viernes, 12 de octubre de 2012

Oferta de viaje

Adelante. Suba sin más demora al viaje. Este viaje le llevará, presumiblemente, a ninguna parte. Enrólese en proa, popa, las alas... eso ya es decisión suya, pero va a tener que trabajar. Nuestros objetivos no están fijos. Ni siquiera queremos que lo estén. Por lo pronto nos interesaría quemar unos cuantos copos de nieve al vuelo. Pisar ese centímetro oculto de tu casa que nadie ha pisado y no cansarnos demasiado. No busques conductor, sin motor ni timón es nuestro avance el que abre más caminos. El capitán se elige cada mañana. Es el primero que se levanta. En realidad no tiene potestad para dar ninguna orden. Sólo para cantar mientras los demás atamos las amarras y engrasamos los frenos. Esto es muy importante, no tenemos motor, pero si frenos. No queremos arruinarnos las sorpresas y dosificamos los descubrimientos, aunque nunca los hemos usado.Como no hay objetivo, no hay vigías que nos avisen de él, cuando tocamos tierra, nuestro vehículo desarrolla patas y comienza andar hasta que toquemos aire, plasma o agua. Si nos atascamos explotamos en mil pedazos (ni uno más, ni uno menos) y reaparecemos unos metros más adelante para seguir la jornada de viaje. Nunca nos perdemos porque nunca nos hemos encontrado. Y quien ha llegado aquí, prosigue su viaje con nosotros.

Mi experiencia no podría ser más buena, he visto ninfas hechas de cerezo que bailaban de forma que te podías enamorar de diez personas a la vez. Y ancianos-nutria que saben los secretos más ocultos del agua. He volado en los caparazones que alguna vez tendrán las larvas de escarabajo. Cortamos las hemorragias a todos los Lactarius sanguifluus que vimos y ayudé a una corchea transformarse en una fusa.

Así que tiene la opción de quedarse sentado, tumbado, de pie, o como quiera estar ahora y la opción de levantarse, encontrar el impulso nervioso más cercano, agarrarse a él e intentar alcanzarnos. No prometemos tesoros, sólo aventuras.