A ver.... ¿esto cómo iba? Tirar de la palanca, apretar el botón, dar golpes al teclado, dar de comer a Toby.... ¿Toby?, comprar un animal de compañía nuevo.....
Y ya está, supongo que ahora está todo listo para mi retorno al desahogo que supone escribir cosas cutres.
Y como realmente no tengo nada pensado sobre lo que escribir, y no me quiero marcar un Coldplay o como también lo podéis llamar (ya que esto va de escribir) un Ana Rosa voy a hablar de algo que he visto hoy y me ha tocado la patata.
Y es que, joder, si imitásemos los pequeños gestos que vemos pero a lo grande....
La cuestión, hoy estaba volviendo a casa después de una agotadora jornada de clase. El hollín de los altos hornos se acumulaba en las chimeneas y el pequeño John Palmer buscaba un troz ¡Joder, Dickens, fuera, FUS, a la caja!
Vale, parece que ya sí. Pues bajando por una de las innumerables calles de Granada cuyo nombre debería de saber y no me he aprendido, me he fijado en una de estas cosas que te hacen recuperar la fe en la humanidad (y eso que llevaba 6 horicas de prácticas entre pecho y espalda).
Un panadero/era (no me maten, señoras) dejaba a un vendedor de color (de color negro) descansar del frío dentro de la panadería mientras nadie se acercara al top manta.
Y dirés «Poh vaya puta mierda» pues sí. No os voy a mentir... pero... al «topmantero» le vale, y no pide parte de la panadería, ni dinero, ni nada, simplemente calor. Y eso es lo que recibe. Quién sabe lo que recibe el panadero a cambio. Quizá compañía, conversación, sentirse bien... la cuestión es que, joder si los que tienen que ser así fueran así...
Quizá en Haití no quieren PS4. No nos van a robar nuestro increíble modo de vida. Quizá porque ellos también quieren trabajárselo. Pero quizá si podamos darles calor.
Sin embargo, el calor que les damos luego se lo cobramos con intereses. Es como si el topmantero entrase a la tienda con 37ºC de calor corporal y tuviera que salir con 35 ¿A que suena un poco raro? Pues eso.
Joder, calor. Algo que a no nosotros no nos cuesta tanto y a ellos les da la vida...
Pero bueno... supongo que el mundo es como Granada, están los tenderos amables, y los granaínos. Y quienes mandan en Granada (el mundo), por desgracia, son los granaínos.
P.D.: GRANAÍNOS NO QUIERO VIOLENCIA. ERA BROMA. HUMOR ¿SABÉIS LO QUE ES EL HUMOR? Pero qué digo, si son granaínos...
Yo. Porque yo será Yo.
Pequeños espacios.
Si usted pone a infinitos monos a escribir, harán algo sublime. Si pone a tres, harán esto.
lunes, 25 de noviembre de 2013
martes, 12 de marzo de 2013
1111
Curiosamente, de pequeño mi número favorito era el 11, y hoy, cuando retomo esto, veo 1111 visitas a mi blog. Genial, supongo.
Anunciaré esto en mi twitter como #NewStuff, pero seguirá siendo la cosa de siempre. Podría pediros que paraseis un momento vuestro trepidante modo de vida para escuchar esto:
Pero sé que no lo haréis. ¿Qué loco en su sano juicio os pide dejar de tuitear y de jugar al LoL para escuchar un tema que hacen unos punkis y drogadictos?
Podría pedir un respiro, pero tampoco me lo daréis, por eso es trepidante vuestro modo de vida. Quizá por eso me dedico a la botánica, los pinsapos no me meten prisa. No como hago yo.
Seguid así, seguid, seguid robando vidas que no os pertenecen y vivir como si fueseis todos guapos, todos listos y todos unos «secs simbol». Cuando lleguéis a casa vais a estar hechos de las mismas cenizas que aquellos que se quedaron en el camino siéndolo de verdad. La diferencia es que vuestras cenizas no valdrán nada.
Yo. Porque tú eres tú y no vas a dejar de serlo.
Anunciaré esto en mi twitter como #NewStuff, pero seguirá siendo la cosa de siempre. Podría pediros que paraseis un momento vuestro trepidante modo de vida para escuchar esto:
Podría pedir un respiro, pero tampoco me lo daréis, por eso es trepidante vuestro modo de vida. Quizá por eso me dedico a la botánica, los pinsapos no me meten prisa. No como hago yo.
Seguid así, seguid, seguid robando vidas que no os pertenecen y vivir como si fueseis todos guapos, todos listos y todos unos «secs simbol». Cuando lleguéis a casa vais a estar hechos de las mismas cenizas que aquellos que se quedaron en el camino siéndolo de verdad. La diferencia es que vuestras cenizas no valdrán nada.
Yo. Porque tú eres tú y no vas a dejar de serlo.
viernes, 12 de octubre de 2012
Oferta de viaje
Adelante. Suba sin más demora al viaje. Este viaje le llevará, presumiblemente, a ninguna parte. Enrólese en proa, popa, las alas... eso ya es decisión suya, pero va a tener que trabajar. Nuestros objetivos no están fijos. Ni siquiera queremos que lo estén. Por lo pronto nos interesaría quemar unos cuantos copos de nieve al vuelo. Pisar ese centímetro oculto de tu casa que nadie ha pisado y no cansarnos demasiado. No busques conductor, sin motor ni timón es nuestro avance el que abre más caminos. El capitán se elige cada mañana. Es el primero que se levanta. En realidad no tiene potestad para dar ninguna orden. Sólo para cantar mientras los demás atamos las amarras y engrasamos los frenos. Esto es muy importante, no tenemos motor, pero si frenos. No queremos arruinarnos las sorpresas y dosificamos los descubrimientos, aunque nunca los hemos usado.Como no hay objetivo, no hay vigías que nos avisen de él, cuando tocamos tierra, nuestro vehículo desarrolla patas y comienza andar hasta que toquemos aire, plasma o agua. Si nos atascamos explotamos en mil pedazos (ni uno más, ni uno menos) y reaparecemos unos metros más adelante para seguir la jornada de viaje. Nunca nos perdemos porque nunca nos hemos encontrado. Y quien ha llegado aquí, prosigue su viaje con nosotros.
Mi experiencia no podría ser más buena, he visto ninfas hechas de cerezo que bailaban de forma que te podías enamorar de diez personas a la vez. Y ancianos-nutria que saben los secretos más ocultos del agua. He volado en los caparazones que alguna vez tendrán las larvas de escarabajo. Cortamos las hemorragias a todos los Lactarius sanguifluus que vimos y ayudé a una corchea transformarse en una fusa.
Así que tiene la opción de quedarse sentado, tumbado, de pie, o como quiera estar ahora y la opción de levantarse, encontrar el impulso nervioso más cercano, agarrarse a él e intentar alcanzarnos. No prometemos tesoros, sólo aventuras.
Mi experiencia no podría ser más buena, he visto ninfas hechas de cerezo que bailaban de forma que te podías enamorar de diez personas a la vez. Y ancianos-nutria que saben los secretos más ocultos del agua. He volado en los caparazones que alguna vez tendrán las larvas de escarabajo. Cortamos las hemorragias a todos los Lactarius sanguifluus que vimos y ayudé a una corchea transformarse en una fusa.
Así que tiene la opción de quedarse sentado, tumbado, de pie, o como quiera estar ahora y la opción de levantarse, encontrar el impulso nervioso más cercano, agarrarse a él e intentar alcanzarnos. No prometemos tesoros, sólo aventuras.
martes, 25 de septiembre de 2012
25 S. Aparco mi fe.
Dicen que Nerón quemó Roma para no verla envejecer y destruirse. Que no quería que perdiese su esplendor. Era su punto álgido. Nada podría ir a peor. Deberíamos hacer lo mismo con España. Tras siglos de esfuerzos para hundirnos poco a poco en el barro, lo hemos conseguido. Hemos tocado fondo. Cualquier acción no puede hundirla más. Hagamos una cosa. Quemémosla. Hemos visto cumplido nuestro sueño.
Nadie sabe cómo empezó todo. Pero supongo que es la teoría del frutero. Coloca una manzana podrida en un frutero de fruta espléndida, en tres días estará toda podrida. Pues bien, la podredumbre se extendió en España como una jauría de perros hambrientos en un nicho no explorado. ¿Y cuál es esta podredumbre? No es nada más y nada menos que la fobia a la modernización. Ha sido así desde que el mundo es mundo, o, mejor dicho, desde que España no era más que unos reinos separados. Alfonso X, Enrique IV de Castilla, Carlos V, Amadeo de Saboya, Árabes, Judíos... todos aquellos que traían modernidad a España fueron expulsados... los que tenían suerte. Otros, lo último que podían ver antes de morir, era un fusil apuntándolos por ser "maricón". Un fusil lleno de moho, orgulloso y que contagiaría a muchos más.
Pero ahora hemos cumplido nuestro cometido. Mentiras, horas de falsificación de documentos y una moral tan retorcida como la raíz del árbol más viejo del mundo han conseguido, finalmente, llevarnos a un abismo. Y diréis "HANTES HESTAVAMOS PEÓR" (añado las faltas de ortografía, porque, si decís eso, supongo que la inteligencia no ha llamado a vuestra casa o que estáis podridos ya). Muy bien, pero comparemos con nuestros vecinos norteños. Precios/sueldos mínimos, paro, paro joven, niveles de corrupción, mentalidad, poder de asociaciones "no políticas" en la política... Señores, por cierto, llegados a este punto si recurren al "podría ser peor", pueden dejar de leer, me podría dar vergüenza que me leyesen. Está bien ¿sacan alguna diferencia notoria? Porque yo sí. Y eso que no he tenido que estudiar ciencias políticas. Curioso ¿verdad?
La cuestión. Podría empezar por hablar de mí en todo esto. Soy un estudiante de una carrera masificada. De 19 años recién cumplidos, hijo de 3 sitios distintos y, de padres que poseen una de las profesiones más importantes y más odiadas, profesores. No recibo ningún tipo de beca porque mis padres son multimillonarios a ojos del estado. Mis opciones de futuro son nulas, ya que soy un alumno medio. Aquí se contrata a los excepcionales o a los malos (estos últimos son baratos). Todos tenemos a una persona a la que queremos ver, pues bien, la mía está a 400 Km (apróx.), y, con unos precios en el transporte público realmente abusivos, no puedo permitirme viajar mucho para verla. Aunque debería ¿verdad? Soy multimillonario. Éste año no tengo eso de navidad. Ese dinero se ha gastado en ponerme los dientes largos. He viajado a Alemania. Ese país que tanto nos odia y nos quiere hundir... es una pena que no sea así. El nacionalismo es una buena excusa política ¿verdad catalanistas? Qué malos son estos andaluces que no trabajan....
Bueno, pues yo, ese estudiante hijo de tres sitios y que divaga casi tanto como un político ha perdido la fe en este país. No pienso dar nada por un barco que se hunde. Es curioso porque escribo esto con el carnet de identidad al lado. Muy bonito, con banderitas y tal... si no me pusiesen una multa que iría a pagar dietas a los antidisturbios lo destruiría abiertamente.
Gracias si has llegado hasta aquí, eso significa que no es malo malísimo, sólo malo. Pero oye, después de ver cabezas abiertas, son las únicas cosas que se me ocurren fuera de la ira.
Así que aquí se queda la poca fe que me quedaba en España. En las banderitas de mi carnet de identidad.
miércoles, 22 de agosto de 2012
#60
Hola:
¿Cómo te atreviste a irte de esa manera? ¿Cómo pudiste dejar todo tras de ti y desaparecer? ¿Cómo evitaste pensar en los demás? ¿Cómo lo hiciste? ¿De dónde sacaste fuerzas para ser tan egoísta? ¿Por qué me dejaste sólo y me privaste de conocer al padre de una de las personas a las que más he admirado?
Perdona que empiece así (porque supongo que quieres que te tutee, a fin de cuentas, eres mi bisabuelo) pero es que de algún modo u otro tenía que gastar mi rabia. Y esta carta no va sólo para ti. Esta carta se "caga en todos mis muertos". Quiero saber de ti. Las historias disparatadas que me han contado no son tú. Necesito sentarme a hablar y despotricar de los gobiernos ¿Cómo puedes ser tan egoísta para tener recuerdos sobre mi y que el único que yo tenga sea de comer gambas contigo, en la mesita pequeña, al lado de la ventana mientras veo la semana santa lucentina? Aunque, después de todo, debería darte las gracias, ese recuerdo me tranquiliza. Por lo demás no te preocupes. Me saco mi carrera. He roto con la tradición de letras. Intentaré ser biólogo o algo que se le parece. No respondas, sé que no puedes. Dale recuerdos a todos. Y, siendo como somos, seguro que te preocupan mis compañías. Para nada. Son todos gente maja. Aunque, claro, la ciencia es ensayo y error. Pero cada día estoy más cerca de la teoría.
Hasta que os vuelva a escribir.
Pepe
¿Cómo te atreviste a irte de esa manera? ¿Cómo pudiste dejar todo tras de ti y desaparecer? ¿Cómo evitaste pensar en los demás? ¿Cómo lo hiciste? ¿De dónde sacaste fuerzas para ser tan egoísta? ¿Por qué me dejaste sólo y me privaste de conocer al padre de una de las personas a las que más he admirado?
Perdona que empiece así (porque supongo que quieres que te tutee, a fin de cuentas, eres mi bisabuelo) pero es que de algún modo u otro tenía que gastar mi rabia. Y esta carta no va sólo para ti. Esta carta se "caga en todos mis muertos". Quiero saber de ti. Las historias disparatadas que me han contado no son tú. Necesito sentarme a hablar y despotricar de los gobiernos ¿Cómo puedes ser tan egoísta para tener recuerdos sobre mi y que el único que yo tenga sea de comer gambas contigo, en la mesita pequeña, al lado de la ventana mientras veo la semana santa lucentina? Aunque, después de todo, debería darte las gracias, ese recuerdo me tranquiliza. Por lo demás no te preocupes. Me saco mi carrera. He roto con la tradición de letras. Intentaré ser biólogo o algo que se le parece. No respondas, sé que no puedes. Dale recuerdos a todos. Y, siendo como somos, seguro que te preocupan mis compañías. Para nada. Son todos gente maja. Aunque, claro, la ciencia es ensayo y error. Pero cada día estoy más cerca de la teoría.
Hasta que os vuelva a escribir.
Pepe
#61
Cron esperaba sentado en una rama a que el otoño le trajese noticias. Siempre lo hacía. Algunos años sólo le contaba el parte de nacimientos y muertes de los pueblos y otros cosas interesantes de verdad, como la migración floral o algún que otro árbol caduco que se le había puesto en contra y se había negado a perder las hojas. El otoño era amable. Esa amabilidad ambiciosa que puede tener un hombre de mediana edad. Solían cambiar cosas. Cron le daba alguna piel de un animal y el otoño castañas y bellotas. A Cron le gustaba sentarse en frente de las grandes hayas comiendo castañas asadas y oír sus historias mientras las hojas se suicidaban por medio de la gravedad por amor al tronco. Los árboles lo tranquilizaban. Los ratones eran demasiado inquietos y miedosos y los zorros timadores y sagaces. Sin embargo, hasta las violetas del arriate veían más cosas que nadie. Y las encinas con esa voz tan rasgada, tan cortada, la misma voz que tenía la Celestina cuando invocaba al Diablo contaban historias de cómo la montaña había sido erguida. Cron sabía la leyenda. La había oído miles de veces, pero le encantaba.
Un hombre sabio había conseguido hablar con los ríos. De tal modo que se enamoró de aquel en el que siempre refrescaba sus pies, a cambio, el río, joven como era, sólo le pedía historias y que lo acompañase por las noches. Noche tras noche bajaba a beber y a refrescarse. Pero el hombre rozaba ya las dos dobles docenas de años y su piel mostraba surcos, sin embargo, el río, era siempre joven y pronto vería partir al sabio. Los dioses, conmovidos, convirtieron al sabio en la montaña. Y cada año el río se encajona un poco más en la montaña. Y esta lo abrazará, hasta el fin de los tiempos.
Todos los niños del pueblo que había abajo conocían la historia. A todos les parecía romántica. Pero Cron podía entender la historia de verdad, tenía una moraleja. No hablar con los ríos. Una vez te enamoras de un río no podrás marcharte. Pero Cron había caído muy bajo. Cron se había enamorado de un hijo del sabio. Sabía de los peligros de los ríos. Pero no los del fruto. Un joven boj. Siempre valiente y suspicaz ocupaba ahora las horas de Cron. Por eso cron vivía allí arriba. Ese boj no podía ser tocado. Ese boj era puro. Era la belleza del mundo. Cada hoja era una lágrima de felicidad de los padres. Y esas hojas no se suicidaban. Esas hojas siempre rodeaban al boj lo alimentaban y se nutrían. Era más bello que el más bello de los líquenes. No tan cascarrabias y aún así más sabio. Cron se quedaría allí parado. Rogando al sabio que los convirtiese a los dos en piedra. Y quedar allí para siempre. Sentados uno frente a otro. Hablando sobre las noticias del otoño.
Un hombre sabio había conseguido hablar con los ríos. De tal modo que se enamoró de aquel en el que siempre refrescaba sus pies, a cambio, el río, joven como era, sólo le pedía historias y que lo acompañase por las noches. Noche tras noche bajaba a beber y a refrescarse. Pero el hombre rozaba ya las dos dobles docenas de años y su piel mostraba surcos, sin embargo, el río, era siempre joven y pronto vería partir al sabio. Los dioses, conmovidos, convirtieron al sabio en la montaña. Y cada año el río se encajona un poco más en la montaña. Y esta lo abrazará, hasta el fin de los tiempos.
Todos los niños del pueblo que había abajo conocían la historia. A todos les parecía romántica. Pero Cron podía entender la historia de verdad, tenía una moraleja. No hablar con los ríos. Una vez te enamoras de un río no podrás marcharte. Pero Cron había caído muy bajo. Cron se había enamorado de un hijo del sabio. Sabía de los peligros de los ríos. Pero no los del fruto. Un joven boj. Siempre valiente y suspicaz ocupaba ahora las horas de Cron. Por eso cron vivía allí arriba. Ese boj no podía ser tocado. Ese boj era puro. Era la belleza del mundo. Cada hoja era una lágrima de felicidad de los padres. Y esas hojas no se suicidaban. Esas hojas siempre rodeaban al boj lo alimentaban y se nutrían. Era más bello que el más bello de los líquenes. No tan cascarrabias y aún así más sabio. Cron se quedaría allí parado. Rogando al sabio que los convirtiese a los dos en piedra. Y quedar allí para siempre. Sentados uno frente a otro. Hablando sobre las noticias del otoño.
martes, 19 de junio de 2012
#59
Música.
El que diga que la música no huele o no sabe, no tiene ni idea. Os podría decir a qué huele exactamente un "Wish you were here" o un "Paradise". Podría decir lo ácido que es cualquir cosa de Crahe o el incienso que carga el "Clave Bientemperado". Y podría también contaros a qué huele un "Little talks" mañanero, las fresas y dulces del desayuno que desentraña; o un "Stairway to Heaven" rodeado de colegas, y el olor a cerveza, sudor y madera de instrumentos usados. Podría deciros que la frase "I will follow you into the dark" me sabe a un café muy dulce y huele a lluvia en los cristales. O el ristretto que encarnan "Love, love, love" o cualquier cosa de Alice in Chains. Podría también hablaros de lo agrio que huele "Boiler" o "It never ends". Podria hablar del olor a marihuana preparándose y a alcohol que entra en el ambiente cuando oigo a Enter Shikari, menos "Adieu", eso huele a gasoil y a estación de autobuses. Seguramente os recordaría a lo que huele System of a Down, a sangre y metal. Podría quedarme toda una noche hablando de los distintos tipos de tabaco, el blues, el jazz, el country, y el whisky. Podría oler "In the end" y olería cloro. O, si prestáis atención e intentáis escuchar de verdad, Emilie Autumn suena a viaje, al olor del coche al meterse en un bosque mientras abres las ventanillas. O cómo los Beatles o los Rolling Stones huelen a papá. Y Luz Casal a Mamá. Podría deciros que "How to disappear completely" huele a filo de platino, a altura o a bañera con agua caliente. Podría deciros no sin algo de nudo en la garganta que la banda sonora de Cinema Paradiso huele a palomitas y sabe a lágrimas. O cómo Iron Maiden huele a tierra mojada y sabe a Coca-cola y a Rol. Podría deciros que The Gazette huele a ese espacio que se forma entre el colchón y la camá, ahí donde me encierro. Y Nirvana, que sabe a sangre y huele a humo.
