Música.
El que diga que la música no huele o no sabe, no tiene ni idea. Os podría decir a qué huele exactamente un "Wish you were here" o un "Paradise". Podría decir lo ácido que es cualquir cosa de Crahe o el incienso que carga el "Clave Bientemperado". Y podría también contaros a qué huele un "Little talks" mañanero, las fresas y dulces del desayuno que desentraña; o un "Stairway to Heaven" rodeado de colegas, y el olor a cerveza, sudor y madera de instrumentos usados. Podría deciros que la frase "I will follow you into the dark" me sabe a un café muy dulce y huele a lluvia en los cristales. O el ristretto que encarnan "Love, love, love" o cualquier cosa de Alice in Chains. Podría también hablaros de lo agrio que huele "Boiler" o "It never ends". Podria hablar del olor a marihuana preparándose y a alcohol que entra en el ambiente cuando oigo a Enter Shikari, menos "Adieu", eso huele a gasoil y a estación de autobuses. Seguramente os recordaría a lo que huele System of a Down, a sangre y metal. Podría quedarme toda una noche hablando de los distintos tipos de tabaco, el blues, el jazz, el country, y el whisky. Podría oler "In the end" y olería cloro. O, si prestáis atención e intentáis escuchar de verdad, Emilie Autumn suena a viaje, al olor del coche al meterse en un bosque mientras abres las ventanillas. O cómo los Beatles o los Rolling Stones huelen a papá. Y Luz Casal a Mamá. Podría deciros que "How to disappear completely" huele a filo de platino, a altura o a bañera con agua caliente. Podría deciros no sin algo de nudo en la garganta que la banda sonora de Cinema Paradiso huele a palomitas y sabe a lágrimas. O cómo Iron Maiden huele a tierra mojada y sabe a Coca-cola y a Rol. Podría deciros que The Gazette huele a ese espacio que se forma entre el colchón y la camá, ahí donde me encierro. Y Nirvana, que sabe a sangre y huele a humo.
Podría deciros todo eso, pero cada uno tiene sus olores o sabores. No es recíproco del todo; no siempre que viajo por un bosque aparece Emilie Autumn. Pero sí que suele hacerlo. Y, por supuesto, algunos olores y sabores me los quedo sólo para mi. Faltaría más.
Así que saboread a Chopin (que a mi me sabe a sopa en pan Polaco y huele a río), u oled a Red Hot Chili Peppers (claramente a sudor y a playa), pero no bajéis a la música del trono que le corresponde.
Hasta más ver, prometo terminar lo pendiente pronto.
Yo. Porque tú eres tú.