martes, 31 de enero de 2012

#16

Como hoy tengo conflicto y no me aguanto ni yo, escribo a ver si se calm¡CALLAOS TODOS! Ea, así mejor:

Miedos 1.

Veamos, saltándonos los típicos miedo a la muerte, a dejar de existir, a existir para nada, a la soledad y tal, hoy, voy a hablar de uno que me aterroriza. Temo el no tener nada de poder.

Puede parecer una chorrada, pero no lo es. Falta de poder implica falta de voluntad, que a su vez implica falta de decisión, que a su vez implica que los demás no puedan confiar en ti, lo que implica soledad de nuevo.

¿Y cómo actúa este miedo?

Muy fácil, simplemente, cuando cierro los ojos y pienso en el futuro me atemorizo viéndome sentado en una silla, o en un laboratorio, o dando clase, con un jefe idiota gritándome continuamente. También miras al pasado y te das cuenta de que no tienes poder para cambiar nada, las cosas son y no podrían haber sido. Con lo cual, tras este análisis te encaras al presente. Voy a hacerlo bien, puedes decir, pero ¿sin poder? ¿cómo? Quiero decir, todo lo que quiero controlar se me acaba escapando de las manos, incluido yo mismo, que, posiblemente no debería estar escribiendo esto.

La falta de poder provoca la falta de control, y, cuando ni tú mismo controlas un 30% de ti ¿eres tú mismo?

Es muy bonita mi idea filosófica del humano poderoso, que tiene suficiente control sobre si mismo y lo que le rodea, que sabe que es mejor, que va a lograrlo todo porque lo sabe. Que sólo tiene ciertos miedos básicos, porque lo otro es imposible que pase. Pero, si he pasado sin pena ni gloria los últimos 18 años ¿cómo voy a cumplir mi voluntad filosófica? ¿cómo voy a ser aquel mejor? ¿cómo se puede "ser" sin tener poder sobre nada y nadie? ¿cuándo perderé el poco poder que me queda y dejaré incluso de ser la persona "taimada" e "inteligente" que podría llegar a ser? ¿por qué digo que "podría llegar a ser" si he dicho que las cosas "son y no podrían haber sido? ¿soy realmente tan idiota? ¿en un futuro tendré poder suficiente como para apreciarlo o perderé el control del todo? ¿se estará riendo Chopin de mi desde su tumba mientras miro su estudio?

Y esto, señores, es lo que en la jerga llamamos un: "Mehelevantadosiendoyoperoquégustomedaríadesaparecerporlomenoshoy,asíquemepongohowtodisappearcompletelyycasiloconsigo"

Yo. Porque tú eres tú.

P.D. Si le encontráis un sentido os agradecería que me lo comunicaseis.

lunes, 30 de enero de 2012

#15

Tampoco es que tenga muchas ganas de escribir algo, pero me apetece. Así es la cosa de rara.

El creyente.

"Cuentan que un gran creyente descansaba en un escalón, tirando pequeñas piedras a un agujero muy estrecho. Todas las piedras caían fuera de éste, todas y cada una daban con el borde y no querían entrar. Hasta que, pasados 3 años, una piedra entró. El creyente se levantó, fue a la iglesia y dio gracias a Dios por ayudarlo."

Llamadlo fervor, compromiso con sus creencias o ser una persona agradecida, que yo creo y creeré siempre que eso se llama idiotez.

Yo. Porque tú eres tú.

viernes, 27 de enero de 2012

#14

Este es un diálogo interno mío entre una parte de mí, que es "no lo sé" y otra que es "no me importa". Aunque bien me vendría descubrir cuáles son.

Diálogos 1.

-Bueno, aquí estamos otra vez, toma asiento.

-Si.

-¿Quieres algo? ¿una cerveza? ¿agua?

-Cerveza, negra, por favor.

-¿Qué opinas de este último tiempo?

-Bueno, tampoco ha ido tan mal.

-Oye, me estás mosqueando, podrías concretar, hablar. He organizado todo esto y ni siquiera has traído un regalo.

-¡Joder! Bastante es que me esté aguantando sin abrirte la cabeza.

-¿Cómo?

-Eres un idiota. Gilipollas ¿cuándo nos has hecho perder el camino?

-¿A qué te refieres? Siempre has sido un idiota enigmático, pero hoy te estás pasando ¿no crees?

-A que siempre quisimos ser grandes. A que siempre quisimos ser ese aquel que lo hace mejor. A que nunca nos íbamos a estancar frente a nada que nos coartase el crecimiento. A que por más que nos han aconsejado que nos moviésemos no lo hemos hecho. A que si no somos grandes, lo vamos a perder todo. Queríamos ser especiales.¡¿Recuerdas?! Queríamos ser más únicos que los demás. Nadie puede apreciar a alguien que no puede ser único. Que no es capaz de encontrar su ventaja. Por eso nos hemos odiado mutuamente, para encontrar la solución y serlo. Pero esto es distinto, ahora organizas encuentros para compartir impresiones. Antes, según hubiese entrado, ya me hubieses cogido del cuello de la camisa.

-Pero oye, las cosas cambian.

-¡Y eso era lo que queríamos! ¡Cambiar por todos! ¡Cambiar por uno!

-...

-Ahora lo entiendes ¿no? No podemos querernos, sólo odiarnos. Porque si eso pasa, al final, en el último momento, sentiremos el placer más grande que de esta forma no encontraremos.

-Entonces, esto vuelve a ser un “adiós” y una declaración de guerra ¿no?

-Sí, pero espérate a que me tome la cerveza. Puedes calentar si quieres. Yo no he bajado la guardia.

Yo. Porque tú eres tú.

#13

Si has llegado aquí es porque... ¡ERES DESPRECIABLE Y TIENES MUCHO TIEMPO LIBRE! Anyway, estas no son mis especialidades. Yo soy más de reírme de la gente. No de mí.

Porque tú eres tú.

Te acabo decir “eres músico”. Tampoco me alejo mucho del significado real, pero, joder, en verdad quería decirte “eres música”. Posiblemente no seas el barroco. No, tú has entrado como un gremlin como una maza y has empezado a aplastarlo todo. Mente, células, comportamientos... Tú serás Albeniz. Lo siento, tengo una debilidad por él. Si escribo esto... si, probablemente quien tú ya sabes me ha dado ganas de escribir, y no, no es Voldemort, que me cae muy bien, pero no. Me pregunto si Albeniz, mientras componía Asturias, pensaba igual que yo. Pero yo he hecho esa canción mía. La canción es angustia, es espera, es ansia, es... ¡Joder, aparece otra vez bajando del autobús! Pero coño, la angustia, desemboca en calma, esa parte central que la has oído 21.000 veces pero quieres oírla otra vez, porque te sigue relajando. Y porque siguen siendo insuficientes. Podría decirse que vuelve la angustia, podría, pero no es del todo así. Es una parte con más fuerza. No es afrontar la angustia desde cero. Es hacerlo desde 100, sin frenos, y cuesta abajo. Pero si hay algo que me gusta, es la parte final, sin duda. La serenidad solemne, el “no pasa nada”, el “no ando tan malamente”. Y entonces vuelve la angustia, no desde 100, ni desde 0, como en el principio, esta es la que desgarra de verdad. Te saca los ojos y te coloca el fruto de los plátanos (el árbol) en su lugar.


Y ahí, cuando terminas en ese golpe tan grave, sabes que quieres volver a oírla, que tienes cansados los dedos, que tienes cansado los brazos, que te va a destrozar, pero oye, quieres volver a oírla. Por algo somos (soy) tan idiota.


Y pongo esta actualización debajo del otra, porque no sé si quiero que la leas, porque no sé si ya te empezarás a cansar de mí. Porque, aunque me reviente tener que mencionar a ese idiota “sólo sé que no sé nada” (aunque bueno, en ciertos momentos, con ciertas frases, tengo/necesito/puedo hacer excepciones).


No, no me expreso bien, pero sé que el plátano, es llamado “Platanus orientalis”. (Me apetecía hacer una referencia científica, cosas de biólogos)

Y fíjate que me estoy traicionando. Me gusta decir estas cosas personalmente, pero.

Yo. Porque tú eres tú.

P.D. Me odiarás por no hacer comillas latinas, pero es que NO SÉ CÓMO.


jueves, 26 de enero de 2012

#12

En algunos momentos a todos nos da por soñar despiertos, a mí incluso me da por soñar que despierto. Puede que quede muy "anarcomierdas", es más, puede que incluso lo sea. Pero no pretendo que lo sea. Pretendo que sea yo.

Ensoñaciones 1.

Yo seguía oyendo las palabras inconexas que salían por su boca, en serio, deseaba que se cansase. No sé si fue al quinto o al sexto “somos todos iguales” y al tercer o al cuarto “así no tendréis futuro” , pero nos levantamos. No éramos muchos. Pero en ese momento éramos los únicos que éramos.

La cara del ponente hizo una mueca de desaprobación, y, en el momento en el que iba a alzar la voz para reprendernos me quité la chaqueta del uniforme y le tapé la boca con ella.

Él estaba horrorizado, que alguien, un número de esos que debía escucharlo a todas horas se alzase nunca había pasado. Ahora su imperio empezaba a desmoronarse. Las butacas, de contrachapado y horriblemente incómodas se volvían sillones bajo su asombro. Las letras moralizantes de la pizarra comenzaban a derretirse en una inmensa gama de colores y formas. En ese momento dejé de pensar en que nos levantamos y empecé a pensar en que me levanté yo.

Él se zafó de mi chaqueta y gritó:

-¡No sabéis lo que estáis haciendo!

-Claro que no, pero estoy harto. No soy igual. Tengo futuro. Bueno, puede que no tenga futuro, puede que sea igual, pero necesito no serlo. Necesito el futuro.

Los demás compañeros me observaban horrorizado, me había vuelto loco, puede.

Pero no me quedé ahí, fui corriendo hasta las sinapsis de mi cerebro y solté:

-¡Basta!-todas ellas se me quedaron mirando, se acurrucaban en una esquina de mi cráneo, estaban asustadas- se está acabando vuestro gobierno totalitario, vamos a empezar a hacer un pacto.

Por último, me quedaba una cosa por hacer, pensándolo fríamente no tenía muchas oportunidades, pero estaba eufórico. Estaba eufórico, cansado, cabreado, lleno de ira, contento. Por primera vez en mucho tiempo, era.

Decidí crecer y crecer, hubo un momento en el que era tan grande que pude encontrarme con el tiempo. Tiempo era curioso, vestía con una túnica con capucha, parecía no querer mirar al mundo.

-¿Quién eres tú?-preguntó.

-Yo. Porque tú eres tú.

-Enigmático, me gusta, hablemos. -Se quitó la capucha y solté un grito de admiración. Tiempo era hermoso, los rasgos de su cara estaban perfectamente proporcionados. El pelo negro, largo y liso caía livianamente sobre sus pómulos, atrás, estaba recogido. Sus manos eran tan delicadas y finas que sólo podrían haber nacido de estrangularnos a todos. Su sonrisa... daba miedo.

-Nunca he avasallado a nadie, nunca pretendí hacerlo, pero no me dejas otra opción, voy a domarte, y será más rápido que a cualquier animal.-intenté que no oyera el temblor de mi voz.

-¿Sabes? No eres el primero que lo dice.

Y entonces, un destello. Después de esto pude apreciar como su mano derecha sujetaba sutilmente un sable. No lo entendí hasta que la punzada recorrió todo mi brazo izquierdo. Me lo había cortado de cuajo. La sangre manaba a borbotones, pero no sólo ella, pequeños granos de arena de mi reloj comenzaban a salir también.

Me asusté. Grité. Las piedras de mi mente llovían sobre él. En el labio. En ese lunar que tenía en el cuello. En los ojos. Todas lo golpeaban. Pero no conseguía nada, seguía siendo tan impasible y bello como antes. Entonces, una última le golpeó en la cabeza. Cayó y calló.

Y aquí descanso yo. La sangre y el tiempo que él me había quitado hizo mella. Mucha.

No quería morir sólo. Finalmente, en el ocaso de todo había sido feliz. Yo había provocado el final y mi gozo. No quería morir sólo. Lo abracé.

En ese momento sentí su cuerpo. Sus músculos estaban tensos. Él seguía caliente. Entre suspiros y muecas de dolor dijo:

-Por lo menos no me voy solo. He cumplido mi objetivo.

Yo. Porque tú eres tú.

P.D. Esto es lo que pasa cuando en tu mente se juntan experiencias, ganas de hacer algo (¿quién sabe qué?), optimismo y todos sus oponentes.

miércoles, 25 de enero de 2012

#11

Puede que no entendáis la sutileza cósmica del escrito que viene ahora, pero me ha salido asín, sin pensar. Un cordial saludo. Prometo hacer cosas más normales en un futuro.



Escrito

[de mi pito].

Me gustaría saber qué parte de mi hay en cada gota de agua.

Soy indie, estoy escribiendo con el Writer de OpenOffice.

Quiero decir ¿cuántas de esas moléculas de agua habrán pasado por nosotros?

Soy moderno, tengo de fondo musical el Nyancat (el de Hadouken!). Soy freak.

Y ya no sólo moléculas, imaginaos la cantidad de átomos que pueden habernos servido.

Soy la novedad, no me entiendo ni yo.

Así que la expresión “I'm an ocean” no está mal del todo ¿no?

El señor tarántula me ata en corto, me atiza con un palo de vez en cuando.

Decimos que "alguien tiene un trozo" de nosotros y no nos equivocamos empíricamente.

Sobre todo cuando no cumplo las medidas de protocolo.

Aunque cuando más me preocupo es cuando lo tienen empíricamente y de otros modos.

Aunque luego me prepara un té. Se lo agradezco mucho.

Esto es, si lo tienen empíricamente lo puedes recuperar de cualquier alimento.

Y si me porto muy bien me da una galletita.

¿Pero cómo recuperas esa parte de actividad neuronal compleja llamado mente por algunos?

A veces me deja salir a la calle, saludar a las damas y participar en bailes benéficos.

Y por eso se vive con tanto miedo a los demás.

Y parece que la silla no me quiere, me la clavo en la espalda.

Pero aún así los necesitamos.


Es una constante contradicción.


Es un cambio en nuestras “mentes”.

Y ahora suena el remix de wololo.

Es una mierda.


Es yo.

Yo. Porque tú eres tú.


P.D. No sé si de lo rara, pero esta cosa me da escalofríos. (Posiblemente del daño a la escritura que se hace cada vez que hago estas cosas)

martes, 24 de enero de 2012

#10

Me pregunto por qué cada vez mis entradas son más "random". Me gustaría ser inmutable, pero, como por suerte no estoy muerto, me voy a permitir parafrasear aquí.

xXxholic

"Ya sea un encuentro casual o algo ya planeado tiene efecto en el futuro, ya que el paso del hombre en la vida no es sólo imparable, sino también infinito. La cosa más pequeña, la menor cantidad de tiempo, el más pequeño recuerdo... La fe que te acompaña nunca desaparecerá."

Puede que el cambio no signifique nada, puede que nunca tenga sentido, pero es un cambio. Por ejemplo, una experiencia de hoy, yendo a comprar, sabiendo que me iba a sobrar, no le he dado 50 céntimos a un chico que pedía (que por cierto, me cae muy bien) por si acaso. Al volver, con los 50 céntimos en la mano, no lo he visto y no se los he podido dar.

Puede que no haya pasado nada, pero, supongamos que no ha tenido suficiente dinero como para comer y coger el autobús a "casa". Supongamos que elige comer, porque, andar tampoco va a ser para tanto. Volviendo a pie, le roban, con la mala suerte de que, al no tener dinero, le cortan con una navaja. Esa noche, muere.

Perdonadme si peco de decir "altruismo", decid "contento conmigo mismo", si queréis, pero cada acto, cada pequeña pepita de oro que dejamos en el camino puede hacer a alguien rico. Una bellota sólo puede dar de comer a un gusano. Planta una bellota en un suelo fértil y crearás un ecosistema. Con esto quiero decir que nuestras acciones cuentan, aunque sea para un sinsentido, y, muchas veces no nos hacemos una idea de cuánto.

Hombre, si queréis pensar en tiempo geológico.... no, por ahora. (Un poco sí, pero bueno)

La cuestión es que hoy, deliberadamente no he puesto una bellota y he arrancado una encina, y, eso no me gusta.

Yo, porque tú eres tú.

domingo, 22 de enero de 2012

#9

Esta de hoy va a ser un poco diferente. Porque sí.

Domingo.

Parece que un domingo que avisaba de ser productivo se ha topado con mi torpeza y mi pereza. Supongo que todavía queda algo de día para arreglarlo, pero, aquí me tenéis escribiendo. (Venga, después de esto intento mirar algo más)

Y en gran parte la tiene cierto tema (escuchado de manera "hardcore") que unido a ciertas vivencias de hoy me ha hecho sacar dos conclusiones.

Una primera, que es que el cantante de "My Chemical Romance" es Billy Corgan con peluca. Lo cual es curioso, porque el cantante de "The Used" y Kurt Cobain también se dan un aire. Eso, paralelismos entre los noventa y los "dosmil".


La segunda es que nunca se olvida a los seres queridos, a los que se han ido para no volver, a los que volverán, a los que no sabes si volverán o no, a los que ni siquiera sabes dónde están ahora mismo... A todos. Lo que me hace preguntarme si lo que hace que los recuerdes es el amor o el odio. Si, los odiamos, porque al irse siempre se llevan una pequeña parte de tu historia así como de tu futuro. Y los odiamos porque los queremos mucho. Y esto me hace razonar, que el amor tiene una gran componente de odio al igual que el odio se forma en gran parte por amor.

Finalmente, tras estas ensoñaciones frente al teclado me pregunto:

¿Y por qué tan imperfectos? ¿Es más qué es la perfección?

Si acudimos a los anales de los razonamientos raros de Pepe, la perfección se encuentra en la muerte. Si me preguntáis ahora, en el presente (que por cierto, se llama presente porque es un regalo, sí, lo saqué de una película, no me acuerdo de cuál).

Cuando te encuentras en un momento en el que necesitas que pare el tiempo, y ese tiempo no te hace caso, ahí está la perfección. Ya sea cuando un evento natural se acaba. Cuando te lo estás pasando bien con una persona o cuando estás solo.

Es un favor que nos hace el tiempo. Que pase. Puede joder mucho, y sí, digo joder, porque jode. Pero eso implica la posibilidad de más perfección. Y, aunque se contradiga, me voy a permitir decir que el grado de perfección acumulado es igual a la suma de esos momentos. Con límite igual a infinito. De lo contrario nos estancaríamos en ese momento, y no tendríamos pasado ni futuro. Y el presente está hecho en un 50% de sueños y memorias.


Yo. Porque tú eres tú.


P.D. Si, ya sé, ya sé Pepe del pasado, no debería escuchar esa canción, pero te jodes.

P.D.2. Lamento la divagación, la falta de fondo y la de forma, por supuesto.

P.D.3. Esta sí que es una movida mental. ¿Y lo bonito que sería el mundo si fuese una coreografía?

sábado, 21 de enero de 2012

#8

Hoy le estaba dando vueltas al asunto del cambio, y ahora que el alcohol me da fuerza para escribir y soltar mi interminable parrafada de chorradas:


Yo. Un ser egocéntrico.

¿Nunca os ha pasado eso de pensar que todo ha cambiado pero en realidad lo que cambia sois vosotros? ¿No? Pues mira que sois raros.

A eso me refiero, estamos tan absortos en una grandeza (a veces merecida, en muchos casos no) que no podemos ver nuestros propios fallos, nuestros desagradables cambios a acciones etc.

Esto se debe a que tenemos mucho miedo al cambio, si, si, somos muy "progres" pero le tenemos miedo. Por eso, el cambio que nos afecta lo proyectamos en los demás, para no darnos miedo a nosotros mismos. Sería muy incómodo ¿no creéis?

Anyway, podéis sentirlo, saber que habéis cambiado vosotros, pero el subconsciente os seguirá diciendo que lo que cambia es el mundo.

Basta ya. Cambio yo, y, al cambiar yo cambia la percepción de lo que nos rodea, y eso no tiene por qué ser malo, ni indicar un cataclismo. O al menos eso piensa un humilde servidor.

Por eso debemos eliminar nuestros miedos y abrir la puerta al progreso y al cambio (al bueno, claro).

Por eso no quiero tener miedo a cambiar.

Por eso yo.


Yo. Porque tú eres tú.


P.D. Pepe sano, perdona esta actualización.

domingo, 15 de enero de 2012

#7

Lamento no haber actualizado el blog, pero mis circunstancias espaciales unidas a mi sequedad mental no me lo han permitido.

Pues eso, hoy leyendo cierto manga, y, pensando en la película de "Mr. Nobody" me llega a la cabeza...

Lo lineal en el tiempo.

Conocemos el pasado. Sabemos que es lineal. Eso es impepinable. Yo nací en 1993, eso ya es de difícil cambio por ahora.

Pero... ¿y el futuro?¿y el presente?

¿Somos realmente dueños de nuestra vida? ¿Somos tan dueños de nuestra vida como nos hacen creer? ¿lo somos más? ¿lo somos menos?

Supongo que analizando racionalmente el empuje de los instintos y el genoma es que somos prácticamente como un ratón frente a dos bandejas de comida iguales. Comeremos de una por puro gusto, no lo podremos analizar, simplemente pensaremos que necesitamos comer. Eso es todo.

Tendremos la vida que han decidido nuestras proteínas. Cambia un aspecto u otro, pero realmente nuestra libertad es nuestra cárcel, ya que parafraseando diré:

"Estamos condenados a elegir"

¿Podremos elegir no escoger alguna vez?

Yo. Porque tú eres tú.


P.D. Se nota bastante que mi sequedad mental sigue vigente.

jueves, 12 de enero de 2012

#6

Por situaciones ajenas a este espacio, hoy voy a pensar menos aún la actualización.

Euforia.


Me gustaría saber qué mecanismo evolutivo nos ha llevado a la euforia. Ese estado en que se puede observar todo, y, todo puede parecer bello. Saber que los límites humanos, es más, los tuyos se expanden hasta casi el infinito.

Es más, me gustaría saber aún más, qué mala suerte de mecanismo evolutivo hace que esto se pase. Quiero decir, si confiamos en la expansión de nuestros límites, posiblemente logremos grandes pasos. ¿Por qué tendemos a la quietud?

Esas y más preguntas puede que las conteste en un futuro si estudio. Ahora casi ni me las puedo plantear.


Yo. Porque tú eres tú.

P.D. Lamento estas dos últimas entradas, a ver si me centro.

miércoles, 11 de enero de 2012

#5

Me siento mal si no actualizo. Pero esta no va a estar muy currada. Tristemente.

Yo. Producto del sistema.

¿Habéis pensado si el sistema ha cambiado? No. Sigue habiendo ricos y pobres. Eso está más claro que el agua.

Pero el problema somos nosotros. La mayoría afirmamos estar en contra del sistema, pero ¿realmente lo estamos?

Yo creo que no. Un producto de una maquinaria tan perfecta y tan eterna como es el sistema no puede fallar. Posiblemente, el estar "en contra" del sistema es para hacernos creer que todo puede cambiar. Al igual que los pobres que se hacen ricos o los ricos que hacen pobres. Daños colaterales.

Posiblemente antes todo esto era razonado, ahora, seguramente, lo hemos interiorizado.

Por eso yo, producto del sistema.

Yo.Porque tú eres tú.

P.D. Prometo trabajar más en la próxima.

martes, 10 de enero de 2012

#4

Hoy, ahora que he encontrado un rato libre entre mis diversos quehaceres (todos ellos intrascendentes, no os engañéis), decido actualizar con algo que tenía muchas ganas. Si no le he hecho antes es porque puede, y de hecho lo hará, quedar mal. Muy mal. Para esta entrada hay que medir cada una de las palabras, y a eso vamos:

"Las palabras"

Dicen que Dios no dio el don de la palabra. No creo en Dios. Lo siento. El don de la palabra nos lo dio el azar. Una base púrica por una pirimidínica, quién sabe. La cuestión es que lo tenemos. Tenemos libertad de uso, y, "puesto que usarlo podemos, lo perderemos". No quiero decir una perdida de la comunicación, eso ya es casi inherente al ser humano.

Me refiero al valor de cada palabra. A lo que dice cada sílaba, cada entonación.

Me revienta y no cabe otra palabra cuando la gente se adueña del "te quiero" o el "te odio". No es fácil, ambos, antes, contaban con una dedicación y un pacto para aquel que lo decía. Si alguien te decía "te odio" te odiaba. Mañana no se iría de cervezas contigo, pero no mañana, nunca. Y nunca, antes significaba nunca. Y "te quiero", te quiero, y siempre, siempre. ¿Por qué creéis que se decían tan poco? ¿porque eran idiotas? No, eso no iba así, tenían un orgullo y un honor. Ojo, no quiero decir que el tiempo atrás fue mejor, ni que somos una generación perdida. Lo que perdemos es la palabra, simple y llanamente.

Y por eso, quiero intentar recuperarla, porque la palabra da color, da sonido y sentido. La palabra hace ameno al mundo. Y, en un tiempo tan aburrido como el nuestro, eso es algo que no se debe infravalorar.

Y termino con un poema que he encontrado de Néstor Martínez. Que no, no sé quién es.

He soñado esa palabra…
que se escapa de mis dedos
huye de mis labios,
no llega a mis oídos.
Entre los sonidos confusos,
he logrado distinguirla
entre las voces del pueblo,
he percibido su presencia
mas, esquiva mis dedos, labios y oídos.
He soñado esa palabra…
la he visto, fugaz deslizarse,
disfrazada de varios idiomas,
pero es la misma palabra
la reconozco aún en las sombras,
la escucho detrás del muro
la que se esfuma de las paredes
la que evade mis dedos, labios y oídos
He soñado esa palabra…
prohibida, maldecida, subversiva
clandestina, excomulgada, mutilada.
He soñado esa palabra…
alegre, siempre joven, decidida...

Yo. Porque tú eres tú.


P.D. Por no hablar de las personas que le dicen "te quiero" a otras por las redes sociales. ¿Por qué? Quiero decir, ¿qué intentáis? ¿Eh?

lunes, 9 de enero de 2012

#3

Hoy he estado planteándomelo, "it's growing... deep inside of me", es una buena frase para describirlo.

"Los instintos"

Veamos, es muy fácil todo, somos una "tábula rasa" en una sociedad totalmente condicionante y no necesitamos más, todo está hecho. ¿Todo? ¡No! Un pequeño reducto de genes nos permite ser quienes somos y hacernos creer que no somos meras copias.

Esos genes se expresan, tarde o temprano, y, cuando lo hagan...¿qué hacemos?

No me refiero a los oncogenes, esos, para este tema me importan bien poco. Me refiero a los condicionantes de nuestra mente. Por ejemplo, en los hombres, la violencia.

¿Cómo y cuándo gastaremos esa violencia genética a la que estamos predispuestos? ¿Estamos locos por ser violentos o por no serlo?

Las mujeres tampoco se libran. Ese reloj maternal que las llama. Ojo, esto creo que es así, tampoco soy un experto en la mente femenina.

La cuestión es: ¿Podrá siempre la sociedad o la cultura apartarnos de nuestros instintos? ¿Tanto miedo tenemos de nosotros mismos que tendemos a odiarlos o negarlos? ¿Por qué es mejor la racionalidad? ¿Por qué son mejores unas cosas que otras? ¿Por qué nos creemos superiores? Y entre tanto "por qué" y "por qué" se nos escapan segundos, posiblemente segundos preciados. Posiblemente, la pérdida de esos segundos sea un instinto más.

Pensaba no escribir mucho más, pero qué leches, me aburro así que ahí va otra sobre:

"La gente"

Nunca he conocido un símil aplicable a la gente mejor que el anillo único y Gollum. "Odia y ama al anillo como se odia y ama a si mismo".

Quiero decir ¿qué coño pasa con nosotros?

Estoy seguro que todos conocéis la situación:

Estoy solo, ergo me deprimo por ello. Por eso no salgo, lo que me hace estar más sólo...

Queremos gente y queremos soledad. Podríamos aclararnos. Como me ha dicho un amigo, "cómo nos gusta complicarnos con lo fácil que sería".

No disfrutamos de los momentos de soledad deseando tener a gente cerca, y cuando esto pasa, queremos estar solos. ¿De verdad seguís pensando que somos "perfectos"? ¿Es este el mayor grado de perfección?

Supongo que todos seréis muy listos y podréis contestar a todas estas preguntas que yo formulo, de hecho, espero que alguien lo haga.

Yo. Porque tú eres tú.

domingo, 8 de enero de 2012

#2

Esto no es una entrada organizada, es más, es el caos. Empezará en ninguna parte y posiblemente no se mueva de donde está.


Divagaciones 1.

Dicen que existe un sentido de la vida, no me convence. Si lo hay, cosa que pongo en duda demasiadas veces, hay varios. Un sentido social, un sentido de grupo, un sentido individual...

Veamos, podríamos decir que el social sería algo así: "Crece, aliméntate, reprodúcete, aporta tu grano de arena (que posiblemente sea una mierda) y muérete, por favor (no hay que perder las formas)".

