Tampoco es que tenga muchas ganas de escribir algo, pero me apetece. Así es la cosa de rara.
El creyente.
"Cuentan que un gran creyente descansaba en un escalón, tirando pequeñas piedras a un agujero muy estrecho. Todas las piedras caían fuera de éste, todas y cada una daban con el borde y no querían entrar. Hasta que, pasados 3 años, una piedra entró. El creyente se levantó, fue a la iglesia y dio gracias a Dios por ayudarlo."
Llamadlo fervor, compromiso con sus creencias o ser una persona agradecida, que yo creo y creeré siempre que eso se llama idiotez.
Yo. Porque tú eres tú.
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