sábado, 24 de marzo de 2012

#42


#


Me voy a tapar con mi manta infinita

Me voy a enterrar en nuevas tecnologías
Voy a sublimar té ardiente en mi garganta.
Encontraré ese algo en el camino y dejaré que me olvide.
Y voy a subir arriba, más arriba.
Donde no llegues tú.
Ni tú.
Ni tú.
Ni tú.
Ni yo.
¿Y entonces?
Te taparé con mi manta infinita.
Te sacaré de la pantalla del ordenador.
Voy a darte el primer aliento del día.
Me dejaré caer como algo en tu camino.
Y te haré subir muy arriba.
Donde no llegue yo.
¿Y entonces?
Yo seré yo.

Yo. Porque tú eres tú.

jueves, 22 de marzo de 2012

#41

Cerrado hasta que el autor eche menos de menos su utilidad.

Yo. Porque tú eres tú.

miércoles, 21 de marzo de 2012

#40

Y, como lo prometido es deuda, y confío en que pueda leer la otra parte de la promesa, aquí va algo improvisado y no revisado, repito "NO REVISADO"

La estación.


Aviso a lectores imprudentes, es una obra de ficción, no real. No tengo una casa cerca de un Sex-Shop, o no en Toledo. Todo es fruto de la ficción y mi cerebro. Si algo se parece a la realidad intentaréis comprenderme y os explotará el cerebro.




Anduve impacientemente una hora por el andén de la estación. Ella acostumbraba a llegar tarde ¿pero tanto?


Era verano, y, mi movimiento sólo provocaba que de mis axilas brotase ese sudor nervioso. La camiseta blanca pronto pasó a ser una vacuola de cualquier célula vegetal gigante. Mis pasos, en una proporción de dos a uno con los segundos, creaban la sensación de un frenazo en el tiempo. ¿Quería verla o no? Siete años era mucho tiempo, posiblemente había cambiado tanto... ¿seguiría teniendo las hendiduras de su sonrisa? ¿se seguiría mostrando insumisa ante la vida? ¿recordaría la promesa?...


No, definitivamente no se acordaría de ella, eso era imposible. Esa promesa la habría olvidado en cuatro años, tres no, ella no era así, pero tampoco se ataría a una promesa tanto tiempo como siete años.


Decidí sentarme, así dejaría de sudar. Abrí una lata de Pepsi (todavía la gente me seguía recriminando que la prefiriese a la Coca-Cola), y miré el paquete de Ducados, sólo quedaba uno. Hacía tres horas que había salido de mi casa, y, en ese tiempo me había gastado un paquete. Si hubiese tenido un cartón, también quedaría un cigarro.


El cigarro encajó perfectamente con la comisura de mis labios, 7 años hacía que no la veía, 6 desde que el hábito me retomó. Tomé una calada, aunque bien podría decirse que al fin respiraba, el aire viciado que «se limpiaba» en el filtro bañaba mis pulmones y salía por mi nariz provocándome un picor que siempre me atrajo. Estaba comenzando mi segunda calada cuando la voz volvió a sonar:


-¿Pero tú estás tonto o qué? Que deje de verte no implica que tengas que hacer todas las tonterías que conseguí que corrigieses... Seguro que has vuelto a ser un desorden... ¡Como tu coche huela a tabaco te juro que te mato!


En ese mismo instante me dio un abrazo. Respondí. No era mejor abrazo que antes, ni peor, era un abrazo, como siempre los habíamos tenido. Tras este momento, me conseguí separar un poco de ella, y lo que vi incrementó mi nerviosismo. Los años la habían mantenido como en una cámara criogénica. El pelo rizado seguía cayendo sobre sus hombros y absorbiendo con la misma intensidad los rayos del sol, en la cara, además de seguir las hendiduras de su sonrisa, habían desaparecido todas las imperfecciones que la juventud nos hace pagar a todos por nuestros actos, y su voz, no contenta con haberse vuelto más segura, se había profundizado, tanto que en esos escasos veinte segundos volví a caer en lo que tardé tres años en recuperarme. Me armé de valor:


-Hace mucho que no pisas Toledo, ¿quieres ir a algún sitio? o...


-¡Qué va! Estoy molida, 5 horas de avión para luego media hora de tren, creo que me tengo ganado el sofá de tu casa.


Subimos al coche, me acusó de vejestorio y «vintage». Al parecer un Honda Civic no era lo suficientemente moderno para que ella fuese transportada. Le estaba hablando de que no es antigüedad sino buen gusto cuando me dijo:


-Llevaré mucho sin aparecer por Toledo, pero tu casa estaba hacia el otro lado...


-Joder, se me olvidó decírtelo, cambié de casa, ahora tengo una en el casco, entre la catedral y el Garcilaso, que ya no es Garcilaso. Creyendo que tendría éxito ponerle el nombre de un escritor moderno, le cambiaron el nombre a Lucía Etxebarría, con el consiguiente vaciado y cierre del local, ahora creo que han puesto un sex-shop o algo así.


-¿Y las cuevas?


-La nueva moda de Toledo, ahora todos los bares tienen cuevas, a la gente le dio por liarse a la luz del sol, total, todo el mundo ahora mira a sus cleverphones....


-Yo ya tengo uno, pero tengo desconectada la videollamada perpetua, es horrible.


-Supongo, yo me modernicé, el Nokia ya sólo lo uso para los viajes, ahora tengo un Samsung Galaxy S.


-¿Dejarás de vivir en el pasado?


-Jamás.


En aquel momento, en la radio empezó a sonar cierta canción a la que no nombraré en estas memorias. Pero para que se entere el lector, sería como... Somewhere over the Rainbow para José Manjón-Cabeza, o Mojo Pin, tal vez algo como Cassis o alguna de esas.


Me pasé toda la canción mirándola, esperando a que me devolviese la mirada y comprendiese la canción, nada. No sólo no se había acordado de la promesa, tampoco de esa canción. Estaba dolido.


-¿Así que esta es tu casa? Bien podrías echarle una mano de pintura, pero abre pronto, estoy muerta.


-El salón está en el último piso, deja allí las cosas y acuéstate, ya te llamaré para cenar.


-¿Cuánto tiempo hace que nos conocemos y cuánto tiempo vas a seguir negándome mi reticencia a dormir?


-Cinco años, más siete en el que recibía 3 cartas por año.


-Lo siento...


-¡No pasa nada, en serio!-Si pasaba.


Subió y se sentó a hablar conmigo de su viaje, era increíble, no había perdido su espíritu de lucha, Japón, EEUU, Canadá, China, Chile, Etiopía, Noruega, Brasil... ¡Y en ese orden! A los cinco minutos de ese silencio incómodo que se crea en las visitas se quedó dormida, bajé a preparar la cena.

Me esmeré, intenté no hacer Ramen e hice una pasta con un sofrito interesante, y de postre saqué las magdalenas de chocolate que había hecho el lunes anterior para celebrar mis 3 años trabajando. Tardé una hora y media, mi habilidad con la cocina, en siete años, no había cambiado nada.


-Pues no está malo para ser tú-dijo- parece que vivir solo te ha beneficiado en algo...


-Calla y come. Aunque bien podría ser un comentario «ebarrabajaé»


-¿El qué?


-¿No te acuerdas?


-No- sonrió y siguió comiendo.


Al acabar de comer, una cosa que no había cambiado es que yo me había comido casi todo, saqué una botella de vodka de melocotón. Me miró con ojos de gato, como ella los tenía y le llené un vaso.


-Sigues siendo un alcohólico- me dijo como si me hubiese hecho algún daño alguna vez- ni se te ocurra encender un cigarro...


-¿Y una cachimba?


-¿De qué?


-Melón


-Te lo permito, mujer.


El alcohol parecía hacerle recuperar la memoria, o, soltar su lengua.


A la una estábamos hablando de mitos eróticos de nuestra edad, a las dos, al pasar por Natalie Portman empezamos a hablar del cisne negro, sobre las tres y media el tema de conversación se desvaneció y sólo bebíamos y reíamos.