El de grupo sería: "Adopta tu rol, no te pases de la raya e intenta ser feliz bajo la protección de ese grupo".

El individual lo ponemos todos, aunque, creo que la gran mayoría elige la felicidad como objetivo. ¿El problema? Que la felicidad se antepone a los otros sentidos, o eso creo...

Supongo que la reproducción anula grandes probabilidades de ser felices. Y dirás: "los niños son alegría, son muy monos, blablablá, blebleblé, tumturutumtumtum y putuchás" y una mierda pa' ti. Los niños son tiempo y dinero. Si el tiempo es oro, el tiempo es dinero. Los niños son dinero. Y el dinero puede no dar la felicidad, pero si que evita que no la encuentres.

Pero no sólo eso, la aportación del grano de arena social nos hace ser infelices, tenemos que hacer algo. Algo para con los demás, una donación. Una mierda. Yo quiero el beneficio propio. Puede que sea atómicamente menos importante que una árbol, pero yo soy yo. Tú eres tú. Y como sólo estamos seguros del yo (y ni eso) en última instancia...

La cuestión, esto no se puede parar, estamos condenados a intentar cumplir unos objetivos que entre sí se entorpecen. A lo mejor la vida no es duda, ni una única búsqueda, ni pollas en vinagre. A lo mejor la vida es acuerdo. Conseguir que todo se lleve bien, quitarte de en medio, ser feliz y que todos te consideren idiota.


Y todo esto te pasa por ver "Bones"


Yo. Porque tú eres tú.

sábado, 7 de enero de 2012

#1

Continuamos este blog para nadie y para todos, supongo.

El tema de hoy es:

Yo, contingencia absoluta. Yo, existencia molesta.

Buscad, buscad, que no lo vais a encontrar. El sentido se quedó ya muy lejos y nos come poco a poco el descubrimiento de su rival. Por eso, yo, contingencia absoluta. Porque no tiene sentido seguir de pie todos los días, uno tras otro, sobre la misma piedra aguantando el temporal. Y porque tampoco tiene sentido no estarlo.

Hagamos un símil, así algunas mentes podrán acercarse algo más. El tabaco es la existencia.

Cuando fumas/existes se crea una adicción, a ciertas sensaciones que nos da el caos del sinsentido. Si no fumásemos no tendríamos la necesidad. Dejar de fumar es casi imposible, siempre quedará el mono a vida, que diga, tabaco.

Si queréis ver el yo como existencia molesta, acudid a la entrada nº 0. El simple hecho de que yo me alimente, destruye vidas y cambia la historia, creo que a todos nos parece apasionante el efecto mariposa.

Yo. Porque tú eres tú.


P.D. Perdón por los egocentrismos, pero yo intento conocerme para poder conoceros.

martes, 3 de enero de 2012

#0

Comenzaremos desde aquí sin el Sr. Tarántula, que va a clases de claqué (el las imparte, por supuesto) y me deja tiempo para escribirlo todo, y, con suerte no se enterará.

Desde aquí podréis observar el odio a uno mismo, el odio a los demás, mis ya de por si resaltados defectos, las reflexiones más odiosas y preocupantes, yo, básicamente.

Comenzaremos con:

Soy una mala persona. (Parte 1)

Si señores, soy mala persona, trato de ocultarlo día a día, pero es lo que hay. Supongo que el hecho de existir nos empuja a ser malas personas, ya que la elección de unos, destruye a los otros.

La cuestión es...¿yo por qué lo soy? ¿qué hago para intentar solucionarlo? ¿tiene efecto?

A lo primero, por la dichosa libertad, porque por mis ansias de ella puedo enjaular o encadenar a los demás, y, oigan, aunque suene raro, me duele mucho el que dos personas no puedan ser igual de libres. También el egoísmo, pero qué voy a decir, si todos lo conocemos ya.

A lo segundo, intento tratar bien a los demás, y sí, digo intento, porque cuando la propia debilidad y las ansias de encontrar la felicidad empujan que creemos acciones que, posiblemente hagan infelices a los demás.

Por último, no, no sirve, puedes portarte bien con los demás, pero eres lo que eres, y, yo, soy mala persona.

Espero que no os haya gustado, sinceramente, que alguien pueda ver lo que yo no soy capaz de ver en mi.

Hasta más ver.

Yo. Porque tú eres tú.