Este es un diálogo interno mío entre una parte de mí, que es "no lo sé" y otra que es "no me importa". Aunque bien me vendría descubrir cuáles son.
Diálogos 1.
-Bueno, aquí estamos otra vez, toma asiento.
-Si.
-¿Quieres algo? ¿una cerveza? ¿agua?
-Cerveza, negra, por favor.
-¿Qué opinas de este último tiempo?
-Bueno, tampoco ha ido tan mal.
-Oye, me estás mosqueando, podrías concretar, hablar. He organizado todo esto y ni siquiera has traído un regalo.
-¡Joder! Bastante es que me esté aguantando sin abrirte la cabeza.
-¿Cómo?
-Eres un idiota. Gilipollas ¿cuándo nos has hecho perder el camino?
-¿A qué te refieres? Siempre has sido un idiota enigmático, pero hoy te estás pasando ¿no crees?
-A que siempre quisimos ser grandes. A que siempre quisimos ser ese aquel que lo hace mejor. A que nunca nos íbamos a estancar frente a nada que nos coartase el crecimiento. A que por más que nos han aconsejado que nos moviésemos no lo hemos hecho. A que si no somos grandes, lo vamos a perder todo. Queríamos ser especiales.¡¿Recuerdas?! Queríamos ser más únicos que los demás. Nadie puede apreciar a alguien que no puede ser único. Que no es capaz de encontrar su ventaja. Por eso nos hemos odiado mutuamente, para encontrar la solución y serlo. Pero esto es distinto, ahora organizas encuentros para compartir impresiones. Antes, según hubiese entrado, ya me hubieses cogido del cuello de la camisa.
-Pero oye, las cosas cambian.
-¡Y eso era lo que queríamos! ¡Cambiar por todos! ¡Cambiar por uno!
-...
-Ahora lo entiendes ¿no? No podemos querernos, sólo odiarnos. Porque si eso pasa, al final, en el último momento, sentiremos el placer más grande que de esta forma no encontraremos.
-Entonces, esto vuelve a ser un “adiós” y una declaración de guerra ¿no?
-Sí, pero espérate a que me tome la cerveza. Puedes calentar si quieres. Yo no he bajado la guardia.
Yo. Porque tú eres tú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario