sábado, 26 de mayo de 2012

#56

 Un romance: Plantas y agua.


Está bien, no intento que os metáis en mi, posiblemente no podáis y, posiblemente, por eso tenga que explicarlo y pedir que, por favor, el lector confíe en que le estoy contando la verdad.


Supongo que a todo el mundo le gustan los sábados ¿verdad? Bueno, debo ser la excepción que confirma la regla. Es muy fácil:


Un sábado con una opresión en el pecho que supera la de cualquier día. Un sábado en el que me puede la desgana y no encuentro sentido a nada. Un sábado en el que todo me va a sentar como un ataque personal y sábados en los que, generalmente, suelo cagarla. Supongo que no lo entendéis, pero es muy fácil. Imaginad que los sábados podrías estar tomando la mejor cerveza del mundo. O el mejor dulce. Algo que llenase tu paladar, algo que nunca te agota. Ahora pensad que ese dulce/brebaje está muy lejos. Ahora pensad en ese dulce/néctar y multiplicadlo por diez, diez veces. Se queda corto. Mucho. Ahora pensad que es una persona. Ahora pensad que, en todo momento en que esa persona es feliz, no estás ahí. Es condicionamiento clásico. Si esa persona no te relaciona con la felicidad, dejas de serle necesario. Así que decides darte una vuelta por la historia. Decides darte un paseo por las fotos, canciones, memorias y relacionarlas entre sí. Y te das cuenta de que no has hecho ni eres nada. No haces nada que no hagan mejor los otros. Ese es el momento en el que te das cuenta de que todo puede desaparecer muy rápido. Cualquiera puede hacerlo muy bien, curiosamente, cualquiera menos tú. Porque tú estás ahí, en el sillón, viendo fotos y viviendo memorias que no llenan. Y, para más INRI, te sentiste especial, sentiste que hacías cosas únicas. Te sientes un iluso ¿Acaso eres más? Si acaso eres menos, haz la inversa de la distancia.


 ¿Y que nos queda? La calle no consuela, las típicas distracciones no consuelan, las personas no consuelan, tú no te consuelas, es más, te incordias. No quieres ser tú. Cualquier otra persona, alguna que pueda hacer algo, alguna que sea algo. Así que entras en la zona más profunda de la fosa de las Marianas. Para que me entendáis, no puedes levantarte, tus ojos están cargados, te cansas a pasos agigantados sin poder dormir, te ríes de tus razonamientos, te ríes de lo que sientes, te ríes de ti, el pecho te deja respirar lo justo para que alguna vez necesites suspirar, recuerdas cualquier momento en el que temblabas, miras al reloj, el reloj también se ríe de ti, todo ruido te molesta, todo te molesta. Quieres desaparecer, y justamente no puedes. Ni siquiera forzándote a ello. Nada sale, no puedes hacerte salir porque te has metido ahí y has tirado la llave muy lejos. ¿Sabéis qué es lo que pasa cuando no regáis a vuestra planta? Exacto, pierde la turgencia, comienzan a decaer las hojas, y, si no la riegas pronto se empiezan a caer. Pues esa es exactamente la moral. Posiblemente les pase eso a las plantas porque están enamoradas del agua, no lo sé.


La cuestión es que recuerdas frases como "cuando pase, habrá pasado", "si algo no tiene solución ¿por qué te preocupas? y si la tiene ¿por qué te preocupas?", y te ríes de ellas. Tiras tu filosofía por el retrete y le das varias veces a la cadena por si vuelve a asomar. No quieres contradecirte. Es tremendamente incómodo el verte obligado a ser tú. A no abandonarte en ningún momento. Quieres arrancarte la piel a tiras. Como mayor protesta mantienes el silencio, no te atreves a sonreír, no quieres prestar atención a nada.


Así que te agazapas en tu sillón/cama/silla, mantienes el contacto mínimo con los humanos y ves las fotos.


¿Y qué es una foto? Es un arma horrible, que tiene dos direcciones, en la de entrada te da la vida, te alegras y recuerdas, vives en ese momento, en cuanto pasan dos segundos le salen espinas, te pincha por todo el cuerpo y te clava al pasado.


Así que ahí estás, en un luga y siendo tú. Justamente lo que no quieres. ¿Y qué haces? Nada. ¿Qué puedes (quieres) hacer?

Yo. Porque por desgracia, soy yo.

Tú. Porque puedes llegar hacer que yo quiera ser yo.

Yo. Porque tú eres tú.

¿A quién no le gusta la ficción? Por suerte es sólo ficción


¿Y qué somos todos sino ficción mal escrita?

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