Entré en la cama a las cinco menos cuarto. Mierda. Al día siguiente tenía la presentación de un proyecto que conseguiría sacarme de España. Mierda. La casa está hecha un desastre. Mierda, no se acuerda de nada y dormirá en la habitación de invitados.


A las cinco y veinte entró en mi cama, me despertó con el ímpetu de quien despierta a las siete de la mañana:


-Oye, me acuerdo de todo, sigues vivo, y ahora viene mi parte.


Me besó. No fue un mejor beso, ni un peor, fue un beso, como siempre los habíamos tenido.


A la mañana siguiente, sobre eso de las 3 de la tarde (había desistido de presentar mi proyecto, ya lo haría en tres meses), la vi asomándose por la ventana hacia las callejuelas, saqué fuerza de algún sitio y dije:


-Tu parte está hecha ¿querrás quedarte? Hoy es domingo...


-Depende- dijo con un tono que no me permitió ser muy optimista.


Tragué saliva:


-¿De qué?


-De si tienes suficientes bolsas de palomitas como para mantenerme.- Se acercó a la cama, soltó la sábana y me besó.- ¡Ah! Y cómprate un gato.


Yo. Porque tú eres tú.


P.D: No está influido para nada en novelas recientemente leídas por mi, que va.

P.D2: Atención a la primera palabra del texto.

P.D3: Si no gusta «Austéalamierda».

martes, 20 de marzo de 2012

#39

Poesía.

Hoy es el día de la poesía. Bien. Genial. Bellísimo. Supino. Anonadante.

Pero, aplicando la teoría del siguiente vídeo:


¿Para qué sirve la poesía?

Pues muy fácil, para nada. Para nada de nada de nada de nada de nada. Pero es increíble. Y, sin más, os dejo con mi poeta favorito.
Fe mía

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Ains mi Salinas...

Y una frase que inspira, de un familiar: «La lírica, la vida»

Yo. Porque tú eres tú.

lunes, 19 de marzo de 2012

#38

Hello world/Goodbye world.

No entenderéis nada si no programáis/habéis programado. (Sobre el título, of course)

Mmmm la cosa va sobre comportamientos ¿no? Si todo está muy bien cuando poseemos uno definido, algo claro en cuanto a ello y los ponemos en práctica, fantástico.

El problema viene cuando tienes completamente claras las ideas principales pero no tienes ni idea de cómo funciona la práctica. Pero nada nada nada, bueno, supongo que un poco sí.

Resumiendo ¿qué seré? ¿cómo seré? ¿cuándo lo haré? ¿dónde? ¿a qué huelen las nubes? sum sum.

Yo. Porque tú eres tú.

P.D: Y huellas, huellas, huellas. Toda pisada crea una.

domingo, 18 de marzo de 2012

miércoles, 14 de marzo de 2012

#36

Justicia.

¿Y dónde vas a buscar justicia hoy? Se han muerto unos chavales, en concreto, una veintena, qué injusto es. Pero más injusto aún es que pensemos en chavales muertos cuando mueren ricos. Sólo nos importa la muerte de los ricos. También nos parece injusto por la pobre chica que se ha suicidado, ya que, la obligaron a casarse con su violador. ¿No sería más injusta la vida de las que han sufrido lo mismo y no se han suicidado?

Nos parece injusto el salto económico de los señores banqueros con respecto a la plebe, pero, preguntadle a alguien que vive en un barrio de chabolas en Katmandú, la injusticia será que ellos no tengan lo nuestro.

No existe justicia, no la hay, a mi parecer, lo que nos gusta llamar justicia es la mezcla del odio, la venganza y la envidia.

¿La solución racional? El total libre albedrío. Que cada uno viva en su burbuja hasta que otro la explote, que cada uno imponga su justicia hasta que aprendamos cuándo debemos aplicarla y cuándo no.

Pero me niego, en estos últimos meses he trabajado hasta que he tirado la escuadra y el cartabón de mi cabeza por la ventana. Me niego a pensar en un mundo tan racional, tan individual, tan solo.

No sé ni qué tengo que hacer, ni cómo, desde luego, pero algo podré hacer. De todas formas, siempre existe la salida a todo. A priori puede estar desestimada y parecer la más injusta, de hecho, pero el mundo acaba conmigo. Si yo termino, terminan las injusticias ¿no?




