Ü 1.
Todo esto, unido al ataque de misantropía que tenía desde que hizo su examen (para el que había estudiado 25 minutos durante otra clase) hizo que esa conexión neuronal que tenemos todos y que juega a ser equilibrista se balancease y cayese al suelo. Ü no quiso volver a casa, Ü se fue a tomar una cerveza. Ü se daba asco, cada vez la sensación de la ebriedad le gustaba más. Posiblemente, esa pronta ebriedad vendría dada por la falta de aporte de nutrientes fruto de esos "20 minutitos más" en la cama.
Ü llegó a casa, tras mandar un mensaje, y comió. Confit de pato y patatas fritas. Más tarde decidió acudir, como hace religiosamente desde hace tiempo al ordenador y, revisar ciertas frases de las que se había apropiado. Viendo que alguna había sido borrada se tuvo que desprender de "tres dospuntostreses" que se había autoadjudicado. Algo que hizo que el equilibrista volviese a caer. Ü manda otro mensaje y piensa en qué hacer mientras recupera su página de Spotify, ya que le permiten oír ciertas cosas antes prohibidas.
Ü no entiende nada, Ü escribe, Ü comprende que algo no funciona bien en él, Ü conoce sus fallos, Ü escribe, Ü va a ir a hacerse una cuenta de Pottermore o algo así. Ü tiene que hacer trabajos. Ü quiere corregir sus fallos. Ü no puede. Ü cree que lo hará. Ü no sabe nada. Ü quiere. Ü es, hasta nuevas noticias. Ü, aún así, sabe que no todo va mal. Ü confía. Ü espera. Ü escribe.
Yo. Porque tú eres tú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario