Si usted pone a infinitos monos a escribir, harán algo sublime. Si pone a tres, harán esto.
martes, 31 de enero de 2012
#16
lunes, 30 de enero de 2012
#15
viernes, 27 de enero de 2012
#14
Este es un diálogo interno mío entre una parte de mí, que es "no lo sé" y otra que es "no me importa". Aunque bien me vendría descubrir cuáles son.
Diálogos 1.
-Bueno, aquí estamos otra vez, toma asiento.
-Si.
-¿Quieres algo? ¿una cerveza? ¿agua?
-Cerveza, negra, por favor.
-¿Qué opinas de este último tiempo?
-Bueno, tampoco ha ido tan mal.
-Oye, me estás mosqueando, podrías concretar, hablar. He organizado todo esto y ni siquiera has traído un regalo.
-¡Joder! Bastante es que me esté aguantando sin abrirte la cabeza.
-¿Cómo?
-Eres un idiota. Gilipollas ¿cuándo nos has hecho perder el camino?
-¿A qué te refieres? Siempre has sido un idiota enigmático, pero hoy te estás pasando ¿no crees?
-A que siempre quisimos ser grandes. A que siempre quisimos ser ese aquel que lo hace mejor. A que nunca nos íbamos a estancar frente a nada que nos coartase el crecimiento. A que por más que nos han aconsejado que nos moviésemos no lo hemos hecho. A que si no somos grandes, lo vamos a perder todo. Queríamos ser especiales.¡¿Recuerdas?! Queríamos ser más únicos que los demás. Nadie puede apreciar a alguien que no puede ser único. Que no es capaz de encontrar su ventaja. Por eso nos hemos odiado mutuamente, para encontrar la solución y serlo. Pero esto es distinto, ahora organizas encuentros para compartir impresiones. Antes, según hubiese entrado, ya me hubieses cogido del cuello de la camisa.
-Pero oye, las cosas cambian.
-¡Y eso era lo que queríamos! ¡Cambiar por todos! ¡Cambiar por uno!
-...
-Ahora lo entiendes ¿no? No podemos querernos, sólo odiarnos. Porque si eso pasa, al final, en el último momento, sentiremos el placer más grande que de esta forma no encontraremos.
-Entonces, esto vuelve a ser un “adiós” y una declaración de guerra ¿no?
-Sí, pero espérate a que me tome la cerveza. Puedes calentar si quieres. Yo no he bajado la guardia.
Yo. Porque tú eres tú.
#13
Si has llegado aquí es porque... ¡ERES DESPRECIABLE Y TIENES MUCHO TIEMPO LIBRE! Anyway, estas no son mis especialidades. Yo soy más de reírme de la gente. No de mí.
Porque tú eres tú.
Te acabo decir “eres músico”. Tampoco me alejo mucho del significado real, pero, joder, en verdad quería decirte “eres música”. Posiblemente no seas el barroco. No, tú has entrado como un gremlin como una maza y has empezado a aplastarlo todo. Mente, células, comportamientos... Tú serás Albeniz. Lo siento, tengo una debilidad por él. Si escribo esto... si, probablemente quien tú ya sabes me ha dado ganas de escribir, y no, no es Voldemort, que me cae muy bien, pero no. Me pregunto si Albeniz, mientras componía Asturias, pensaba igual que yo. Pero yo he hecho esa canción mía. La canción es angustia, es espera, es ansia, es... ¡Joder, aparece otra vez bajando del autobús! Pero coño, la angustia, desemboca en calma, esa parte central que la has oído 21.000 veces pero quieres oírla otra vez, porque te sigue relajando. Y porque siguen siendo insuficientes. Podría decirse que vuelve la angustia, podría, pero no es del todo así. Es una parte con más fuerza. No es afrontar la angustia desde cero. Es hacerlo desde 100, sin frenos, y cuesta abajo. Pero si hay algo que me gusta, es la parte final, sin duda. La serenidad solemne, el “no pasa nada”, el “no ando tan malamente”. Y entonces vuelve la angustia, no desde 100, ni desde 0, como en el principio, esta es la que desgarra de verdad. Te saca los ojos y te coloca el fruto de los plátanos (el árbol) en su lugar.
Y ahí, cuando terminas en ese golpe tan grave, sabes que quieres volver a oírla, que tienes cansados los dedos, que tienes cansado los brazos, que te va a destrozar, pero oye, quieres volver a oírla. Por algo somos (soy) tan idiota.
Y pongo esta actualización debajo del otra, porque no sé si quiero que la leas, porque no sé si ya te empezarás a cansar de mí. Porque, aunque me reviente tener que mencionar a ese idiota “sólo sé que no sé nada” (aunque bueno, en ciertos momentos, con ciertas frases, tengo/necesito/puedo hacer excepciones).
No, no me expreso bien, pero sé que el plátano, es llamado “Platanus orientalis”. (Me apetecía hacer una referencia científica, cosas de biólogos)
Y fíjate que me estoy traicionando. Me gusta decir estas cosas personalmente, pero.
Yo. Porque tú eres tú.
P.D. Me odiarás por no hacer comillas latinas, pero es que NO SÉ CÓMO.
jueves, 26 de enero de 2012
#12
Yo seguía oyendo las palabras inconexas que salían por su boca, en serio, deseaba que se cansase. No sé si fue al quinto o al sexto “somos todos iguales” y al tercer o al cuarto “así no tendréis futuro” , pero nos levantamos. No éramos muchos. Pero en ese momento éramos los únicos que éramos.
La cara del ponente hizo una mueca de desaprobación, y, en el momento en el que iba a alzar la voz para reprendernos me quité la chaqueta del uniforme y le tapé la boca con ella.
Él estaba horrorizado, que alguien, un número de esos que debía escucharlo a todas horas se alzase nunca había pasado. Ahora su imperio empezaba a desmoronarse. Las butacas, de contrachapado y horriblemente incómodas se volvían sillones bajo su asombro. Las letras moralizantes de la pizarra comenzaban a derretirse en una inmensa gama de colores y formas. En ese momento dejé de pensar en que nos levantamos y empecé a pensar en que me levanté yo.
Él se zafó de mi chaqueta y gritó:
-¡No sabéis lo que estáis haciendo!
-Claro que no, pero estoy harto. No soy igual. Tengo futuro. Bueno, puede que no tenga futuro, puede que sea igual, pero necesito no serlo. Necesito el futuro.
Los demás compañeros me observaban horrorizado, me había vuelto loco, puede.
Pero no me quedé ahí, fui corriendo hasta las sinapsis de mi cerebro y solté:
-¡Basta!-todas ellas se me quedaron mirando, se acurrucaban en una esquina de mi cráneo, estaban asustadas- se está acabando vuestro gobierno totalitario, vamos a empezar a hacer un pacto.
Por último, me quedaba una cosa por hacer, pensándolo fríamente no tenía muchas oportunidades, pero estaba eufórico. Estaba eufórico, cansado, cabreado, lleno de ira, contento. Por primera vez en mucho tiempo, era.
Decidí crecer y crecer, hubo un momento en el que era tan grande que pude encontrarme con el tiempo. Tiempo era curioso, vestía con una túnica con capucha, parecía no querer mirar al mundo.
-¿Quién eres tú?-preguntó.
-Yo. Porque tú eres tú.
-Enigmático, me gusta, hablemos. -Se quitó la capucha y solté un grito de admiración. Tiempo era hermoso, los rasgos de su cara estaban perfectamente proporcionados. El pelo negro, largo y liso caía livianamente sobre sus pómulos, atrás, estaba recogido. Sus manos eran tan delicadas y finas que sólo podrían haber nacido de estrangularnos a todos. Su sonrisa... daba miedo.
-Nunca he avasallado a nadie, nunca pretendí hacerlo, pero no me dejas otra opción, voy a domarte, y será más rápido que a cualquier animal.-intenté que no oyera el temblor de mi voz.
-¿Sabes? No eres el primero que lo dice.
Y entonces, un destello. Después de esto pude apreciar como su mano derecha sujetaba sutilmente un sable. No lo entendí hasta que la punzada recorrió todo mi brazo izquierdo. Me lo había cortado de cuajo. La sangre manaba a borbotones, pero no sólo ella, pequeños granos de arena de mi reloj comenzaban a salir también.
Me asusté. Grité. Las piedras de mi mente llovían sobre él. En el labio. En ese lunar que tenía en el cuello. En los ojos. Todas lo golpeaban. Pero no conseguía nada, seguía siendo tan impasible y bello como antes. Entonces, una última le golpeó en la cabeza. Cayó y calló.
Y aquí descanso yo. La sangre y el tiempo que él me había quitado hizo mella. Mucha.
No quería morir sólo. Finalmente, en el ocaso de todo había sido feliz. Yo había provocado el final y mi gozo. No quería morir sólo. Lo abracé.
En ese momento sentí su cuerpo. Sus músculos estaban tensos. Él seguía caliente. Entre suspiros y muecas de dolor dijo:
-Por lo menos no me voy solo. He cumplido mi objetivo.
Yo. Porque tú eres tú.
P.D. Esto es lo que pasa cuando en tu mente se juntan experiencias, ganas de hacer algo (¿quién sabe qué?), optimismo y todos sus oponentes.
miércoles, 25 de enero de 2012
#11
Puede que no entendáis la sutileza cósmica del escrito que viene ahora, pero me ha salido asín, sin pensar. Un cordial saludo. Prometo hacer cosas más normales en un futuro.
Escrito
[de mi pito].
Me gustaría saber qué parte de mi hay en cada gota de agua.
Soy indie, estoy escribiendo con el Writer de OpenOffice.
Quiero decir ¿cuántas de esas moléculas de agua habrán pasado por nosotros?
Soy moderno, tengo de fondo musical el Nyancat (el de Hadouken!). Soy freak.
Y ya no sólo moléculas, imaginaos la cantidad de átomos que pueden habernos servido.
Soy la novedad, no me entiendo ni yo.
Así que la expresión “I'm an ocean” no está mal del todo ¿no?
El señor tarántula me ata en corto, me atiza con un palo de vez en cuando.
Decimos que "alguien tiene un trozo" de nosotros y no nos equivocamos empíricamente.
Sobre todo cuando no cumplo las medidas de protocolo.
Aunque cuando más me preocupo es cuando lo tienen empíricamente y de otros modos.
Aunque luego me prepara un té. Se lo agradezco mucho.
Esto es, si lo tienen empíricamente lo puedes recuperar de cualquier alimento.
Y si me porto muy bien me da una galletita.
¿Pero cómo recuperas esa parte de actividad neuronal compleja llamado mente por algunos?
A veces me deja salir a la calle, saludar a las damas y participar en bailes benéficos.
Y por eso se vive con tanto miedo a los demás.
Y parece que la silla no me quiere, me la clavo en la espalda.
Pero aún así los necesitamos.
Es una constante contradicción.
Es un cambio en nuestras “mentes”.
Y ahora suena el remix de wololo.
Es una mierda.
Es yo.
Yo. Porque tú eres tú.
P.D. No sé si de lo rara, pero esta cosa me da escalofríos. (Posiblemente del daño a la escritura que se hace cada vez que hago estas cosas)