Yo. Porque tú eres tú.

lunes, 12 de marzo de 2012

#35

Granada.

Granada es una ciudad muy curiosa, obvio sus maravillas arquitectónicas, soy consciente de que las conoceréis o habréis oído hablar de ellos al menos.

Lo más curioso de Graná es el granaíno.

El granaíno es esa persona a la que le late el corazón en tiempo geológico, es lento hasta para caerse. El granaíno consta de gran longevidad porque si ve pasar ante el toda su vida, Matusalén queda como un pipiolo.

De este estilo de vida parsimonioso deriva su habla y personalidad, llegando a la chocante malafollá.

Se puede comprobar hablando con secretarias (preguntar a Aletheia Pathway) o in situ, entrando en una tienda y que te digan:

-«¿Qué pollaahs quiereh?»

Eso es Graná.

Otro día hablaremos de las bondades, principalmente de las tapas y la cerveza.


Yo. Porque tú eres tú.

#34

.

Más,
más que mil lujurias consumadas,
más que mil litros de cerveza,
más que mil cigarros mal liados,
más que mil palacios por la noche,
más que mil veces yo
más,
y que cuando diga «basta»
quiero más.

domingo, 11 de marzo de 2012

#33

Buenas noches.

Suposición.

Supongo que si todo nos fuese como queremos no habría sorpresa y no habría felicidad. Supongo, puestos a suponer, que la paz es alcanzable, y no sólo la común. Supongo que esto es por estar cansado físicamente, y, supongo que me levantaré mañana con otra cara, o, que al menos me levantaré.


Pero...

¿y si no?


Yo. Porque tú eres tú.

P.D: Y a esto se le llama no currar una mierda.

viernes, 9 de marzo de 2012

#32

No edito a la hora esperada ni lo esperado porque he tenido campo y no me da la gana, básicamente.

Esfuerzo.

Siempre me ha extrañado la visión de la gente sobre el esfuerzo. Seamos sinceros, tengo una ligera predisposición a sacar buenas notas, lo que, no entendía cómo, molestaba a los que se esforzaban. Joder, esfuérzate más ¿no?

He aquí el problema, ahora que lo veo desde el otro lado, me enfurece bastante. El esfuerzo puede tocar techo y no cambiar nada. Además, ser justamente lo que quieres hacer, gastar el máximo esfuerzo en algo, y no cambiar nada.

Supongo que, con el tiempo, no aprenderé a optimizar el esfuerzo, pero, si me dan tiempo, podré crear un techo más y más alto, hasta que consiga algo.

O no.

Yo. Porque tú eres tú.

jueves, 8 de marzo de 2012

#31

Llego tarde, llego tarde, llego tarde, llego tarde...

Rubén Darío.

P: Félix Rubén García Sarmiento, un placer.
RD: Ashfhfdadjdada Darío.
P: Perdone ¿ha bebido usted antes de la entrevista?
RD: Prastajfadsasdaejasc copas.
P: Bueno, mi trabajo es entrevistarle, así que a ello voy ¿Cómo ve usted la situación actual de la crisis?
RD: Brfafafjsadadsdeggmafvamdvpa Merkel por el culo.
P: Ajá, y ¿la situación de la educación?
RD: maedasdaejaeadajdaj albañil afnaugvbanouiabgfagiuyabrg muerto.
P: ¿Y a la literatura castellana actual?
RD: ¡ASDJEAGRAGASBNGU MIERDA! ¡ANDMURAIGBGYBAR PRINCESA ESTÁ TRISTE! ¡GNFARGUNGRSYAQGB GLOBAL MÁS MIERDA!
P: ¿Y los derechos de autor?
RD: ¡AUTAFMASRN HOYAEBAV MIERDACACNAYBG!
P: Cálmese, por favor ¿quiere que le pida algo?
RD: Sí, por favor ¿podría hacer el favor de pedirme una copa de Cognac con dos hielos y un pequeño plato con algún dulce? A ser posible, chocolate.
P: ¡¿Qué?!
RD: Agnrigusnbrtguysbtghs pareceustéungilipollas.
P: Dios mío... ¿Y en cuanto a su obra?
RD: Dghenigshiethunth la poya.
P: Aquí le traen la copa ¿unas últimas palabras?
RD: Afwsruignsrgybrsgsgr joder Darwin gsrgshtstreg puto Newton.
P: Bueno, ha sido «un placer» hablar con usted, espero que podamos coincidir de nuevo.
RD: Agarngiurtgnsitsths marica gsrngasyrgbsthts irme de putas rsaguisntgsuthsrg dinero.

Y allí lo dejo, donde me encontré con él, en un callejón oscuro sosteniéndose a duras penas en unas cajas.


Yo. Porque tú eres tú.


P.D: Llego tarde, y puede parecer algo forzada, pero cumplo con lo prometido.

miércoles, 7 de marzo de 2012

#30

Vaya duda que se me plantea ahora, curiosa.

¿Es vivir egoísta?

Podríamos pensar que sí ¿no? Es decir, yo vivo porque me gusta y blablablablablá. ¿Y si no es así?

Veamos, a estas alturas, si me estáis leyendo es porque sois lo suficientemente inteligentes como para saber que nada tiene un sentido intrínseco (bajo métodos empiristas, seamos prácticos). Pues bien ¿y si las personas que vivimos sin sentido estamos siendo «usados» por aquellas personas que tienen un sentido y objetivo definido? ¿Y si nos han impuesto el sentido de cumplir el de los demás? ¿Y si algunos somos esclavos por necesidad? Si vivir no tiene sentido (aunque es cierto que morir tampoco) nos costaría bastante menos morir, y de hecho, posiblemente podríamos hacerlo.

¿Y lo peor? Que si estas suposiciones son ciertas, tendremos dos salidas, poco agradables, o seguir como se está o no seguir, porque sabemos que no podemos tener sentido.


Yo. Porque tú eres tú.

lunes, 5 de marzo de 2012

#29

Variables.

Es curioso cómo el conocimiento de todas las variables te da seguridad, que implica algo de calma. Puede que todavía no sepas resolver la ecuación física, joder, campo magnético siempre se me ha atragantado, pero al menos sabes cosas, ya es más que antes.

La ecuación podrá dar mil cosas, pero ya sabes que vas a entregar el examen por lo menos.

Aunque haya compañeros que aprueben, aunque tú suspendas, sabes cosas. Que algo es algo.

Y me da por acordarme de los aceleradores de partículas, los campos que provocan curvas....


DIOS FÍSICA NO, NO, NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOORGH


Yo. Porque tú eres tú.


P.D. Si entendéis algo, hacédmelo saber.

domingo, 4 de marzo de 2012

#28

Me vais a permitir un momento de sinceridad. Pesimista, por supuesto.

¿Sinceridad?

Bien, realmente llevo un tiempo pensando que nada cambia y nada va a cambiar. Afortunado, sí, por supuesto. Las comparaciones son odiosas, pero si no comparo tampoco me gusta. "You get what you give" o algo así dicen. Y una mierda. ¿Nunca os ha pasado que dais una galleta y os devuelven media?
Espera ¿qué oigo?

-«Noooo, Pepe, no todo va tan maaaaal»

Oh, mira, si es mi amigo el fantasma del conformismo. ¿Y sabéis qué es lo más triste? Que si no me abrazo a él, no tendré nada.

Realmente nada cambia, no sé por qué nos esforzamos, en las cosas que no tengo "suerte" o saber hacer, nunca la tendré.

Así que a conformarse, a sentarse en una silla de madera sabiendo que las hay de terciopelo. Porque si no, no habría silla, pero no sólo eso, no habría suelo, ni techo, ni nada.

Yo. Porque tú eres tú.

viernes, 2 de marzo de 2012

#27


Katmandú.

-¿Y tu espejo en el cielo?
-No sé, a lo mejor no tengo.






Tú. Porque yo


P.D. Lamento no dar el texto original, demasiado mensaje para tan poca memoria. Por cierto, recomiendo mucho la película.