Podría deciros todo eso, pero cada uno tiene sus olores o sabores. No es recíproco del todo; no siempre que viajo por un bosque aparece Emilie Autumn. Pero sí que suele hacerlo. Y, por supuesto, algunos olores y sabores me los quedo sólo para mi. Faltaría más.
Así que saboread a Chopin (que a mi me sabe a sopa en pan Polaco y huele a río), u oled a Red Hot Chili Peppers (claramente a sudor y a playa), pero no bajéis a la música del trono que le corresponde.
Hasta más ver, prometo terminar lo pendiente pronto.
Yo. Porque tú eres tú.
El que diga que la música no huele o no sabe, no tiene ni idea. Os podría decir a qué huele exactamente un "Wish you were here" o un "Paradise". Podría decir lo ácido que es cualquir cosa de Crahe o el incienso que carga el "Clave Bientemperado". Y podría también contaros a qué huele un "Little talks" mañanero, las fresas y dulces del desayuno que desentraña; o un "Stairway to Heaven" rodeado de colegas, y el olor a cerveza, sudor y madera de instrumentos usados. Podría deciros que la frase "I will follow you into the dark" me sabe a un café muy dulce y huele a lluvia en los cristales. O el ristretto que encarnan "Love, love, love" o cualquier cosa de Alice in Chains. Podría también hablaros de lo agrio que huele "Boiler" o "It never ends". Podria hablar del olor a marihuana preparándose y a alcohol que entra en el ambiente cuando oigo a Enter Shikari, menos "Adieu", eso huele a gasoil y a estación de autobuses. Seguramente os recordaría a lo que huele System of a Down, a sangre y metal. Podría quedarme toda una noche hablando de los distintos tipos de tabaco, el blues, el jazz, el country, y el whisky. Podría oler "In the end" y olería cloro. O, si prestáis atención e intentáis escuchar de verdad, Emilie Autumn suena a viaje, al olor del coche al meterse en un bosque mientras abres las ventanillas. O cómo los Beatles o los Rolling Stones huelen a papá. Y Luz Casal a Mamá. Podría deciros que "How to disappear completely" huele a filo de platino, a altura o a bañera con agua caliente. Podría deciros no sin algo de nudo en la garganta que la banda sonora de Cinema Paradiso huele a palomitas y sabe a lágrimas. O cómo Iron Maiden huele a tierra mojada y sabe a Coca-cola y a Rol. Podría deciros que The Gazette huele a ese espacio que se forma entre el colchón y la camá, ahí donde me encierro. Y Nirvana, que sabe a sangre y huele a humo.
Podría deciros todo eso, pero cada uno tiene sus olores o sabores. No es recíproco del todo; no siempre que viajo por un bosque aparece Emilie Autumn. Pero sí que suele hacerlo. Y, por supuesto, algunos olores y sabores me los quedo sólo para mi. Faltaría más.
Así que saboread a Chopin (que a mi me sabe a sopa en pan Polaco y huele a río), u oled a Red Hot Chili Peppers (claramente a sudor y a playa), pero no bajéis a la música del trono que le corresponde.
Hasta más ver, prometo terminar lo pendiente pronto.
Yo. Porque tú eres tú.
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