Km 37.
Creo que sabes de qué momento hablo, por sudarte te sudan hasta las manos, y por sudar, sudan sangre. El corazón se ve sumido en una completa arritmia y tus vasos sanguíneos deciden tensarse y destensarse una y otra vez. Empiezas a arañarlo todo, como si fueses un perro aterrorizado, el asiento, a ti mismo... No tienes un momento ni para mirar la forma de caerse que ha tenido ese niño, es bastante graciosa, pero te da igual, tienes todo el tiempo del mundo, total, ha decidido pararse. Es más, hay veces que miras el reloj y las manecillas incluso parecen haber retrocedido, alguien quiere jugarte una buena broma y tú estás cansado de ella. No quieres pensar ni en el futuro pero te es imposible, y ¿cómo puedes seguir en el mismo kilómetro? Las personas parecen tener conversaciones extensas e interesantes en ese pequeño tiempo, pero te da igual, han pasado 5 minutos desde la última vez que miraste el reloj, y hace un año ya de eso. Km 37 ¿cuántos días llevo aquí? He tenido que afeitarme ya por lo menos 3 veces. Hago un intento de dormir, increíblemente lo consigo, Km 37. Basta, por favor. Decido encender la consola, hasta los personajes del Final Fantasy V parecen ser más rápidos que yo y eso que a cada 5 pasos los asalta un monstruo. Consigues vencer al monstruo final. Km 37, parece que ha decidido volverse mi amigo, total, da igual, el tiempo ha decidido detenerse.
Yo. Porque tú eres tú.
(Y yo ya no sé ni quién soy)
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