domingo, 18 de marzo de 2012

miércoles, 14 de marzo de 2012

#36

Justicia.

¿Y dónde vas a buscar justicia hoy? Se han muerto unos chavales, en concreto, una veintena, qué injusto es. Pero más injusto aún es que pensemos en chavales muertos cuando mueren ricos. Sólo nos importa la muerte de los ricos. También nos parece injusto por la pobre chica que se ha suicidado, ya que, la obligaron a casarse con su violador. ¿No sería más injusta la vida de las que han sufrido lo mismo y no se han suicidado?

Nos parece injusto el salto económico de los señores banqueros con respecto a la plebe, pero, preguntadle a alguien que vive en un barrio de chabolas en Katmandú, la injusticia será que ellos no tengan lo nuestro.

No existe justicia, no la hay, a mi parecer, lo que nos gusta llamar justicia es la mezcla del odio, la venganza y la envidia.

¿La solución racional? El total libre albedrío. Que cada uno viva en su burbuja hasta que otro la explote, que cada uno imponga su justicia hasta que aprendamos cuándo debemos aplicarla y cuándo no.

Pero me niego, en estos últimos meses he trabajado hasta que he tirado la escuadra y el cartabón de mi cabeza por la ventana. Me niego a pensar en un mundo tan racional, tan individual, tan solo.

No sé ni qué tengo que hacer, ni cómo, desde luego, pero algo podré hacer. De todas formas, siempre existe la salida a todo. A priori puede estar desestimada y parecer la más injusta, de hecho, pero el mundo acaba conmigo. Si yo termino, terminan las injusticias ¿no?




Yo. Porque tú eres tú.

lunes, 12 de marzo de 2012

#35

Granada.

Granada es una ciudad muy curiosa, obvio sus maravillas arquitectónicas, soy consciente de que las conoceréis o habréis oído hablar de ellos al menos.

Lo más curioso de Graná es el granaíno.

El granaíno es esa persona a la que le late el corazón en tiempo geológico, es lento hasta para caerse. El granaíno consta de gran longevidad porque si ve pasar ante el toda su vida, Matusalén queda como un pipiolo.

De este estilo de vida parsimonioso deriva su habla y personalidad, llegando a la chocante malafollá.

Se puede comprobar hablando con secretarias (preguntar a Aletheia Pathway) o in situ, entrando en una tienda y que te digan:

-«¿Qué pollaahs quiereh?»

Eso es Graná.

Otro día hablaremos de las bondades, principalmente de las tapas y la cerveza.


Yo. Porque tú eres tú.

#34

.

Más,
más que mil lujurias consumadas,
más que mil litros de cerveza,
más que mil cigarros mal liados,
más que mil palacios por la noche,
más que mil veces yo
más,
y que cuando diga «basta»
quiero más.

domingo, 11 de marzo de 2012

#33

Buenas noches.

Suposición.

Supongo que si todo nos fuese como queremos no habría sorpresa y no habría felicidad. Supongo, puestos a suponer, que la paz es alcanzable, y no sólo la común. Supongo que esto es por estar cansado físicamente, y, supongo que me levantaré mañana con otra cara, o, que al menos me levantaré.


Pero...

¿y si no?


Yo. Porque tú eres tú.

P.D: Y a esto se le llama no currar una mierda.

viernes, 9 de marzo de 2012

#32

No edito a la hora esperada ni lo esperado porque he tenido campo y no me da la gana, básicamente.

Esfuerzo.

Siempre me ha extrañado la visión de la gente sobre el esfuerzo. Seamos sinceros, tengo una ligera predisposición a sacar buenas notas, lo que, no entendía cómo, molestaba a los que se esforzaban. Joder, esfuérzate más ¿no?

He aquí el problema, ahora que lo veo desde el otro lado, me enfurece bastante. El esfuerzo puede tocar techo y no cambiar nada. Además, ser justamente lo que quieres hacer, gastar el máximo esfuerzo en algo, y no cambiar nada.

Supongo que, con el tiempo, no aprenderé a optimizar el esfuerzo, pero, si me dan tiempo, podré crear un techo más y más alto, hasta que consiga algo.

O no.

Yo. Porque tú eres tú.

jueves, 8 de marzo de 2012

#31

Llego tarde, llego tarde, llego tarde, llego tarde...

Rubén Darío.

P: Félix Rubén García Sarmiento, un placer.
RD: Ashfhfdadjdada Darío.
P: Perdone ¿ha bebido usted antes de la entrevista?
RD: Prastajfadsasdaejasc copas.
P: Bueno, mi trabajo es entrevistarle, así que a ello voy ¿Cómo ve usted la situación actual de la crisis?
RD: Brfafafjsadadsdeggmafvamdvpa Merkel por el culo.
P: Ajá, y ¿la situación de la educación?
RD: maedasdaejaeadajdaj albañil afnaugvbanouiabgfagiuyabrg muerto.
P: ¿Y a la literatura castellana actual?
RD: ¡ASDJEAGRAGASBNGU MIERDA! ¡ANDMURAIGBGYBAR PRINCESA ESTÁ TRISTE! ¡GNFARGUNGRSYAQGB GLOBAL MÁS MIERDA!
P: ¿Y los derechos de autor?
RD: ¡AUTAFMASRN HOYAEBAV MIERDACACNAYBG!
P: Cálmese, por favor ¿quiere que le pida algo?
RD: Sí, por favor ¿podría hacer el favor de pedirme una copa de Cognac con dos hielos y un pequeño plato con algún dulce? A ser posible, chocolate.
P: ¡¿Qué?!
RD: Agnrigusnbrtguysbtghs pareceustéungilipollas.
P: Dios mío... ¿Y en cuanto a su obra?
RD: Dghenigshiethunth la poya.
P: Aquí le traen la copa ¿unas últimas palabras?
RD: Afwsruignsrgybrsgsgr joder Darwin gsrgshtstreg puto Newton.
P: Bueno, ha sido «un placer» hablar con usted, espero que podamos coincidir de nuevo.
RD: Agarngiurtgnsitsths marica gsrngasyrgbsthts irme de putas rsaguisntgsuthsrg dinero.

Y allí lo dejo, donde me encontré con él, en un callejón oscuro sosteniéndose a duras penas en unas cajas.


Yo. Porque tú eres tú.


P.D: Llego tarde, y puede parecer algo forzada, pero cumplo con lo prometido.

miércoles, 7 de marzo de 2012

#30

Vaya duda que se me plantea ahora, curiosa.

¿Es vivir egoísta?

Podríamos pensar que sí ¿no? Es decir, yo vivo porque me gusta y blablablablablá. ¿Y si no es así?

Veamos, a estas alturas, si me estáis leyendo es porque sois lo suficientemente inteligentes como para saber que nada tiene un sentido intrínseco (bajo métodos empiristas, seamos prácticos). Pues bien ¿y si las personas que vivimos sin sentido estamos siendo «usados» por aquellas personas que tienen un sentido y objetivo definido? ¿Y si nos han impuesto el sentido de cumplir el de los demás? ¿Y si algunos somos esclavos por necesidad? Si vivir no tiene sentido (aunque es cierto que morir tampoco) nos costaría bastante menos morir, y de hecho, posiblemente podríamos hacerlo.

¿Y lo peor? Que si estas suposiciones son ciertas, tendremos dos salidas, poco agradables, o seguir como se está o no seguir, porque sabemos que no podemos tener sentido.


Yo. Porque tú eres tú.

lunes, 5 de marzo de 2012

#29

Variables.

Es curioso cómo el conocimiento de todas las variables te da seguridad, que implica algo de calma. Puede que todavía no sepas resolver la ecuación física, joder, campo magnético siempre se me ha atragantado, pero al menos sabes cosas, ya es más que antes.

La ecuación podrá dar mil cosas, pero ya sabes que vas a entregar el examen por lo menos.

Aunque haya compañeros que aprueben, aunque tú suspendas, sabes cosas. Que algo es algo.

Y me da por acordarme de los aceleradores de partículas, los campos que provocan curvas....


DIOS FÍSICA NO, NO, NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOORGH


Yo. Porque tú eres tú.


P.D. Si entendéis algo, hacédmelo saber.

domingo, 4 de marzo de 2012

#28

Me vais a permitir un momento de sinceridad. Pesimista, por supuesto.

¿Sinceridad?

