martes, 25 de septiembre de 2012

25 S. Aparco mi fe.

Dicen que Nerón quemó Roma para no verla envejecer y destruirse. Que no quería que perdiese su esplendor. Era su punto álgido. Nada podría ir a peor. Deberíamos hacer lo mismo con España. Tras siglos de esfuerzos para hundirnos poco a poco en el barro, lo hemos conseguido. Hemos tocado fondo. Cualquier acción no puede hundirla más. Hagamos una cosa. Quemémosla. Hemos visto cumplido nuestro sueño.

Nadie sabe cómo empezó todo. Pero supongo que es la teoría del frutero. Coloca una manzana podrida en un frutero de fruta espléndida, en tres días estará toda podrida. Pues bien, la podredumbre se extendió en España como una jauría de perros hambrientos en un nicho no explorado. ¿Y cuál es esta podredumbre? No es nada más y nada menos que la fobia a la modernización. Ha sido así desde que el mundo es mundo, o, mejor dicho, desde que España no era más que unos reinos separados. Alfonso X, Enrique IV de Castilla, Carlos V, Amadeo de Saboya, Árabes, Judíos... todos aquellos que traían modernidad a España fueron expulsados... los que tenían suerte. Otros, lo último que podían ver antes de morir, era un fusil apuntándolos por ser "maricón". Un fusil lleno de moho, orgulloso y que contagiaría a muchos más.

Pero ahora hemos cumplido nuestro cometido. Mentiras, horas de falsificación de documentos y una moral tan retorcida como la raíz del árbol más viejo del mundo han conseguido, finalmente, llevarnos a un abismo. Y diréis "HANTES HESTAVAMOS PEÓR" (añado las faltas de ortografía, porque, si decís eso, supongo que la inteligencia no ha llamado a vuestra casa o que estáis podridos ya). Muy bien, pero comparemos con nuestros vecinos norteños. Precios/sueldos mínimos, paro, paro joven, niveles de corrupción, mentalidad, poder de asociaciones "no políticas" en la política... Señores, por cierto, llegados a este punto si recurren al "podría ser peor", pueden dejar de leer, me podría dar vergüenza que me leyesen. Está bien ¿sacan alguna diferencia notoria? Porque yo sí. Y eso que no he tenido que estudiar ciencias políticas. Curioso ¿verdad?

La cuestión. Podría empezar por hablar de mí en todo esto. Soy un estudiante de una carrera masificada. De 19 años recién cumplidos, hijo de 3 sitios distintos y, de padres que poseen una de las profesiones más importantes y más odiadas, profesores. No recibo ningún tipo de beca porque mis padres son multimillonarios a ojos del estado. Mis opciones de futuro son nulas, ya que soy un alumno medio. Aquí se contrata a los excepcionales o a los malos (estos últimos son baratos). Todos tenemos a una persona a la que queremos ver, pues bien, la mía está a 400 Km (apróx.), y, con unos precios en el transporte público realmente abusivos, no puedo permitirme viajar mucho para verla. Aunque debería ¿verdad? Soy multimillonario. Éste año no tengo eso de navidad. Ese dinero se ha gastado en ponerme los dientes largos. He viajado a Alemania. Ese país que tanto nos odia y nos quiere hundir... es una pena que no sea así. El nacionalismo es una buena excusa política ¿verdad catalanistas? Qué malos son estos andaluces que no trabajan....

Bueno, pues yo, ese estudiante hijo de tres sitios y que divaga casi tanto como un político ha perdido la fe en este país. No pienso dar nada por un barco que se hunde.  Es curioso porque escribo esto con el carnet de identidad al lado. Muy bonito, con banderitas y tal... si no me pusiesen una multa que iría a pagar dietas a los antidisturbios lo destruiría abiertamente.

Gracias si has llegado hasta aquí, eso significa que no es malo malísimo, sólo malo. Pero oye, después de ver cabezas abiertas, son las únicas cosas que se me ocurren fuera de la ira.

Así que aquí se queda la poca fe que me quedaba en España. En las banderitas de mi carnet de identidad.