viernes, 18 de mayo de 2012

#55

Caballos.


"Escucha, chico, nada huele mejor que un papel recién escrito con pluma. Los tachones y el olor del papel rasgado, de la tinta secándose, y del sudor es lo que evoca otros mundos, no lo que cuentas."
Con esa premisa cogí mi estilográfica, una Visconti Van Gogh transparente, y comencé a escribir. En ese momento me di cuenta de cómo se siente un caballo mongol en las praderas. Está todo vacío y frío. El verdadero escritor, el audaz, el que crea, escribe a mano. Ha de ser valiente. Los ordenadores y las máquinas de escribir no muestran la hoja completa hasta que está escrita. No hace falta que diga que la pluma da personalidad, solo tuve que recordar la cancioncilla de bic para darme cuenta de que la estilográfica escribe, el bic imprime. Y, como ese día resulté ser un caballo mongol, comencé a correr por la estepa. Corren para salir, para ver cuándo salen de la hoja. Al igual que hice yo. Corres, corres y corres hasta que te das cuenta de que la estepa es tu hogar, eres el rey de la estepa y escribes el destino de esa estepa. Es cierto que la estepa tiene espinas, pero tú las conocerás todas. Y tú decidirás todo.
Yo. Porque tú eres tú.

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