Bien, realmente llevo un tiempo pensando que nada cambia y nada va a cambiar. Afortunado, sí, por supuesto. Las comparaciones son odiosas, pero si no comparo tampoco me gusta. "You get what you give" o algo así dicen. Y una mierda. ¿Nunca os ha pasado que dais una galleta y os devuelven media?
Espera ¿qué oigo?

-«Noooo, Pepe, no todo va tan maaaaal»

Oh, mira, si es mi amigo el fantasma del conformismo. ¿Y sabéis qué es lo más triste? Que si no me abrazo a él, no tendré nada.

Realmente nada cambia, no sé por qué nos esforzamos, en las cosas que no tengo "suerte" o saber hacer, nunca la tendré.

Así que a conformarse, a sentarse en una silla de madera sabiendo que las hay de terciopelo. Porque si no, no habría silla, pero no sólo eso, no habría suelo, ni techo, ni nada.

Yo. Porque tú eres tú.

viernes, 2 de marzo de 2012

#27


Katmandú.

-¿Y tu espejo en el cielo?
-No sé, a lo mejor no tengo.






Tú. Porque yo


P.D. Lamento no dar el texto original, demasiado mensaje para tan poca memoria. Por cierto, recomiendo mucho la película.

viernes, 24 de febrero de 2012

#26

Y como la obligación me manda...

Newton.



Y allí estaba yo, las farolas parecían no recibir los suficientes electrones para encenderse, el aire, a una presión superior a la atmósfera no dejaba respirar bien y, el cuerpo luminoso chocaba con el otro lado de la Tierra. La cuestión que me había llevado allí, un crimen. El payaso alegre había vuelto a atacar, y de nuevo, todo había sido en 5 minutos, y de nuevo, diez víctimas desmembradas. Pero esta vez había un testigo. Sir Isaac Newton. Su cabello, al viento, se asemejaba a una bacteria poliflagelada intentando demostrar su velocidad. El caso estaba resuelto, este hombre, era uno de los mejores observadores del mundo.

P: Buenos días ¿qué vio usted?
N: Vi como la manzana cayó, estaba todo claro, g=GmM/r^2.
P: Me refiero al crimen.
N: Un payaso, alegre.
P: ¿No es usted uno de los mejores observadores?
N: Lleva usted zapatos de piel, posiblemente, cuero, son de la talla 43 y de tacón duro.
P: Impresionante podrí...
N: Su libreta es Oxford, sus ojos marrones y, por sus manos deduzco que toca el piano.
P: Si todo eso está muy bien pero ¿qué hay de los hechos?
N: Si me pregunta por los hechos, lo siento, no soy tan empirista como usted, si me pregunta por lo que ha pasado, esos de ahí están muertos.
P: ¿De verdad? Mire, usted ya es una leyenda inmortal, pero yo no tengo todo el tiempo del mundo, dígame algo sobre el payaso alegre.
N: Estaba alegre.
P: Dios, vale ya, deme algo de información útil.
N: La aceleración de la tierra es de 9,8 m/s^2
P: Útil para el caso.
N: Ha sido el payaso alegre.
P: ¿Pero qué vio usted estos 5 minutos?
N: Luz llegando a los ojos, si se refiere a los "hechos", vi llegar al payaso alegre, me miré los cordones asombrado por la forma de la caída de estos y ya está.
P: ¿Sabe que es usted el científico más cabreante que conozco?
N: ¿Ha hablado usted con Darwin?
P: Sí, por desgracia.
N: Dele usted recuerdos, y dígale, de mi parte, que el arroz con leche los jueves es una locura.
P: Váyase usted a calcular masas y aceleraciones.
N: Con mucho gusto.

Newton se da la vuelta y desaparece por entre el vapor de las alcantarillas, creo que me ha hecho caso. Este caso no tiene resolución posible con métodos clásicos, tendré que resolverlo por métodos modernos y arriesgados. Google. Wikipedia. Y que Dios nos coja confesados.


Yo. Porque tú eres tú. (Y estás sometido a una acceleración igual a...)

¡Cállese!

Yo. Porque tú eres tú.

P.D. Al final pillamos al payaso alegre, entre direcciones de Tuenti, Wikipedia y ciertos blog conseguimos, tras meses de investigación, dar con su vivienda.
P.D.2. No son las 12:30, pero me da igual, un mago no llega tarde, ni pronto, llega exactamente cuando se lo propone. Y un idiota puede creerse un mago fácilmente.

jueves, 23 de febrero de 2012

#25

Darwin.



Miradlo, mirad su cara. No es una persona normal. Es más, yo lo llamaría puto loco. Es de esas personas a las que puedes preguntarle lo que quieras y te responderá de manera seca, cortante y sin sentido. Con estas premisas me dirigí a ofrecer una entrevista.

P: Buenos días señor Chares Darwin.
D: ¡Macarrones con tomate!
P: Si, emm, bueno ¿podría explicarnos, a grandes rasgos, su teoría evolutiva?
D: Pinzones. Pinzones de pico corto y pico largo. ¡Pájaros! ¡Fuera!
P: Si, claro, y de sus años en el Beagle ¿qué nos puede contar?
D: ¡Levad anclas! ¡Soltad amarras! ¡Una tormenta! Tengo miedo ¿ha visto usted a Teddy?
P: ¿Teddy?
D: ¡Joder! Creía que esto era una entrevista seria, creía que no se iba usted a poner a hablar de un oso de peluche.
P: Tiene usted razón, pero usted ha ido en esa direc...
D: ¡Calle! ¿no los oye?
P: ¿El qué?
D: Los putos lagartos de las Galápagos. Me siguen allá donde voy. Estoy harto.
P: ¿Podría, por lo menos contar algo de sus problemas con la iglesia?
D: ¡Al fin! Lo que quería oír.
P: Me alegro.
D: ¡Ya ha llegado el postre! Mierda, es flan otra vez. ¡Dije que quería arroz con leche los jueves!

Y así lo dejo, desvariando sentado en su despacho, en su casa de campo. Cuando me acerco a la cancela, giro la cabeza y veo como, gritando «¡Soy un mono!» se tira desde la ventana. Salud física conserva desde luego. No, espere, no escriba en mY de salud mental también ando perfecto. Dígale a la camarera que arroz con leche ¿se acordará?

Yo. Porque tú no eres resultado de constantes cambios hacia mejor tras generaciones. Eres resultado de cambios adaptativos.


¡Pare ya!

Yo. Porque tú eres tú.

P.D. Y este señor, idiota.

miércoles, 22 de febrero de 2012

#24

Situación.

Realmente, si me preguntaseis, no sabría dónde. Pero sé que me quiero ir. Uno se cansa de estar sentado en su escritorio esperando un futuro perfecto del que no estás seguro y no sabes si llegará. Así que me gusta la versión fácil, la de «no estoy aquí, esto no está pasando». Irme un rato y volver quién sabe cuándo.


Yo. Porque tú eres tú.

lunes, 20 de febrero de 2012

#23

Km 37.

Creo que sabes de qué momento hablo, por sudarte te sudan hasta las manos, y por sudar, sudan sangre. El corazón se ve sumido en una completa arritmia y tus vasos sanguíneos deciden tensarse y destensarse una y otra vez. Empiezas a arañarlo todo, como si fueses un perro aterrorizado, el asiento, a ti mismo... No tienes un momento ni para mirar la forma de caerse que ha tenido ese niño, es bastante graciosa, pero te da igual, tienes todo el tiempo del mundo, total, ha decidido pararse. Es más, hay veces que miras el reloj y las manecillas incluso parecen haber retrocedido, alguien quiere jugarte una buena broma y tú estás cansado de ella. No quieres pensar ni en el futuro pero te es imposible, y ¿cómo puedes seguir en el mismo kilómetro? Las personas parecen tener conversaciones extensas e interesantes en ese pequeño tiempo, pero te da igual, han pasado 5 minutos desde la última vez que miraste el reloj, y hace un año ya de eso. Km 37 ¿cuántos días llevo aquí? He tenido que afeitarme ya por lo menos 3 veces. Hago un intento de dormir, increíblemente lo consigo, Km 37. Basta, por favor. Decido encender la consola, hasta los personajes del Final Fantasy V parecen ser más rápidos que yo y eso que a cada 5 pasos los asalta un monstruo. Consigues vencer al monstruo final. Km 37, parece que ha decidido volverse mi amigo, total, da igual, el tiempo ha decidido detenerse.




Yo. Porque tú eres tú.

(Y yo ya no sé ni quién soy)